Ajustan expectativas de inflación al alza a 8,45%

El Banco Central del Uruguay (BCU) perdió ayer lo último que tenía para aferrarse a la idea de que la inflación volverá a su cauce en los próximos meses. La semana pasada, el presidente del BCU, Walter Cancela, reconoció que la inflación está “transitoriamente” fuera de la meta del equipo económico pero sostuvo que los analistas esperan para los próximos 18 meses un alza de precios dentro del rango objetivo de entre 3% y 7%.
Sin embargo, los analistas encuestados por el BCU la semana pasada -antes de la reunión del Comité de Política Monetaria (Copom) del jueves- volvieron a ajustar sus proyecciones de aumento del Indice de Precios al Consumo (IPC) y la ubicaron en 8,45% para este año y en 7,1% para 2009.

Así, la estimación para 2008 se incrementó en casi un punto porcentual frente al 7,5% estimado en junio, aunque se encuentra por debajo de la variación del IPC de los últimos 12 meses de 8,42%. El ajuste de la proyección se da luego de conocer la inflación de junio, que fue de 1,28%, la más alta mensual desde agosto del año pasado. El aumento de los precios respondió al alza de tarifas de energía y combustible, sumado a los incrementos en los precios de los alimentos.

En tanto, las proyecciones del mes pasado para 18 meses hacia adelante eran de 6,65%, cifra que se incrementó en 0,45 puntos porcentuales a 7,1%, por encima del techo del rango meta.

Es la primera vez desde comienzos de 2006 que la media de los consultados estima que la inflación no se ubicará en los siguientes 18 meses (fin de 2009) dentro del rango, ni tenderá al 5% esperado por el BCU. Ni el más optimista estima un 5%. El nivel más bajo se sitúa en 5,8% y el más alto en 9,25%.

Antes del Copom. Las proyecciones fueron tomadas por el BCU la semana pasada antes de que los analistas pudieran tener en cuenta la decisión tomada por las autoridades en la reunión del Copom.

El Copom resolvió el jueves dejar sin cambios la tasa de interés de referencia en 7,25%, la misma que rige desde diciembre. Esa decisión fue una sorpresa para varios de los analistas, que fueron consultados oportunamente por El Observador, ya que esperaban una suba de las tasas para dar una señal al mercado de firmeza frente a la inflación.

Una suba de las tasas de interés contribuye a detener la suba de los precios vía encarecimiento del crédito. Sin embargo, a pesar de que la inflación es el principal problema al que se enfrenta el gobierno, en la reunión del Copom se estima que primó el temor a que una suba de las tasas genere una mayor caída del dólar y que el país continúe perdiendo competitividad en materia de precios. Si suben las tasas hay más incentivos a invertir en activos en pesos en detrimento de activos en dólares, lo que incrementa la venta de la moneda estadounidense y su depreciación.

Por lo tanto, a menos que la inflación ceda o se tomen medidas adicionales o las medidas que se habían tomado antes surtan efecto -como el aumento de los encajes bancarios o la importación de frutas y verduras-, la reciente decisión del Copom podría afectar las proyecciones de los analistas a un alza todavía mayor, algo que se observará en el informe correspondiente a la encuesta de agosto.