Algunas consideraciones sobre la XXV Reunión de Presidentes del MERCOSUR

La Cámara Nacional de Comercio y Servicios del Uruguay, ve como muy beneficioso para el proceso productivo contar con un régimen de Admisión Temporaria y por un período prorrogado hasta el 2010, por el cual los empresarios del agro, de la industria, y exportadores podrán ingresar a los mercados regionales a precios competitivos, importando libre de aranceles o con aranceles reducidos, los insumos y materias primas necesarias para la producción y elaboración de sus productos.

 

Lo mismo para la importación de insumos para el agro.

 

También se podrá importar maquinarias, bienes de capital, equipos de informática y telecomunicaciones no producidos en la región, desde extra zona a niveles arancelarios del 2% hasta el año 2010.

 

Los productos exceptuados al AEC pasan de 100 a 225, y se abren nuevas posibilidades de generar nuevas corrientes comerciales de exportación, o mejores condiciones de acceso a los mercados de los países socios por un período de siete años más.

 

Se logró la modificación del régimen de origen, haciendo posible que los productos originarios de la región, almacenados en depósitos aduaneros de otro Estado Parte, mantengan la condición de originario.

 

Se aprobó un régimen de origen que permite la acumulación de los procesos productivos entre los socios del MERCOSUR.

 

Se obtuvo una flexibilización de los regímenes de compras estatales de los países socios, con condiciones diferenciales y favorables, para los proveedores uruguayos.

 

Esto nos merece los siguientes comentarios:

  • Las medidas aprobadas resultan positivas tanto hoy, como hace 13 años, cuando se firmó el Tratado de Asunción. Sin embargo, el régimen de convergencia al AEC en sí no se aplicó. Igualmente, cuando en 1994 se reformuló el régimen de transición y se estableció el RAFUA tampoco se respetó en su totalidad.
  • En los últimos años, las negociaciones han estado signadas por parches sobre parches, y excepciones de excepciones, con lo cual, la meta de llegar al Mercado Común o a la Unión Aduanera se va postergando año a año, y ahora será por lo menos, para después que caduquen los períodos de excepción para las zonas francas de penetración o los regímenes especiales para los sectores más sensibles. 
  • Lo fundamental para el empresariado es que verdaderamente se puedan aprovechar estos períodos de adecuación o transición, para reconvertir y modernizar las técnicas y procesos productivos.
  • En cuanto a la mayor flexibilidad para negociar en forma bilateral, cabe preguntarse si tiene Uruguay el suficiente peso económico y político para negociar acuerdos con los grandes mercados en forma aislada, para recibir pequeñas concesiones arancelarias o cuotas a cambio de un sin fin de condiciones y restricciones no arancelarias.

Como se dijo más arriba, si bien todas estas medidas que nos llegan desde fuera son positivas, hay que analizar la política de comercio exterior que se pretende llevar adelante, ya que nos encontramos en una encrucijada, pues el proceso de negociación que rige nos aleja cada vez más de un camino ortodoxo hacia la Unión Aduanera, lo cual puede tener sus ventajas, ante la posibilidad de otros acuerdos bilaterales y la desventaja de nunca llegar a ampliar nuestro reducido mercado.