Abruptos vaivenes de commodities y bonos marcaron la economía de 2008.

Conforme la convulsión internacional alejaba a los inversores de las bolsas de valores del mundo desarrollado, las materias primas –en especial el petróleo– y los bonos y monedas emergentes cobraron una mayor relevancia en el escenario financiero internacional. 2008 fue un período de fuertes subas y caídas aún más pronunciadas en el precio de estos activos, que registraron una misma trayectoria: al alza en la primera mitad del año y a la baja cuando las peripecias de los mercados mundiales así lo dispusieron.
Refugios de valor frente a un contexto en el cual las bolsas recortaban el precio de las acciones, el dólar perdía fuerza frente al euro y el nivel de precios se disparaba en las economías desarrolladas, las commodities y los bonos emergentes superaron sus máximos históricos en el primer semestre.

El petróleo alcanzó los US$ 145,3 al cierre del 3 de julio, mientras que el índice de materias primas GSCI –elaborado por Standard & Poor´s– creció 46% en los primeros siete meses del año.

Países emergentes como Uruguay se vieron favorecidos por una baja de la tasa de interés de referencia en las economías desarrolladas –especialmente en EEUU– que aumentó el atractivo de sus bonos soberanos.

Estas economías mostraron una mayor resistencia frente a las turbulencias de una crisis financiera que se expandía desde EEUU a Europa. El alza de las materias primas benefició a los países exportadores de materias primas como Uruguay que aumentaron sus ventas al exterior a un ritmo acelerado, aún en un contexto de creciente incertidumbre.

La conjunción de ventas al alza, mayor demanda de títulos locales y sostenido crecimiento de la inversión extranjera directa hizo cobrar fuerza al peso uruguayo frente a una moneda estadounidense depreciada a nivel internacional. De esa manera, el dólar alcanzó su valor más bajo del año el 14 de agosto, cotizando a $ 19,079, con un retroceso de 11,3% desde el cierre de 2007.

Cambio de escenario. La explosión de la burbuja de las materias primas llegó en el segundo semestre, con el final de un proceso especulativo que sobrevaluó las principales materias primas. Un crecimiento de 51,3% en siete meses no podía ser explicado por la mayor demanda de los principales países emergentes ni por una menor oferta global. Era sólo cuestión de tiempo para que los inversores huyeran de las commodities con sus cuantiosas ganancias, antes que el deterioro de la demanda proveniente de las economías desarrolladas se las arrebataran de sus manos.

Al mismo tiempo, la crisis financiera agujereaba los bolsillos de los principales fondos y bancos de inversión, que necesitaban cubrir sus crecientes pérdidas con capital contante y sonante. Mientras los fondos deshacían sus posiciones en futuros de materias primas los precios bajaron y con ellos, se deshicieron las ilusiones de los países emergentes de resultar inmunes a la crisis financiera internacional. El precio del petróleo registró sucesivos descensos que lo llevaron a cotizar a US$ 31,4 el barril el 22 de diciembre, para escalar a los US$ 44,6 en la última jornada del año, la mitad del último registro de 2007.

Dos categorías. No sólo las materias primas sufrieron el abandono de los grandes inversores internacionales, también los títulos de deuda soberana de los países emergentes. Los principales bonos uruguayos perdieron 35% de su valor en los meses de setiembre y octubre, de acuerdo al índice Bvmbg elaborado por la Bolsa de Valores de Montevideo (BVM).

Los títulos del continente comenzaron a diferenciarse en dos categorías. Por un lado, aquellos procedentes de países cuya situación no se encuentra comprometida por las crecientes dificultades para el acceso al financiamiento externo y el deterioro de los ingresos vinculados a las exportaciones. Tal es el caso de países como Brasil, Chile, Perú y Uruguay , donde la depreciación de los bonos se vio amortiguada por la estabilidad macroeconómica.

Los bonos uruguayos recuperaron 40% de su valor desde su mínimo de finales de octubre, para cerrar el año 8% por debajo del último registro de 2007. El dólar, en tanto, registró un fuerte espiral al alza que lo llevó a cotizar a

US$ 24,35 al cierre del año, con una suba de 28% desde su valor más bajo, y de 13% punta a punta durante 2008.

Otro fue el caso de países como Argentina, Ecuador y Venezuela, cuyos bonos cayeron a niveles por debajo del 30% de su valor nominal y la recuperación en los últimos dos meses del año operó con mayor lentitud.