América sigue en deuda en la defensa de derechos humanos

El reporte, presentado ayer y que revisa la situación de los derechos humanos en todo el mundo durante 2007, señala que además de estos problemas, existen otros como la discriminación sexual y obstáculos a la libertad de información.

«Cuba sigue siendo el único país de América Latina que reprime casi todas las formas de disenso político», afirma el informe, lo que conduce a los cubanos a verse «sistemáticamente privados de derechos humanos básicos», agrega.

HRW basa la parte del documento dedicada a América Latina en los datos recogidos en diez países, entre los que no figura Uruguay: Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Cuba, Guatemala, Haití, México, Perú y Venezuela.

Países como Brasil, Colombia y Guatemala sufren de problemas vinculados a la violencia y la impunidad para los crímenes ahí cometidos.

El informe, de 568 páginas, denuncia las deplorables condiciones de los presos en las cárceles de América Latina, por el hacinamiento, los abusos físicos y sexuales cometidos por otros reclusos, bajo la complicidad de los guardias.

Otro flagelo que padece la región son el abuso de las autoridades policiales y militares (Brasil, México, Venezuela y Colombia), así como la discriminación a parejas homosexuales y la violencia sexual.

Un ejemplo de esto último es México. Según HRW, «las leyes mexicanas no protegen adecuadamente a las mujeres y niñas contra la violencia doméstica y el abuso sexual».

Por otra parte, la organización con sede en Nueva York criticó en su informe que Brasil no haya perseguido a los responsables de los crímenes de lesa humanidad, en contrapartida de Chile y Argentina, que demuestra un cambio como la condena perpetua al ex capellán de la policía, Christian Von Wernich.

EE.UU. En cuanto a la situación de derechos humanos en Estados Unidos (el país con más presos del mundo), HRW no ve mejoras. Por el contrario, Washington sigue violando los derechos humanos básicos, con cárceles secretas en el extranjero, y un centenar de desaparecidos, y apelando en muchos casos a la tortura como forma de combatir el terrorismo. La organización denuncia también que la Casa Blanca hace la vista gorda a regímenes cuasi autocráticos en base a sus propios intereses (ver aparte).

El ejemplo paradigmático de fallas en materia de derechos humanos es el de Guantánamo.

«No hubo avances evidentes en el trato a lo que llaman combatientes enemigos, incluidos los detenidos en Guantánamo (Cuba) o la utilización de centros de detención secretos» en el extranjero que mantienen 39 presos, de acuerdo al informe.

El Pentágono mantiene encarcelados en Guantánamo a 305 personas sin que hayan sido formalmente acusados. Aunque el gobierno encabezado por el presidente George W. Bush anunció nuevas reglas de interrogatorio a los detenidos y evitar torturas en esos procedimientos -ante la presión del Congreso, dominado por la oposición demócrata-, HRW afirma que Washington sigue avalándolos en ciertos casos.

«La CIA considera que no está atada por esas reglas y el gobierno ha buscado justificar esta utilización de ciertas técnicas prohibidas a los militares».

Dentro de fronteras, EE.UU. tiene una población carcelaria de 2,2 millones de personas, un 500% más que hace 30 años.

La organización señala que la relación de detenidos es de 6,5 veces más en personas de raza negra que en blancos. También el riesgo de ser detenido es más alto para los extranjeros ilegales, quienes tienen más dificultades para hacer valer sus derechos.