Aduaneros desconformes con propuesta de gobierno

«No estamos con un acuerdo; estamos bastante distantes en los planteos de unos y otros», dijo Pablo Cabrera, presidente de la Confederación de Obreros y Funcionarios del Estado (COFE), la cual organizó una mesa de diálogo en la que participaron el gremio de trabajadores aduaneros, la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP), la Oficina Nacional de Servicio Civil, y los ministerios de Economía y Trabajo.

Durante el encuentro, trabajadores y gobierno plantearon sus puntos de vista en torno a la «salarización» de la «tasa de extraordinarios», la cual grava a las importaciones y de la cual se extrae un porcentaje variable que se destina a los funcionarios. Esta iniciativa redundaría en una pérdida salarial de $ 3.000, según la Asociación de Funcionarios Aduaneros (AFA).

El negociador del Ministerio de Economía, Daniel Mesa, dijo a El País que esta propuesta contemplada en el proyecto de Rendición de Cuentas no es negociable por considerarla como parte del proceso de modernización de la Aduana.

Por su parte, la vicepresidenta de la AFA, Virginia Errandonea, dijo que la asamblea del sindicato, convocada para el jueves a la hora 11, evaluará la propuesta del Poder Ejecutivo para definir si continúa con el paro que afectó durante seis días al comercio exterior.

A su vez, la mesa negociadora volverá a sesionar mañana a la espera de una decisión de AFA.

El levantamiento del paro aún sigue generando distorsiones en el tránsito y en el humor de los camioneros. «El conflicto de la aduana ayudó un poco a que fuera lento», dijo un conductor apostado en el puerto. Pero hasta cuando la actividad es normal, tienen que superar los retrasos propios del sistema en el Puerto y las terminales privadas, donde compiten con los buques de carga. «Están haciendo barcos, de donde vamos a sacar contenedores. Se pierde mucho porque atienden a los barcos y no a nosotros», dijo.

«invasión». Mientras tanto, en Rivera el cese de las medidas de fuerza en la Aduana, dio lugar a un extraordinario movimiento, ya que se hacía necesario «recuperar el tiempo perdido» y, por otro lado, avanzar lo máximo posible ante la posible reanudación del conflicto, espada de Damocles que pende sobre el cuello de despachantes y transportistas, ya que, «en cualquier momento» pueden detener sus tareas los aduaneros brasileños, y uruguayos.

La normalidad se vio alterada a media mañana de ayer, cuando funcionarios uruguayos y brasileños vieron con estupor cómo avanzaban hacia el Puerto Seco tanques de guerra y por lo menos un centenar de militares brasileños. «Creí que nos iban a invadir», dijo uno de los despachantes de Aduana de Uruguay.

Los militares brasileños desplegaron cuatro tanquetas, barreras y carteles indicadores reduciendo la marcha. Un grupo de efectivos se ubicó en la puerta de la playa de estacionamiento del Puerto Seco, y otro, portando armas de grueso calibre, se ubicó en distintos puntos del perímetro.

El capitán brasileño Missagia, dijo a El País que se trataba de «una operación conjunta del ejército con los órganos de seguridad pública» que se estaba desarrollando en todo el país. Adelantó que los efectivos militares no permanecerán «muchos días», asegurando que «solo revisaremos aquellos vehículos que la Receita Federal (Aduana brasileña) estime pertinente.