Acuerdo de Lula con FMI causa ira de la izquierda

El primer acuerdo del gobierno del socialista Luiz Inácio Lula da Silva con el FMI cayó como un balde de agua fría en sectores de izquierda que hoy están en el Gobierno brasileño y fue aplaudido por la oposición de centro y de derecha.

Tras menos de un mes de negociaciones, el ministro brasileño de Hacienda, Antonio Palocci, anunció los puntos básicos del acuerdo que el Gobierno firmará en diciembre con el Fondo Monetario Internacional y que le permitirá a Brasil acceder a créditos nuevos por 6.000 millones de dólares.

El ministro, que había dicho que el país ya no necesita de la ayuda exterior como en el pasado, insistió ayer en aclarar que el acuerdo será de «carácter preventivo» y ayudará a blindar la economía brasileña en caso de eventuales crisis internacionales.

A cambio del préstamo por 14.000 millones de dólares —ya que el acuerdo prorroga para el próximo año la liberación de 8.000 millones de dólares remanentes del convenio que vence en diciembre próximo y que fue firmado por la anterior administración—, el Gobierno se compromete a extender al 2004 el actual ajuste fiscal.

El futuro acuerdo con el FMI será el primero a ser suscrito por Lula, el ex líder sindical que, hasta hace poco más de un año, era un duro crítico del organismo multilateral.

REACCION. Los primeros en reaccionar al anuncio fueron los diputados del Partido de los Trabajadores (PT), la mayor formación de izquierda del país, que exigieron una inmediata reunión con Palocci para discutir el asunto.

«Las imposiciones del FMI impedirán el desarrollo del país y restringen el ejercicio de nuestra soberanía», dijo el diputado Iván Valente, miembro de los sectores más a la izquierda del PT.

Valente, junto con otros diputados del PT y del también oficialista Partido Socialista Brasileño (PSB), promovió ayer en el Congreso un seminario con el sugestivo título de «¿Para qué vamos a firmar un acuerdo con el Fondo?».

«Lo único que he podido hacer en los últimos meses es lamentarme», agregó la senadora Heloísa Helena, que lidera a los integrantes del PT insatisfechos con la política económica de Lula y enfrenta un proceso que puede concluir con su expulsión del partido.

Según Helena, la firma del acuerdo representará la peor traición del Gobierno a las banderas históricas del partido de Lula, que, cuando era el líder de la oposición, lanzaba duras críticas cada vez que un ministro viajaba a Washington a rendirle cuentas al Fondo.

SIMPATIA. Pese a que los llamados «radicales» del PT que han votado contra proyectos del Gobierno en el Congreso son una minoría, cuentan con la simpatía de casi la tercera parte de los 93 diputados del partido, que consideran la política económica una continuación de la gestión «neoliberal» del ex presidente Fernando Henrique Cardoso.

Las críticas de la izquierda al acuerdo no se han limitado a los «radicales» del PT, ya que también han surgido de otros partidos aliados del Gobierno.

Por su parte, la oposición, liderada por el centrista Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB, de Cardoso) y el derechista Partido del Frente Liberal (PFL), aplaudió el anuncio.

«Hay que destacar no el retroceso sino la evolución del PT. El acuerdo demuestra que lo que hicimos cuando estábamos en el gobierno fue lo correcto. Como oposición apoyaremos el acuerdo y no haremos las bravatas que eran típicas del PT en el pasado, cuando solían gritar ‘Fuera el FMI’», dijo el gobernador del estado de Minas Gerais, Aecio Neves, uno de los principales líderes del PSDB.