Alto al fuego desde hoy en Líbano

TIRO, LÍBANO | AP Y AFP

Desde las 2:00 de hoy rige el cese el fuego acordado por ONU y aprobado por el gobierno libanés, Israel y la milicia chiita Hezbollah, que implica el desarme del grupo, el retiro de las tropas israelíes de Líbano y el despliegue en la frontera sur de ese país de una fuerza internacional de 15.000 hombres.

Con todo, el fin formal de las hostilidades no implica directamente el cese de hecho, pues Israel, el último en aprobar la tregua, se reservó ayer el derecho a la «autodefensa», dijo el jefe de Estado Mayor, Dan Halutz.

«Si los terroristas detienen su fuego, entonces el (ejército) hará lo mismo«, dijo por su parte el mayor general Benny Gantz, jefe de las fuerzas terrestres de Israel. Y agregó que su país «respetará el acuerdo».

La ministra de Relaciones Exteriores, Tzipi Livni, dijo que Israel no se irá del sur del Líbano hasta que no lleguen las fuerzas internacionales, que se sumarán a 15.000 efectivos del Ejército libanés. El objetivo es crear una franja libre de la influencia de Hezbollah, desde la frontera con Israel hasta el río Litani, a 30 kilómetros de la línea divisoria.

«Hezbollah no podrá seguir existiendo como un estado dentro de un estado«, dijo por su parte el primer ministro Ehud Olmert y agregó que «el gobierno libanés es el responsable por cualquier problema o violación del acuerdo«.

EL PEOR DIA. El gabinete israelí aprobó ayer el cese al fuego luego de un acalorado debate. El gobierno de Líbano tomó la decisión y el sábado, igual que el dirigente de Hezbollah, Hasan Nasrallah, que lo aprobó a regañadientes. Y dijo que aceptaba la tre-gua, pero advirtió: «La guerra no termina».

Ante la insistencia de Israel, el acuerdo especifica que no se dejará espacio alguno en el sur de Líbano para Hezbollah, una milicia islámica fundamentalista que se opone a todo proceso de paz y que llama abiertamente a la destrucción de Israel. Es considerado un grupo terrorista en varios países.

La sesión del gabinete israelí se desarrolló mientras unos 30.000 soldados de Israel se batían en fuertes combates con Hezbollah, en lo que fue la peor ofensiva hasta el momento.

De acuerdo a fuentes militares, se buscaba dar un último golpe al grupo para controlar la zona fronteriza en el sur de Líbano antes de que llegue la fuerza internacional.

Sin embargo, las tropas encontraron durísima resistencia de los milicianos. Hezbollah lanzó ayer más de 250 cohetes contra territorio de Israel, dejando un muerto en la peor ráfaga de ataques misilísticos desde que se iniciaron las hostilidades hace un mes.

A la vez, la aviación israelí intensificó sus ataques en todo el territorio libanés, sobre todo en el sur, en las regiones de Tiro y Saida, así como en Baalbeck (este del país) y en el norte. Y también en el sur de la capital libanesa, Beirut, donde se presume vive Nasrallah.

El sábado, Hezbollah provocó 25 bajas en las tropas de Israel, el peor balance de la crisis, hasta ahora.

En total, más de 4.000 cohetes fueron disparados sobre Israel por Hezbollah a partir de sus posiciones en Líbano desde el comienzo del conflicto, anunció la radio militar israelí.

Del lado libanés, al menos 29 civiles y dos militares fallecieron este domingo a causa de los bombardeos israelíes y otras 60 personas resultaron heridas.

SECUESTRADOS. Por otra parte, Israel indicó que está dispuesto a negociar la liberación de dos de sus soldados secuestrados por Hezbollah el 12 de julio, hecho que provocó el comienzo del conflicto líbano-israelí, anunció ayer la canciller, Tzipi Livni.

«El gobierno israelí no tiene ninguna intención de olvidar este asunto», declaró la ministra.

«Tendremos que entrar en un proceso que significa negociar», añadió.

Es la primera vez que un responsable israelí habla públicamente de negociaciones sobre los soldados, ya que hasta ahora, Israel exigía la liberación incondicional de ambos.

A modo de un primer balance de los 32 días de la ofensiva israelí en Líbano, el viceprimer ministro, Shimon Peres, consideró que Hezbollah ha salido «con la cola entre las patas» mientras que Israel es, «más o menos, ganador».

«Hezbollah no podrá seguir existiendo como un estado dentro de un estado», dijo el primer ministro israelí, Ehud Olmert