A Vázquez se le terminó la paciencia y habilitó Botnia

El rostro del presidente Tabaré Vázquez ayer lo decía todo. La desazón y la bronca se le notaba a simple vista, incluso antes de partir rumbo a Chile, el miércoles pasado, cuando en Montevideo aseguró que no tenía ninguna expectativa en el encuentro que ayer jueves se dio en la ciudad de Santiago. La reunión entre los cancilleres de Uruguay y Argentina, convocada por el de España para llegar a un principio de entendimiento, no tuvo éxito. Ni siquiera hubo una declaración conjunta comprometiéndose a continuar el diálogo. Nada. Así, los intentos del rey Juan Carlos por acercar a los gobiernos del Río de la Plata fracasaron estrepitosamente.
El pesimismo llevó al mandatario a subir y bajar el cerro San Cristóbal. Luego recorrió la ciudad de Santiago para distenderse.


Con piqueteros. Pero la suerte ya estaba echada antes de empezar. Mientras Reinaldo Gargano, Jorge Taiana y Miguel Ángel Moratinos se reunían en el hotel Sheraton de Santiago, el presidente argentino Néstor Kirchner, al mismo tiempo, renovaba públicamente su respaldo a los ambientalistas de la provincia de Entre Ríos, contrarios a la instalación de Botnia.

Ante 10 activistas de Gualeguaychú instalados ante la Embajada de Argentina en Santiago, Kirchner dijo: “Yo estoy siempre con la causa de ustedes, tengo la misma posición que en 2005, quédense tranquilos”. Kirchner se acercó a saludarlos rompiendo el protocolo establecido.

Fue la gota que derramó el baso y acabó con la paciencia del presidente Vázquez, dijeron a El Observador fuentes oficiales.

Poco después, Vázquez llamó a Montevideo para ordenar que se habilitara de inmediato el funcionamiento de la planta. La fábrica finlandesa iniciará la producción la semana próxima, (ver recuadro).

Vázquez se comunicó con el secretario de la Presidencia, Gonzalo Fernández para que a su vez llamara al ministro de Vivienda, Mariano Arana. Fernández cumplió y logró ubicar a Arana justo cuando entraba a un concierto del cantautor Daniel Vigletti. Así como Vázquez le pidió a Arana la semana pasada que suspendiera el permiso a Botnia minutos antes de entregárselo a sus directivos en un acto público, lo que fue leído como un papelón, ayer lo hizo dejar todo para que firmara.


Bronca acumulada. Pero la bronca de Vázquez comenzó la semana pasada. Al presidente le molestó sobremanera que el gobierno argentino no valorara positivamente el gesto de suspender la autorización a Botnia cuando se lo pidió el canciller español por teléfono. Taiana dijo que la inauguración de la fábrica era una “provocación” y esa apreciación convenció a Vázquez que nada podría esperar en Chile.

El otro elemento que molestó al presidente fue que Argentina pidiera que no se instale ninguna otra planta de celulosa o industria similar sobre el río Uruguay. Al finalizar anoche su discurso en el acto inaugural de la Cumbre Iberoamericana, con tono apesadumbrado dedicó unas palabras al presidente Kirchner.

“Nada, nada, absolutamente nada puede separarnos. Y por favor permítanme una reflexión muy particular, con todo mi cariño, con todo mi amor. Nada puede separarnos y menos aún, mi querido presidente de la hermana República Argentina, ese río que nos recorre de Norte a Sur, uniendo de Este a Oeste, que nos traiga a un abrazo fraterno y prolongado entre nuestros dos pueblos”, expresó Vázquez ante más de 20 presidentes y jefes de Estado de Iberoamérica.


Fracaso. “El diálogo no tuvo resultados, eso está muy claro”, aseguró el canciller Gargano a la prensa tras el encuentro que mantuvo con sus pares de Argentina y España. “El bloqueo de los puentes sigue”, agregó lamentándose.

“(A lo largo de una año) se hizo una reunión en Madrid, dos en Nueva York, se examinaron los puntos donde había discordancia y ellos no han sido superados, eso está claro”, apuntó al finalizar el encuentro que duró poco más de media hora. Gargano advirtió que el conflicto mantiene aún hoy toda su “gravedad” y criticó las palabras que Kirchner había dicho a los activistas argentinos minutos antes. “Esto se agrava porque se mantienen las posiciones adoptadas en 2005”, sentenció.

El canciller uruguayo ya le había dicho al español que Uruguay no tenía más para dar, que ya había cedido demasiado y que era turno de Argentina de hacer y ceder algo. Perno eso no ocurrió y así el conflicto vuelve a foja cero.