Alfie y Davrieux critican fuerte la reforma tributaria de Astori

Alfie y Davrieux presentaron ayer ante el Comité Ejecutivo Nacional (CEN) del Partido Colorado dos informes —a los que accedió El País— en los que desmenuzan técnica y filosóficamente y en tono negativo la iniciativa oficial.

Para empezar, la primera objeción que hacen los técnicos colorados es que el Impuesto a la Renta de las Personas Físicas (IRPF) que el gobierno se propone implantar no es tal, sino que se trata de un tributo sobre los ingresos brutos a tasas crecientes, el que termina transformándose en un doble impuesto al consumo.

Para fundamentar su posición explican que «se le quita a la gente una parte de su capacidad de consumo», mientras que al remanente del ingreso luego del impuesto se lo grava nuevamente con el IVA y el Imesi, con lo que «el consumo se grava dos veces». Los técnicos explican que el IRPF «normalmente grava la parte no consumida de los ingresos, la renta (y) el ahorro» y sentencian que «no es este caso». Ante ello aseguran que «es claro que el consumo interno será el más afectado con la reforma».

También rebaten los objetivos de «equidad y justicia redistributiva» que dice perseguir el gobierno sosteniendo que «el propósito de este IRPF es recaudar en un momento (en el) que no se necesita y no de equidad».

Para probarlo aseguran que se toma un mínimo imponible «excesivamente bajo» ($ 6.985); que mientras las franjas se definen sobre los ingresos brutos se cobra sobre el salario neto, con lo que «se logra aumentar indirectamente la la tasa media al incorporar más cantidad de aportantes»; que no considera el número de integrantes de una familia para la base de cálculo; que no permite deducir gastos en salud y educación y tampoco los impuestos sobre la propiedad que paga la familia.

RECAUDACION. El documento presentado ayer destaca que la reforma reducirá en términos netos los impuestos que pagan las empresas «en unos U$S 170 millones» y asegura que la instrumentación del IRPF y modificación de otros impuestos que gravan el consumo permitirá compensar esa pérdida de recaudación.

Según Alfie y Davrieux, con el IRPF los pasivos pagarán U$S 58 millones anuales más de lo que actualmente pagan por el Impuesto a las Retribuciones Personales (IRP) y que en el caso de los asalariados la suba llegará a los U$S 62 millones por año. En tanto, los profesionales aportarán U$S 35 millones y gravar los alquileres, que ellos dicen que recaerá sobre los sectores de menores ingresos, otros U$S 20 millones. También aseguran que los incrementos de aportes patronales al Banco de Previsión Social (BPS) sobre el transporte y las mutualistas aumentará la recaudación en otros U$S 42 millones, que serán compensados en parte por la baja de aportes de la industria y el comercio.

Para los ex integrantes del equipo económico la reforma tributaria terminará aumentando el precio del boleto y las mutualistas.

Por la suba de aportes las cuotas mutuales subirán entre 4% y 5%, sostienen, lo que equivale a unos $ 50 por persona al mes. En el caso del boleto, el alza llegaría a $ 0,50.

Un capítulo aparte lo merece la instrumentación del futuro sistema nacional de salud, el que para ser financiado —dicen los técnicos colorados— «debemos esperar otro impuesto a la renta de las personas físicas».