Advertencia: Irak caerá en caos si EE.UU. retira tropas.

Es por ello, que consideró necesario suspender futuros planes de retirada de tropas estadounidenses en Irak. Una de las principales amenazas pendientes, dijo Petraeus, es «el papel destructivo» de Irán, a cuyo régimen -apoyando a los insurgentes con tecnología bélica avanzada- acusó de estar detrás de la violencia ocurrida en los últimos días en Basora y Ciudad Sadr.

Petraeus cumplió ayer con la primera de dos jornadas de comparecencias en el Capitolio para dar cuenta de la marcha de los acontecimientos en Irak. Es una oportunidad de buscar el respaldo de los legisladores al empleo de más recursos en la guerra, pero también una ocasión para que el militar discuta frente con el que será su próximo jefe: John McCain, Barack Obama o Hillary Clinton.

Desde que Petraeus está al frente de la operación, en febrero de 2007, la situación en Irak mejoró: menos soldados norteamericanos y civiles iraquíes muertos, menos bombas y menos ataques suicidas. Pero el general fue incapaz de ofrecer una salida que permita a las tropas regresar a casa.

Al contrario, Petraeus reconoció que la situación es tan delicada que «una salida demasiado rápida de las tropas -ahora hay 158.000 y está previsto que en julio salgan 20.000- pondría en peligro todas las mejoras ocurridas hasta el momento». Su argumento, con toda la verdad que encierra, no deja de ser fatalista: hay que quedarse en Irak, no porque las cosas puedan solucionarse, sino simplemente para que no se pongan peor. «Un Estado fracasado en Irak puede tener graves consecuencias para luchar contra Al Qaeda». Pero, cuando los senadores le formularon las preguntas lógicas -¿cuánto tiempo más hay que quedarse?, ¿cuántos soldados podrán salir a final de año?, ¿cuándo podrán las fuerzas iraquíes hacerse cargo de su propia seguridad?- su respuestas fue: «No sé».

Desde el punto de vista político, la situación no es mucho mejor. El embajador en Bagdad, Ryan Crocker, que informó junto a Petraeus, dijo que también los progresos en esa materia son «desiguales y sometidos a inmensas dificultades»; admitió que «la euforia del derribo de la estatua de Saddam Hussein hace tiempo que se evaporó»; advirtió que «Al Qaeda está en retroceso pero no derrotada»; y, por aportar un ángulo positivo, dijo que la violencia en Basora «es el reflejo de tensiones políticas que no constituyen necesariamente un retroceso».

Los candidatos establecieron sus posiciones. McCain aseguró que él no quiere tener a las tropas en Irak «ni un minuto más de lo que sea necesario», pero añadió que «una retirada precipitada sería un fracaso del liderazgo político y moral de EE.UU.». Con matices, Clinton y Obama reclamaron el retiro de las tropas.