Alta conflictividad amenaza los acuerdos en consejos salariales

Algunos sindicalistas consultados por El País afirmaron que la mayor parte de los problemas surgen por la violación de convenios y laudos firmados. Los asesores empresariales, en cambio, creen que el incremento en las ocupaciones y la «inseguridad» reinante impiden negociar bajo un clima de «paz laboral».

El ministro de Trabajo, Eduardo Bonomi, se afilia a la tesis sindical. De hecho, ayer dijo a radio Sarandí que buena parte de los 65 conflictos surgidos en el primer semestre se deben a incumplimientos de los acuerdos firmados. El jerarca ha manifestado en reiteradas oportunidades que las ocupaciones no se realizan porque sí, sino que detrás hay reclamos -muchas veces justos- y violaciones de los convenios.

Aunque no lo dicen a viva voz, empresarios y trabajadores admiten que el discurso de fuerte confrontación que se da a través de los medios de comunicación, generalmente no se repite en los ámbitos de negociación. Y que los mismos dirigentes que echan leña al fuego cuando tienen un micrófono delante, luego se sientan a negociar sin problemas.

Pero prácticamente nadie niega que la conflictividad creció este año y que todo indica que seguirá en aumento. El informe semestral del Programa de Modernización de las Relaciones Laborales de la Universidad Católica dice que el índice se cuadruplicó en relación a los seis primeros meses de 2005.

Los conflictos sobran. Hoy, por ejemplo, la Unión de Obreros Curtidores (UOC) convoca a un paro de 24 horas desde las 12.00. Los trabajadores denuncian una propuesta presentada la semana pasada por la Cámara de la Industria del Cuero en los consejos de salarios, tendiente a limitar las horas de asamblea sindical y de paro, bajo la amenaza de aplicar sanciones, afirmó el dirigente gremial Ramón Martínez.

choque. La estrategia sindical para esta ronda de los consejos de salarios apunta, entre otros elementos, a generar más empleo. «Queremos que donde exista marcado crecimiento del producto, haya un compromiso de más cantidad de puestos de trabajo y no necesariamente de mejor salario», afirmó el dirigente Juan Castillo. Pero admitió que eso chocará con las aspiraciones patronales, que difícilmente se comprometan por escrito a tomar más trabajadores.

Los sindicalistas consideran que la conflictividad se dispara porque «se lauda y después las empresas no cumplen». El dirigente Juan José Ramos sostuvo que en esos casos el Pit-Cnt reclama inspecciones y, si no hay efectos, «se recurre al conflicto».

Ramos entiende que las ocupaciones aumentan por incumplimientos de acuerdos, despidos, «hechos antisindicales» y cierres de fábricas. «Los veo y esos problemas incrementan la conflictividad», admitió. De unos 65 conflictos que hubo en el primer semestre de 2006, cerca del 30% terminó en ocupaciones. Ramos considera que no es un porcentaje alto: «Depende del caso. Si las ocupaciones son por despidos o cierres masivos, es lógico que se hagan. Cuando se realiza un análisis, debe asociarse el conflicto con la causa».

Los empresarios dicen que el aumento de las ocupaciones genera «inseguridad». Ramos respondió con ironía: «Toda la vida los trabajadores tuvimos la inseguridad de que nos despidan y no pasaba nada. Inseguridades tenemos todos».

ALARMA. Para el asesor letrado de la Cámara de Comercio, Juan Mailhos, «el panorama cambió» con respecto a la ronda salarial de 2005: «Las ocupaciones no estaban reguladas como hoy y no había corrido tanta agua bajo el puente. Las plataformas de los sindicatos en estos consejos de salarios son más amplias y no se limitan a lo salarial. Hay mayores posibilidades de no lograr acuerdos, lo cual genera conflictividad. Además, el crecimiento de la economía impacta de diferente manera y no todo el mundo está en las mismas condiciones para dar aumentos. Nosotros queremos que se respeten las pautas y dedicarnos rápidamente a producir y fomentar el crecimiento».

Mailhos rechazó que los conflictos se deban a los incumplimientos de acuerdos, como dijo Bonomi.

«Hay una señal de permisividad, de que la ocupación es legítima y por eso se aplica más esta medida», aseguró. En ese sentido, el asesor empresarial entiende que el camino elegido por el Poder Ejecutivo es «muy peligroso» y que la administración tiene buena parte de la responsabilidad por la situación actual.

Además, desde el empresariado se considera que el gobierno muestra una actitud contradictoria: por un lado permite las ocupaciones en las empresas privadas y, por el otro, las prohíbe en las oficinas del Estado.

SEBASTIAN CABRERA