Acto sobrio con apoyo político

Las multitudes que tradicionalmente la izquierda solía concitar hasta la asunción de Vázquez, faltaron a la cita. Pareciera que tomaron al pie de la letra las expresiones del presidente: «quien quiera acompañar, que acompañe y el que no, que no lo haga».

Sólo unos cientos de ciudadanos con banderas uruguayas distribuidas gratuitamente, se volcaron a la plaza para corear «¡Viva la patria!», «¡Uruguay, Uruguay!», y por algunos momentos «¡Tabaré, Tabaré!».

La presencia de integrantes de las Fuerzas Armadas, más los dirigentes y simpatizantes de los partidos de oposición, redujo a una minoría a los oficialistas. De tanto en tanto algunas voces aisladas se animaban a gritar: «¡Vamos Tabaré!», «¡Tabaré 2009!», o incluso «¡Tabaré postulate a la reelección!».

Dos banderas de Otorgues y una pancarta del Partido Socialista, flamearon en solitario en medio de un mar de pabellones de nylon que en su última franja tenía impresa las palabras «nunca más».

Unos minutos antes de la hora 11, Vázquez arribó a la plaza acompañado por su esposa, María Auxiliadora Delgado, la viuda del general Líber Seregni, Lili Lerena, y la ministra de Defensa, Azucena Berrutti, para dirigirse al pie del monumento al prócer José Artigas, donde depositó una ofrenda floral.

En su breve recorrido hasta el monumento, Vázquez se aproximó a cada uno de los líderes y referentes políticos de la oposición para saludarlos. Sin mayores comentarios, los llamó por su nombre. Les tendió la mano o los abrazó. También saludó a los tres comandantes en jefe de las Fuerzas Armadas.

El presidente se mostró muy serio, con un gesto duro a pesar de la sonrisa que esbozaba de tanto en tanto. Todos los consultados por El País lo notaron así. Dirigentes del Frente Amplio advirtieron que la ausencia de militancia de izquierda respondió a que Vázquez «no logró la convocatoria que esperaba».

SURREALISTA. «Nunca me imaginé que iba a estar en un acto con los milicos», comentó una persona de extracción frenteamplista a otra que estaba a su lado.

Desde del 26 de diciembre pasado, cuando lanzó la convocatoria del «Día del Nunca Más», Vázquez debió modificar su propuesta original de realizar un acto oficial con desfile militar, ante la oposición que despertó en el Frente Amplio y en grupos defensores de los derechos humanos. Vázquez reconoció el pasado 4 de junio que «las condiciones hoy no son las adecuadas para realizar grandes conmemoraciones», por lo cual «no va a haber ningún tipo de desfile», sino que sólo una ofrenda al pie del monumento a Artigas.

Los nacionalistas allegados al líder blanco Jorge Larrañaga se concentraron en la sede del Directorio y rumbearon a la hora 10.30 hacia la plaza. El presidente del Directorio no hizo convocatoria abierta, sino que pidió a sus partidarios que si deseaban ir se reunieran en la sede de la calle Juan Carlos Gómez. La gente del Movimiento Nacional de Rocha apareció en la plaza con banderas con de su lista 504. Los senadores Gustavo Penadés y Luis Alberto Heber fueron los más notorios representantes del Herrerismo en el acto.

Los colorados, en cambio, se fueron acercando a la plaza en grupos. Había pachequistas, de la Lista 15, de Vamos Uruguay de Pedro Bordaberry. No había del Foro Batllista.

También estaban el presidente del Partido Independiente, Pablo Mieres, y el diputado Iván Posada. La Unión Cívica fue representada por su presidente Aldo Lamorte.

Los oficiales del Ejército se formaron sobre el lateral de la plaza frente al hotel Radissón. Los de la Armada y la Fuerza Aérea lo hicieron en las proximidades del monumento sobre el lateral del Edificio Independencia.

La banda del Regimiento de Blandengues se ubicó a uno de los lados de la estatua. Los policías se desplegaron sobre las vallas instaladas alrededor del mausoleo.

Tras las estrofas del Himno Nacional, la banda del Regimiento de Blandengues entonó A don José. El retiró de las autoridades se hizo al compás de marchas militares.

Sauce. El otro acto oficial por el natalicio de Artigas tuvo lugar en Sauce, Canelones, también con la presencia de integrantes del gobierno y de la oposición. Hasta allí fueron los ministros Mariano Arana (Vivienda), Eduardo Bonomi (Trabajo) y Víctor Rossi (Transporte), el subsecretario de Ganadería, Ernesto Agazzi y el director de la OPP, Eduardo Rubio, además de legisladores de todos los partidos y el anfitrión, el intendente Marcos Carámbula.

El jefe comunal se mostró feliz por la representación gubernamental que concurrió a Canelones. En diálogo con El País destacó lo «festivo» de un 19 de junio precedido por un acto que consagró el «Nunca más» a nivel del gobierno.

En la casa de Artigas en Sauce se instalará una biblioteca que se sumará al museo que existe donde era su casa. La iniciativa fue aprobada ayer por la Junta Departamental y dada a conocer por Carámbula a lo largo de su discurso. Al finalizar el acto, el intendente admitió que sería bueno tener los restos del prócer en Sauce, «pero Artigas pertenece a todos los uruguayos» se conformó.

El desfile fue extenso. Numerosas instituciones sociales, escuelas, agrupaciones e incluso funcionarias de «Trabajo por Uruguay» del Ministerio de Desarrollo Social, pasaron frente al palco oficial. Hubo bailes de sociedades italianas y la banda militar de Toledo puso música de fondo a la caballería de diferentes aparcerías que como es clásico, hicieron presencia en esta ceremonia.

El ex presidente Luis Alberto Lacalle presenció el acto en Sauce desde el principio, tal como había anunciado. En diálogo con El País, Lacalle dijo que el lugar donde se recuerda el natalicio de Artigas «puede ser cualquiera, lo importante es la conmemoración». Sin embargo, «aquí (en Sauce) hay una raíz artiguista por eso vine» porque «este pueblo estuvo cerca de su niñez y adolescencia, es un lugar ideal para la recordación». Sobre cuál hubiera sido su actitud para el caso de estar ejerciendo la Presidencia de la República, Lacalle fue categórico: «yo vine siempre que fui presidente, así que espero poder hacerlo de nuevo». Que el presidente Vázquez no haya concurrido no le mereció comentario. «Pregúntele al presidente, no soy yo quien le va a indicar qué tiene que hacer» comentó.

Lacalle y los también ex presidentes Julio María Sanguinetti y Jorge Batlle fueron las ausencia notorias del acto en Plaza Independencia.