‘A Argentina el mundo la ignora; a Uruguay no’

-¿Cuál es su opinión acerca de la situación que queda en la región tras la visita del presidente George W. Bush a Uruguay y Brasil?

-Ante la política exterior que hace Estados Unidos se pueden hacer dos cosas. Una es la que hace Lula, Vázquez, Bachelet, que es seguir negociando y buscar nichos de oportunidades. Eso lo hizo Chile, lo está tratando de hacer de alguna manera Uruguay y lo hizo espectacularmente Brasil firmando este acuerdo de biocombustibles. El biocombustible puede ser algo equivalente a lo que hizo Brasil cuando se alineó con Estados Unidos en la segunda guerra mundial. Eso cosecha beneficios. Argentina no estuvo en la segunda guerra mundial y luego se enroló contra Estados Unidos en los países no alineados. Resultado: Brasil tiene biocombustibles, Argentina no. Quiere decir que hay una actitud sensata, prudente, y otra que es el delirio, el rencor, el mero sacar hacia afuera broncas, que es lo que hacen Chávez, Evo Morales o mismo Kirchner. Y estas cosas se pagan, y se pagan muy caro. Es insólito que hayamos prestado nuestro territorio a un presidente de un tercer estado para atacar a otro presidente que está en otro cuarto estado. Esas cosas se pagan caro, muy caro.

-¿Qué consecuencias puede traer esto para la Argentina en el mediano y largo plazo?

-Argentina no es un país que haya sido castigado por Estados Unidos. Es un país que ha sido lentamente dejado de lado. Hay que recordar que Argentina, a principios del siglo XX, era el séptimo producto bruto del mundo. Ahora somos cualquier cosa. El mundo desarrollado nos ha soltado la mano, se vuelca a Chile, a Brasil, incluso a Uruguay. Nos ignoran y nos quedamos solos.

-¿Qué conclusión final puede comentar acerca del acto de Chávez en Buenos Aires?

-Un paso en falso total por parte del gobierno. Uno puede tener un opinión ideológica sobre Chávez -la mía es pésima-, pero el tema es para qué sirve recibir a Bush o a Chávez. Está muy claro para qué le sirvió a Brasil y al Uruguay recibir a Bush. Han logrado ventajas, sin duda. ¿Qué ventajas sacó Argentina en recibir a Chávez? Irritar mucho más a Estados Unidos, no a Bush, que es un presidente en decadencia. Aquí, entonces, no vino Bush, pero tampoco vino el primer ministro de Japón, nos salteó, fue a Chile. Tampoco vino Jacques Chirac.

-¿Y qué representa que lo ignoren?

-Que Argentina no está en la agenda de los países importantes, está aislada. Lo que se debería hacer es trabajar para entrar en la agenda de los países, pero traerlo a Chávez para hacer esa payasada es totalmente contraproducente.

-¿Por qué cree que Argentina asume tantos compromisos con Chávez?

-Hay ventajas financieras. Una vez que Argentina se dio el gusto de expulsar al FMI no tenemos a quién pedirle plata. Chávez nos presta plata a intereses más altos que el FMI pero con una enorme ventaja para el gobierno, porque a diferencia del FMI, Chávez no pregunta en qué usamos la plata, además no hace auditorías. Entonces, es muy cómodo Chávez, pero algún día habrá que pagar esas deudas. Dios sabe cómo lo vamos hacer. El otro punto en este tema es que este gobierno de Kirchner, que es un político muy hábil, necesitaba imperiosamente construir poder propio, porque asumió con el 22% de los votos, el porcentaje más bajo de la historia. Lo construyó de varias formas, de manera espectacular, pero a costa de que no hay rubro de la acción del Estado que no esté supeditado a la construcción de respaldo al presidente. El manejo de la política exterior con relación a Uruguay y el conflicto de las pasteras sólo se explica de esta manera.

-¿Usted cree que Uruguay puede firmar un TLC con Estados Unidos y a la vez seguir en el Mercosur?

-En principio, yo no quisiera opinar sobre lo que tiene que hacer Uruguay porque no soy uruguayo y los uruguayos también tienen un debate interno muy interesante. Ahora, a los que se oponen en Uruguay al ALCA por razones ideológicas yo les recuerdo que en Chile hubo un presidente llamado Ricardo Lagos, que venía del socialismo y terminó firmando el ALCA. En estas cuestiones hay que ser menos ideológico y más práctico.