Alemania paralizada mientras Schroeder y Merkel negocian

Por lo tanto, lo que parece anunciarse ahora en este Estado clave de la Unión Europea es una crisis gubernamental de semanas o meses, y la situación dista de la conformación rápida de un gobierno sólido con una mayoría estable.


Reuniones clave. Tras una noche electoral movida, Merkel, a quien la prensa considera la gran perdedora de los comicios, reafirmó poco antes de una reunión con su partido, la Unión Cristiano Demócrata (CDU), sus palabras del domingo: “Somos el grupo parlamentario más grande y como tal tenemos una misión gubernamental clara”.

Merkel se presentará hoy a la reelección como presidenta del grupo parlamentario conservador, una manera también de saber con qué apoyo cuenta en sus filas.

La crisis abierta en la CDU por el resultado (ver infografía) se cobró ayer una primera víctima indirecta, el independiente Paul Kirchhof, a quien Merkel incluyó en su equipo electoral como experto de finanzas y potencial ministro para ese ámbito, quien ya renunció a entrar en política.

Aclamado por un millar de seguidores, el agresivo y mediático Schroeder reivindicó ayer –precediendo otra reunión de la dirección del Partido Socialdemócrata (SPD)– el “éxito” obtenido por su agrupación.

Schroeder –al decidir en mayo unas elecciones anticipadas tras un revés electoral regional de su formación– y Merkel, querían obtener ambos un mandato claro para profundizar las reformas del país.


Tras la coalición salvadora. Merkel afirmó tras una reunión de su partido, que no tiene “preferencia” en cuanto a la coalición que querría formar para gobernar. La dirigente democristiana agregó que el SPD de Schroeder debe reconocer que la CDU y la Unión Cristiana Social (CSU) obtuvieron un mejor resultado, con 225 diputados contra 222 para el SPD.

Ese no es el cálculo del SPD, que cuenta en forma separada a la CDU y la CSU, y afirma que ganó.

El presidente del SPD, Franz Muntefering, anunció que invitó oficialmente a los dirigentes de la CDU-CSU, del Partido Liberal (FDP) y de los Verdes a conversaciones exploratorias.

Según él, deben cumplirse tres condiciones para que las negociaciones lleguen a buen puerto: que el SPD gobierne, que Schroeder siga siendo canciller y que los puntos esenciales del programa del SPD sean implementados.

Ambas facciones reclaman la dirección del gobierno, lo cual hace más difícil la formación de una “gran coalición” entre sus dos partidos, algo que muchos diarios alemanes señalan como la mejor solución.

Según los resultados oficiales provisionales publicados por la Comisión Electoral, la CDU y su hermana bávara (CSU) obtienen 35,2% de los votos y el FDP 9,8%.

Si bien el porcentaje del FDP es insuficiente para integrar un gobierno de coalición con la CDU y el CSU, el resultado le otorga una “posición confortable” en las inminentes negociaciones, según el politólogo Luthar Probst.

Por su parte, el SPD obtiene un 34,3%, y sus aliados Verdes 8,1%.

Dirigentes de la CDU tendieron la mano a los Verdes para que se unan a una coalición con la CDU-CSU y los liberales (FDP). Esta coalición es la denominada “Jamaica” por los colores negro (CDU), amarillo (FDP) y Verde. Pero el jefe de fila de los Verdes, Joschka Fischer, rechazó esta oferta.

Los socialdemócratas, por su parte, expresaron su intención de sondear las posibilidades de una alianza con Verdes y liberales, que seguiría liderando el canciller Schroeder. Sin embargo, esta hipótesis ya fue excluida por la dirección del FDP. A esta alianza se la denomina “semáforo”, ya que el color del SDP es el rojo.

En cuanto al nuevo Partido de Izquierda, es junto con el FDP uno de los ganadores de las elecciones, ya que obtuvo 8,7% de los votos contra 4% en 2002. Esta formación fue excluida de las negociaciones tanto por Merkel como por Schroeder, y no respaldará a ningún partido en el Parlamento.

Mientras se abren las negociaciones entre los grandes partidos, la composición definitiva del parlamento no será conocida hasta después del 2 de octubre, fecha para la que fueron convocados los 219.000 electores de una circunscripción de Dresde, donde la elección fue suspendida este domingo por el fallecimiento hace dos semanas de una candidata a diputada. En teoría, los comicios de Dresde pueden llevar a un empate en el número de escaños entre el SPD y la CDU-CSU, una hipótesis que parece poco probable, según los sondeos. En todos los casos, habrá que aguardar hasta que transcurran las elecciones en Dresde para que el Parlamento pueda realizar formalmente la elección del próximo canciller alemán. El Bundestag se reunirá el 18 de octubre para celebrar su sesión constitutiva. Mientras tanto, los partidos se esforzarán por alcanzar acuerdos de coalición. (En base a AFP y EFE)