Al fin la percepción del cambio comienza a provocar la inteligencia

ALGO de eso sucedió el miércoles pasado cuando la Cámara Nacional de Comercio convocó a su gente a explorar la pertinencia y viabilidad de un mercado nacional de futuros de dólares con Julio de Brun, Walter Cancela y Fernando Lorenzo. Quizás la discusión del jueves fue la primera en iniciar la articulación de lo que se ha logrado, con lo nuevo, y en la búsqueda de la comprensión pública. Ese encuentro tuvo un valor específico alusivo al tema y otro quizás más importante: la posibilidad de avanzar más rápido desde algunos vértices independientes de un Estado modernizado en la remoción de la opacidad de mercados y empresas, sea! n estas públicas o privadas.

Últimamente, entre bajas y fuertes oscilaciones del precio del dólar los uruguayos hemos sido llevados, nuevamente, al contrasentido de una alianza del progresismo simplista con aquellos para quienes el desiderátum de virtud de un gobierno parece reducirse a sostener el precio de una moneda extranjera; o dicho de otra manera, a enfrentar cualquier revalorización de la moneda nacional. Paradójicamente los uruguayos somos readvertidos una y mil veces sobre la incompatibilidad del trabajo, el crecimiento y el desarrollo con la existencia de una moneda nacional fuerte.

Naturalmente debajo de esa aparente paradoja anida el viejo juego empresarial de cubrir riesgos propios con plata del Estado.

Afortunadamente en Uruguay ahora ya no parece demasiado fácil reiterar el uso de los medios y los viejos métodos del clientelismo para cubrir los riesgos de los malos empresarios o los descansados rentistas. Pero es recién ahora, desde esa perspectiv! a de cambios de escenarios para el juego del clientelismo, es que las discusiones nuevas sobre temas viejos adquieren relevancia y mucho interés. Es en esta etapa tan dramática de principio de ejecución del cambio prometido cuando la digestión de aportes como los del jueves una discusión de este tipo adquiere un contenido trascendente, utilitario.

Riesgos propios, costos propios

El motivo aparente de la satisfacción común que sobrevolaba la reunión del jueves excedía la gratificación del público por la calidad de la información y el pensamiento de los exponentes sobre las pertinencias y posibilidades de desarrollo de un mercado de futuros de dólares en el Uruguay. Pudiera ser que algunos de los asistentes fundaran su satisfacción en la mera apreciación de los hallazgos o novedades sobre aspectos específicamente técnicos de las presentaciones: vínculos de la política monetaria y el mercado de cambios; costos de la intervención del Estado en la cobertura de riesgo de! los privados, calidad o inconveniencia de la volatilidad cambiaría, etcétera. Empero, el entusiasmo enterado era adulto y enterado en la comprensión de que en el Uruguay de la transición hay un lugar para el pensamiento a futuro basado en otros códigos y otro tipo de encuentros no disponibles hasta ahora.

Para otras páginas y sitios queda la obligación de difundir las exposiciones de Cancela, De Brun y Lorenzo, pero es mía la responsabilidad de intentar comunicar mi propia idea del valor agregado en la discusión del jueves como aporte a la construcción del cambio. Por lo siguiente, al menos:

a. Invitación a pensar en clave de futuro. A la construcción de la teoría del cambio ausente naturalmente en los programas y los viejos manuales, le viene bien pensar a futuro, a propósito en este caso, del riesgo cambiario.

b. Amplia coincidencia en la ubicación institucional de los problemas de la moneda. Por las dudas, igual, Cancela quiso subrayarlo: el precio del dólar ! habrá que pensarlo y explicarlo desde una visión de mercado. Esta afirmación aparentemente tan simple supone una verdadera revolución en el planeamiento empresarial. Si el Estado comienza a demostrar que no utilizará la plata de otros para cubrir el riesgo de los malos empresarios, públicos o privados, pudiera ser que los ‘buscadores de renta’ deban dedicarse de ahora en más a ser más creativos y repensar el lugar y el costo que supone en un nuevo Uruguay cubrir riesgos propios.

c. En tanto, obligación de extender esa idea de futuro del cambio al propio futuro de las empresas. Por ejemplo, a partir de saber que el cambio será un problema . de mercado es obligatorio repensar la viabilidad de los propios giros empresariales actuales, incluidos los de las empresas públicas. Quiénes no puedan cubrir con sus márgenes los riesgos de precios, cambio incluido, deben pensar en cambiar su negocio.

Con esto alcanza por ahora para repensar las opciones individuales y empresariales! . Y con esa novedosa inquietud más o menos asumida salieron los quinientos asistentes de la Bolsa de Comercio el jueves pasado.