Algo de Almíbar sobre el río Uruguay

En medio de uno de los conflictos más fuertes entre los dos gobiernos, Vázquez y la presidenta argentina coquetearon toda la mañana y se dedicaron palabras amables, durante la breve Cumbre del Mercosur realizada en el Parque Rodó.

Ayer fue todo rosas y piropos: no hubo reproches, ni una sola mención al conflicto por la construcción de las pasteras en el río Uruguay. Todavía estaba fresco el recuerdo de la semana pasada, cuando asumió Cristina. Frente a Vázquez, Fernández culpó esa vez a Uruguay por haber violado el tratado del Río Uruguay.

Pero ayer Vázquez no se tomó la revancha. Afuera del ex Parque Hotel, hoy sede del Mercosur, tres personas sostenían una pancarta en la rambla, con un mensaje dirigido a Cristina: «Bienvenida señora presidenta Fernández de Kirchner. Disfrute del Uruguay tranquila. Aquí somos educados. No agredimos a nuestros huéspedes si no pueden responder».

ELOGIOS. Hubo silencio sepulcral cuando Vázquez invitó a Fernández a subir al estrado para realizar el cambio en la Presidencia pro témpore, que ahora queda en manos de Argentina por seis meses.

Parados uno al lado del otro, Vázquez -con su mejor sonrisa- dijo que era «muy grato» transferir el cargo a «la hermana República Argentina» y a su presidenta. «Es muy grato por todo lo que une a argentinos y uruguayos», afirmó.

Cristina escuchaba y miraba al suelo. «Quiero decirle que está usted en su casa, en esta ciudad y este país. Entre esta raza de gente sencilla que somos los uruguayos, ningún argentino es extranjero», le dijo el presidente en su tradicional tono pausado.

Le deseó «buena gestión» y le pasó el «modesto martillo», usado «para ordenar estas reuniones». Fernández se salió enseguida del libreto y le preguntó si podía golpearlo. «¿Sí?», insistió. Acto seguido hubo un fuerte martillazo.

Con el rostro más serio que Vázquez, Fernández agradeció «el cariño» uruguayo: «Me he sentido en mi casa porque Uruguay es mi casa, al igual que Argentina es la casa de miles de uruguayos que hace mucho viven con nosotros».

«Muchas gracias Tabaré y fuerza Latinoamérica», exclamó Cristina. Luego vino el esperado abrazo y más sonrisas, antes de la tradicional foto de familia. Luego de la foto, Vázquez volvió a entrar a la sede del edificio Mercosur con su brazo sobre el hombro de Fernández.

Temprano, antes del inicio de la sesión, Tabaré y Cristina compartieron un rato junto al resto de los presidentes. Pero no hubo reuniones entre los dos mandatarios, dijeron a El País fuentes oficiales. Al mediodía, luego de la inauguración del Banco do Brasil en el World Trade Center, Vázquez fue consultado por la relación con Argentina y respondió secamente que «mejoró mucho».

ARANCELES. En su discurso, Vázquez dijo que en los últimos meses hubo «avances sustanciales, acciones concretas y resultados tangibles» en el Mercosur, a pesar de que reconoció que Uruguay tenía una «visión muy crítica» sobre el bloque.

Pero también admitió que quedan temas fundamentales sin resolver, parte de una amplia agenda pendiente: «Queremos construir una unión aduanera pero en realidad tenemos una zona de libre comercio con arancel externo común muy perforado». Y ahí remarcó la necesidad de «flexibilizar» y permitir que los Estados pequeños logren acuerdos extra región que les permita «superar las asimetrías».

En dos oportunidades durante la mañana la presidenta argentina dijo sentirse alegre por la «voz firme» de Vázquez, confirmando su «pertenencia e identidad» con el Mercosur. «Es una gran noticia. Estamos cansados de leer la muerte del Mercosur», se quejó.

Fernández marcó como principal desafío para su presidencia, la elaboración de «un buen código aduanero» que elimine el doble pago de arancel, «en una y otra jurisdicción».

El ministro brasileño de Asuntos Exteriores, Celso Amorim, también habló del tema. Dijo a El País que se analizó como «problema central» el doble cobro de arancel externo común: «Vamos a avanzar en eso. Se crean instrumentos de integración financiera». También aseguró que las asimetrías «ya están disminuyendo» y que a nivel comercial han aumen-tado las exportaciones desde Uruguay hacia Brasil.

El presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva opina que el bloque avanza con dificultades y sugirió que eso no es culpa de Estados Unidos ni de otros países. Y reflexionó: «Vemos al Mercosur como un hijo al que no siempre se le notan los fallos, que los tiene».