ALCA no progresará sin avances en la OMC

«La agricultura es demasiado importante para nosotros y mientras sigan sin resolver cuestiones como los subsidios y los apoyos domésticos al sector, no se avanzará en el acceso a mercados», explica el veterano diplomático uruguayo en una entrevista con EFE.

«¿Cómo iba, por ejemplo, Brasil comprar productos agrícolas no subsidiados a Uruguay si Estados Unidos podría ofrecérselos mucho más baratos gracias a los subsidios?», se pregunta Pérez del Castillo, según el cual si no se alcanza un acuerdo en la OMC para el 1 de enero de 2005, tampoco habrá ALCA para entonces.

Pérez del Castillo ha mantenido innumerables consultas con los países miembros para intentar sacar a la OMC de la parálisis en que parece sumida desde el fracaso de la conferencia ministerial de septiembre en Cancún (México) y no oculta cierta amargura por la falta de voluntad política de negociar que observa.

La impresión reinante entre los expertos es que, por distintas razones, muchos países parecen preferir el la actual situación a adentrarse en terrenos nuevos que les ofrecen oportunidades, pero que representan también un desafío y exigen disciplina y esfuerzos suplementarios. Así, por ejemplo, numerosos países en desarrollo temen perder con las aperturas de mercados las preferencias arancelarias de que se benefician actualmente en los mercados del mundo rico.

Pérez del Castillo cree, sin embargo, que ello constituye una equivocación porque «la erosión de preferencias se da de todas las maneras con los acuerdos bilaterales que se están firmando al margen de la OMC». Además, es algo que algo que se deriva necesariamente de toda liberalización comercial, y no es otro el objetivo de la OMC, explica.

En cuanto a la propuesta de la UE de buscar acuerdos plurilaterales para temas que no suscitan consenso en este momento en la OMC como los de Singapur -inversiones, política de competencia, transparencia en las contratas públicas y facilitación del comercio-, Pérez del Castillo dice «no ver ambiente para ello».

«Los países en desarrollo no van a aceptarlo por razones que trascienden a los propios temas de Singapur porque mañana podrían plantearse ese tipo de acuerdos para otros asuntos polémicos como las indicaciones geográficas (de productos agrícolas)», señala.

Si se avanzase por la vía plurilateral, la OMC «perdería inevitablemente peso», advierte Pérez del Castillo, que no niega el riesgo de que los países desarrollados no quieran verse bloqueados en la negociación de reglas y busquen otras salidas como la bilateral en temas como inversiones o competencia.

Pérez del Castillo cree, pese a todo, que en el tema crucial para los países en desarrollo -la agricultura-, las posiciones no están hoy tan distantes y bastaría un poco más de voluntad política para alcanzar un acuerdo que permitiría desbloquear las negociaciones también en los otros temas.

Para ello, EEUU tendría que ceder en el tema de los apoyos internos, la Unión Europea debería aceptar la eliminación en un plazo a negociar de sus subsidios a la exportación, y los países en desarrollo habrían de mostrarse más flexibles en la apertura de sus mercados.

Los países, ricos y pobres, parecen haberse atrincherado, sin embargo, en sus respectivas posiciones sin que nadie esté dispuesto a dar el primer paso, a mostrar el imprescindible liderazgo. Haría falta, señala Pérez del Castillo, que un grupo importante de países, no más de diez o doce, de tamaño medio, comprometidos seriamente con la ronda de Doha, tomase la iniciativa de buscar posiciones comunes que pudiesen servir de bases para «construir un entendimiento».

Aunque el presidente del Consejo General no menciona países concretos, es fácil adivinar que está pensando en el propio, Uruguay, junto a otros como Argentina, México, Canadá, Australia, Nueva Zelanda, Singapur o incluso Suiza y Noruega.

(EFE)