Ahora sí importa: Bush cambió y quiere cuidar salud del planeta

Estados Unidos se dio cuenta que debe reducir su contaminación: es el culpable de la emisión del 25% de los gases contaminantes del mundo. Su presidente, George W. Bush, se percató que es hora de actuar y ayer propuso establecer una meta para reducir las emisiones de gases que producen el efecto invernadero. Su deseo a corto plazo es que 15 países –el suyo y 14 más que producen el 80% de la contaminación– se reúnan antes de fin de año y determinen las políticas ecológicas para 2008.
La administración Bush se había negado hasta ahora a aceptar límites a las emisiones de gases contaminantes. La Casa Blanca apuntaba al avance tecnológico como solución al problema.

Hubo un giro en la Casa Blanca que se negaba hablar de cambio climático, aunque no aseguró que ahora se adherirá a lo establecido por el Protocolo de Kyoto de 1997, que requiere a los países industrializados reducir sus emisiones de gases invernaderos a los niveles de 1990 antes de 2012.

“Estados Unidos toma el asunto (del cambio climático) de manera seria”, manifestó Bush.

A mediados de 2002 el presidente aseguró que su gobierno no iba a aceptar ningún tratado internacional que ordenara la reducción de emisiones causantes del efecto invernadero, como el Protocolo de Kyoto, al que señaló como “fuertemente contrario” a la economía de Estados Unidos.

Incluso, Bush manifestó sus dudas acerca de la validez científica de las teorías sobre el efecto invernadero. Y se negaba a hablar de calentamiento global.

En 2005, el mandatario estadounidense aventuró que impulsaría un acuerdo alternativo al Protocolo de Kyoto porque entendía que “no servía para Estados Unidos” y porque no había funcionado en el resto del mundo. Al menos, comenzaba a variar de opinión.

En su discurso sobre el Estado de la Unión en enero pasado, por primera vez el presidente Bush reconoció que el cambio climático era un “desafío serio”.

La decisión del mandatario tiene mucho de política. En los últimos meses ha promocionado las bondades de los biocombustibles, como forma de reducir la utilización del petróleo.

Estados Unidos pretende disminuir su dependencia del petróleo proveniente de “países hostiles”, como Venezuela e Irán.

Bush mantiene con su par venezolano Hugo Chávez una dura batalla verbal. El mandatario caribeño llegó a calificar a Bush de “diablo”, y se lo dijo en la propia sede de la ONU en Nueva York.

Estados Unidos acusa a Irán de querer construir una bomba atómica, de pertrechar a los insurgentes iraquíes y de apoyar a grupos terroristas, como Hezbollah en el Líbano.


Los planes de Bush. El presidente estadounidense reveló ayer sus proyectos en un discurso sobre los planes de desarrollo internacional de Estados Unidos, y en vísperas de la cumbre del Grupo de los Ocho (G8), que tendrá lugar la próxima semana en Heiligendamm (Alemania), donde el cambio climático tendrá un papel predominante.

Aunque demostró un giro en su discurso, Bush insistió en que la tecnología sigue ocupando un lugar importante.

El plan revelado incide en ese aspecto, al proponer la eliminación en los próximos seis meses de las barreras arancelarias que dificultan la difusión de tecnologías “limpias”.

Hubo críticas para el nuevo proceder del presidente. “La Casa Blanca está tratando de encubrir el hecho de que el presidente está completamente solo entre los líderes del G8 y así busca vagamente un acuerdo para el próximo año, justo antes de que Bush deje el gobierno”, afirmó por su parte, Philip Clapp, presidente de la Asociación Nacional de Medio Oriente.


Los más contaminantes. Bush mencionó específicamente a India y China como países que contaminan, aunque en la lista probablemente también estarán Brasil, Australia, Sudáfrica, México, Corea del Sur, Rusia y las mayores economías de Europa. El primer encuentro tendrá lugar en Washington en el último trimestre del año.

“Nuestras naciones reunirán a líderes empresariales de diferentes sectores de nuestras economías, como generadores de energía, productores de combustibles alternativos y compañías de transporte”, añadió el mandatario estadounidense.

Los participantes formarán grupos de trabajo para promover la distribución de tecnologías no contaminantes. Además, se creará un sistema “robusto y transparente” para medir la polución que genera cada país, explicó. (Redacción, AP, Bloomberg y EFE)