Amenazan desalojar piquete de Gualeguaychú por la fuerza.

La presión de las autoridades argentinas contra los piqueteros que cortan el puente de Gualeguaychú crece día a día. Por primera vez durante el conflicto entre Uruguay y Argentina por la instalación de Botnia un gobernante de la vecina orilla amenazó emplear la fuerza pública para garantizar el libre tránsito por los puentes fronterizos entre ambos países.
Quien lanzó la advertencia fue el gobernador de Entre Ríos, Sergio Uribarri, que desde hace varios días viene subiendo la apuesta contra los piqueteros, en sintonía con las señales emitidas desde la Casa Rosada, en Buenos Aires.

Allí tomaron nota de la posición del gobierno uruguayo, que reclama garantías de que las autoridades actuarán para despejar los puentes. Esa es condición indispensable para que Uruguay levante su veto al ex mandatario Néstor Kirchner, quien ambiciona el puesto de presidente de la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur). Uruguay también exige la autorización argentina para dragar el canal Martín García del Río de la Plata, vital para la navegación.

“Lo que vamos a hacer con nuestras fuerzas de seguridad es que nadie intente cortar el paso en las rutas porque están jodiendo a los que laburan en una época muy importante”, dijo ayer el gobernador de Entre Ríos, luego de que el jefe de gabinete del gobierno nacional, Sergio Massa, el ministro de Seguridad, Aníbal Ibarra y el gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli, embistieran contra el piquete.

“Hay sectores que no entienden razones, pero no pueden seguir perjudicando a la gente”, dijo Uribarri. Y la misma posición manifestó el intendente de Concordia, Gustavo Bordet, donde los ambientalistas amenazan cortar el puente que une con Salto. Similar medida quieren aplicar sobre el puente entre Colón y Paysandú. Al cierre de esta edición tenían previsto sesionar para evaluar si tienen fuerzas suficientes para llevar adelante esas medidas. La retórica de los más duros dice que sí, pero otros, más cautelosos, se inclinan por resistir en el puente de Gualeguaychú. La presión oficial contra el piquete se hace sentir cada vez más.