Alfie: ‘primero es la casa en orden’

Cuidar las cuentas públicas, cumplir estrictamente con el programa económico, no tomar ninguna medida que implique aumentar el gasto: ese fue el mensaje con el que asumió ayer Isaac Alfie, el ministro de Economía que tiene el timón a partir de ayer .

«Puedo asegurar que no va a haber carnaval electoral», respondió a los periodistas, luego de la ceremonia en la que sustituyó a Alejandro Atchugarry, quien ayer renunció al cargo.

En particular, refiriéndose al conflicto en el Ministerio de Salud Pública, señaló que los reclamos se podrán atender «en la medida que impliquen readecuación de partidas y no aumenten el gasto global».

«No hay más dinero por el momento», sentenció, aunque luego lo relativizó diciendo que «alguna solución vamos a encontrar».

Con el mismo énfasis, Alfie descartó un ajuste fiscal o «grandes cambios si las cosas van bien».

Aludiendo a la negociación con el Partido Nacional por la rebaja del Impuesto a las Retribuciones Personales (IRP) señaló que «los acuerdos que hizo el ministro anterior se van a respetar; son acuerdos de gobierno».

Alfie fue impuesto en el cargo por el secretario de la Presidencia, Raúl Lago. El funcionario recordó que Batlle recurrió a un técnico como Alfie, porque considera «que es el momento de seguir manteniendo determinadas normas que el señor ministro ha contribuido a generar y son las que hoy permiten que el país tenga una base para proyectarse hacia el futuro y empezar a crecer».

ORDEN. En su discurso, el nuevo ministro reiteró su convicción de que lo primero es poner en orden la economía.

Previamente, hizo la única alusión a la negociación: «asumo este cargo plenamente consciente de la situación en la que está el país y su gente y les puedo asegurar que no descansaré un día en la búsqueda de soluciones y de acuerdos que permitan resolver problemas y proyectar al país hacia el futuro».

En una exposición que llevó escrita ya que, según confesó, no es «hombre de discursos largos ni cortos». Alfie dijo que «está muy claro que debemos perseverar en la línea que hemos trazado».

«Tenemos un programa para cumplir, tenemos unas finanzas públicas aún bajo la lupa de todos los analistas que debemos solidificar, porque esas finanzas públicas sólidas no son un fin en sí mismo, son la gran palanca del desarrollo, porque la economía en orden implica la mente tranquila y con la mente tranquila es mucho más fácil pensar en los emprendimientos que efectivamente desarrollan no sólo a los países sino a las personas».

«Primero cumplir estrictamente con el programa económico y financiero. Después vendrán otras cosas. Esa es la base de todo», enfatizó.

Luego, en declaraciones a los periodistas, el nuevo ministro aclaró que «solidificación de las finanzas» implica que el déficit vaya cayendo trimestre a trimestre, como lo prevé el programa.

Alfie tuvo palabras de reconocimiento para sus «compañeros» del ministerio de Economía, donde trabaja desde hace 12 años y desempeñaba el cargo de Director de la Asesoría Macroeconómica. La función será asumida por el economista Horacio Bafico.

DESPEDIDA. Atchugarry se despidió en voz baja y con una permanente semisonrisa. Recordó el momento difícil en el que asumió el cargo y aclaró que, desde el primer momento había decidido permanecer en la función «hasta que la emergencia pasara». Un año y medio más tarde, dijo, «sentimos que se han dado algunos pasos que permiten pensar que hay una segunda etapa, que terminó la etapa de emergencia y empieza la tarea de reconstrucción del país».

El ex ministro volvió a agradecer la «tolerancia» y la «conducta» de los uruguayos que, en su opinión, le permitieron al país obtener los acuerdos necesarios.

Finalmente, se refirió a sus ex compañeros del equipo económico, Julio (de Brun) a quien aseguró que «el país sabe que está haciendo un buen trabajo», y a Ariel (Davrieux) y Lito (apodo de Isaac Alfie), que «tantas veces fueron a pelear para defender el país».

Por su parte, el secretario de la Presidencia dedicó la mayor parte de su discurso a reconocer la labor de Atchugarry, de quien dijo que tuvo el «temple» y la «idoneidad» para «tomar el timón cuando todo parece que puede zozobrar». Lago recordó que «hace poco más de un año, en un momento de terremoto regional, el presidente recurrió a uno de sus más dilectos amigos y casi lo acorraló para que asumiera».

SENADOR EN COMISION. «Un senador en comisión en el Ministerio de Economía», se definía Atchugarry según Lago.

Destacó la facilidad para el diálogo y la capacidad de buscar consensos pero con gran firmeza que, en su opinión, exhibió el ex ministro.

Agregó que Atchugarry se ganó la confianza del país, y que se va con el apoyo de la población y el deber cumplido.

En cuanto a Alfie, el secretario señaló que es un «hombre de la casa», que «siempre ha estado en la cocina, donde todo se resuelve». Y, cuando abundan las definiciones de Alfie como técnico, Lago precisó que «los ministros son siempre políticos».

Una ceremonia cálida y con alta concurrencia

Ex ministros de Economía y Finanzas, ministros en funciones, directores de empresas y bancos públicos, diplomáticos, sindicalistas y empresarios acompañaron a Alfie y Atchugarry, durante la muy concurrida ceremonia en la cual asumió el nuevo ministro y que se realizó en la sede ministerial de Colonia y Paraguay.

Alfie se estrechó en un abrazo con el ministro de Industria, Pedro Bordaberry, con el ahora ex ministro Alejandro Atchugarry, y con el presidente del Banco Central del Uruguay (BCU), Julio de Brun, y saludó a sus antecesores Ricardo Zerbino, Ignacio de Posadas y Luis Mosca. En su discurso recordó que fue asesor de los dos últimos.

En la ceremonia estuvieron también Raúl Lago, secretario de la Presidencia de la República, el prosecretario, Leonardo Costa, el ministro de Transporte y Obras Públicas, Lucio Cáceres, el de Salud Pública, Conrado Bonilla, el director de Planeamiento y Presupuesto, Ariel Davrieux, el presidente de Ancap, Jorge Sanguinetti, el titular de Antel, Gabriel Gurméndez, el ex presidente del BCU, Humberto Capote, la vicepresidente del Banco República, Milka Barbato, el director de esta institución, Gustavo Michelín, el presidente de República AFAP, Juan Berchesi, y el embajador del Reino Unido, John Everard, entre otros.

También concurrieron el presidente de la Unión de Exportadores, Daniel Soloducho, y la asesora de la Cámara Nacional de Comercio y también vicepresidente de República AFAP, Dolores Benavente, el presidente y el vicepresidente de la Corporación Nacional para el Desarrollo, Aldo Bonsignore y Julio Gemelli, respectivamente, el director del Instituto Uruguay XXI, Víctor Angenscheidt, el presidente de la Unidad Reguladora de Servicios de Energía y Agua (Ursea), Carlos Costa, y el presidente del sector banca privada de AEBU, Juan José Ramos.

Alfie estuvo acompañado durante la ceremonia que duró media hora también por su esposa y sus dos hijos, un varón y una niña.

El flamante ministro, que hasta ahora ha mantenido un perfil relativamente bajo, en el correr del día debió participar en dos conferencias de prensa y atender por teléfono a los requerimientos de las radios al mismo tiempo que respondía saludos.