Advierten que ajuste salarial puede afectar fuentes laborales Empresarios.

Diego Ferreira

El secretario de la Cámara Metalúrgica, Miguel Oliveros, dijo a El País que se va a «intentar cumplir» con el aumento salarial previsto para el 1° de julio, que se pagará con el sueldo de agosto. No obstante, el empresario advirtió que el acatamiento de la letra fría del convenio «seguramente» provoque «ajustes» en los puestos de trabajo del sector metalúrgico, uno de los más afectados por la crisis financiera.

Oliveros dijo que esa situación extrema será la consecuencia de que el Poder Ejecutivo priorizara durante la última ronda de los Consejos de Salarios, los salarios a las fuentes laborales.

El sector industrial en general prevé dificultades para cumplir con los ajustes salariales, aunque no sabe hasta cuando van a poder pagar lo acordado.

El presidente de la Cámara de Industrias (CIU), Diego Balestra, dijo ayer a El País que si bien no existe un planteo formal de que no se vaya a pagar el ajuste de julio o que se reclame renegociar los aumentos de salario, es claro que «si la situación se sigue agravando, no existen medidas y el dólar sigue bajando -en una hipótesis de deterioro de la situación-, al final se termina con problema para hacer frente a los salarios».

Las principales dificultades están en aquellas industrias principalmente exportadoras, que ya acusaron el golpe de la debacle financiera internacional, como es el caso de las curtiembres, los textiles, los metalúrgicos -particularmente la rama de autopartes- y algunos sectores del papel.

Una fuente empresarial dijo que las firmas papeleras «están cumpliendo con las obligaciones» pero no sin un costo, es decir que algunas empresas tuvieron que reducir sus gastos, enviando personal al seguro de paro.

Tal es el caso de Fanapel que envió a unos 160 trabajadores (entre directos e indirectos) al seguro en mayo pasado por problemas de competitividad agudizados por la crisis.

De hecho, Fanapel había solicitado un mes antes al Ministerio de Trabajo (MTSS) la activación de la cláusula de salvaguarda -incluida en todos los convenios colectivos- para renegociar los ajustes.

En virtud de esta disposición se prevé que si «variaran sustancialmente las condiciones económicas en cuyo marco se suscribió el actual convenio, las partes podrán convocar al consejo de salarios del sector para analizar la situación», dice la cláusula de salvaguarda.

Luego, el Poder Ejecutivo, representado por el MTSS y el Ministerio de Economía, debe analizar el planteo y si eventualmente amerita una nueva discusión tripartita.

Sin embargo, hasta ahora el gobierno ha desestimado los pedidos de «descuelgue» porque los solicitantes no han presentado documentación que dé fe de la imposibilidad de cumplir con los aumentos.

«A nivel de las empresas lo que se está viendo es un cúmulo de preocupación», estimó la asesora de la Cámara de Comercio, María Dolores Benavente.

La economista dijo a El País que los ajustes salariales fueron negociados en un momento de bonanza económica y en el que el impacto de la crisis a nivel local era más incierto que ahora.

Ante ello criticó que el sistema de consejos de salarios, tal como lo ha aplicado el gobierno, hace «tabla rasa» con las realidades de las empresas, obviando sus posibilidades reales de cumplir con los aumentos definidos por rama.

«No se puede legislar igual para los no iguales», enfatizó Benavente.

El comercio interno ha registrado una caída en varios sectores: bazar, electrodomésticos, ferreterías, supermercados, sólo por citar algunos ejemplos.

En la actividad industrial sucede algo similar. Según Balestra, los indicadores marcan una caída de la actividad menos intensa, pero cada vez son más los sectores con problemas.

El presidente de la CIU destacó que las industrias de la alimentación y el tabaco pasaron de índices positivos a un -0,1%. «Lo que preocupa no es el saldo sino la tendencia», argumentó Balestra.

rechazo. Desde el Pit-Cnt se oponen a cualquier posibilidad de afectar los aumentos salariales. «Los convenios están para cumplirlos y por lo tanto nosotros contamos como organización sindical con el ajuste de julio», afirmó la dirigente del sindicato metalúrgico (Untm-ra), Alba Colombo.

«Lo que está claro es que nosotros no vamos a aceptar bajo ninguna condición que no se cumpla con los ajustes salariales», remarcó la sindicalista.

La Untmra ocupó hace 15 días siete plantas elaboradoras de plástico acusando a las empresas de no cumplir con lo establecido en el acuerdo salarial.

Según la Untmra, los empleadores debían pagar un aumento de 12,94% para todos los trabajadores. Las empresas entendieron que el monto superaba las pautas salariales del Ejecutivo y no correspondía a lo acordado en el convenio.

El argumento del Pit-Cnt se basa en que los efectos de la crisis son reales pero están acotados a unos pocos sectores, y que no deben ser pagados por los trabajadores.

«La crisis es grave a nivel mundial pero sus efectos en Uruguay no son lo que se esperaba», apuntó Milton Castellano, secretario de Relaciones Nacionales del Pit-Cnt.

Para Castellano, no hay ningún elemento que justifique suspender el ajuste salarial y consideró que estos comentarios de los empresarios -como los que desestiman el proyecto oficial de negociación colectiva- obedecen a una «impronta más afín al momento electoral que vive el país que a los hechos de fondo».

En esa línea, el secretario de Empleo del Pit-Cnt, Richard Read, dijo que las «posturas antagónicas» de las cámaras empresariales forman parte de «ser oposición».

«El discurso de la Cámara de Industrias y de la Cámara de Comercio ya lo sabemos», aseguró Read, y agregó que como Balestra reconoció que ninguna de las gremiales de la CIU ha planteado oficialmente rever los ajustes, todo se trata «más bien de un chasquibum, una chicanita».