Analistas ven trabas para lograr un crecimiento sostenido del PIB

Uruguay enfrenta problemas de «infraestructura» tales como «la disponibilidad y costo de la energía» que se suma a la falta de «inversión en tecnología» y carencia de «recursos humanos», sostienen Gustavo Bittencourt y Nicolás Reig del Departamento de Economía de la Facultad de Ciencias Sociales.

En un trabajo titulado «Diagnóstico de crecimiento para Uruguay desde una perspectiva regional» los analistas plantean una serie de «fallas o problemas principales» que enfrenta el país para mantener tasas altas de crecimiento. Allí hacen una separación entre los factores que afectan los «retornos esperados» y aquellos problemas vinculados a la «apropiabilidad de los retornos».

Entre los primeros señalan «la infraestructura social, el bajo nivel de inversión en actividades científico-tecnológicas e innovación y deterioro en la provisión de capital humano» que, en este último caso, «puede llegar a convertirse en un importante cuello de botella en la medida que el país ya no presenta ventajas sustanciales respecto a la región» (ver aparte).

Entre los segundos mencionan las «fallas de mercado y de coordinación que limitan el proceso de autodescubrimiento (surgimiento de nuevas actividades de exportación), y riesgos microeconómicos y macroeconómicos vinculados con el papel del sector público en la economía» así como el bajo nivel de ahorro, el «elevado costo de financiamiento» y un gasto incremental «por la ineficiencia de mecanismos para el registro de actividades y cumplimiento o ejecución de los contratos».

Bittencourt y Reig consideran importante promover la «diversificación de la estructura productiva» con mayor valor agregado vía incorporación de tecnología y recomiendan tomar medidas en el corto plazo para revertir el estancamiento que se podría generar, al menos, concretando las iniciativas ya planteadas como la diversificación de la matriz energética.

Otro de los que considera que existen obstáculos es el economista Gabriel Oddone, socio de CPA-Ferrere.

En una presentación realizada hace algunas semanas atrás, Oddone marcó que el crecimiento de la economía en el período 2011-2015 estaría en el 3,5% (con estimaciones de crecimiento potencial de entre 3% y 5%), por encima del promedio histórico de 1,9% que se dio entre 1956 y 2008.

Pero advirtió que para lograr sostener el mismo, al próximo gobierno se le presentan algunos desafíos como redefinir la matriz energética y mejorar la red de infraestructura.

Según estimaciones realizadas por CPA, un crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) de 3,5% anual implicaría un aumento de la demanda de energía eléctrica de «al menos 25% al 2015».

Es por eso que plantea que la matriz energética actual «no resiste sequías» como las que soportó Uruguay en 2008 y en lo que va de este año. Eso encarece el abastecimiento energético (al tener que utilizar todo el parque térmico para generar) y llevó incluso a aplicar planes de ahorro en 2007 y 2008 que son restricciones al crecimiento.

Allí Oddone se planteó diferentes opciones para ampliar el parque generador de energía eléctrica. Una central nuclear no es solución a cinco años, por el tiempo que llevaría su puesta en marcha. Utilizar más centrales térmicas a combustibles fósiles tiene un problema de costos señaló. La posibilidad de más energía hidráulica no resuelve el problema de las sequías y además las cuencas están agotadas.

Como opciones quedan la iniciativa de una planta regasificadora lo que es «una opción para reducir la dependencia de la discrecionalidad de Argentina», la generación eólica -para la que se preguntó si existen condiciones en Uruguay-, una central a carbón que puede ser «una opción» pero con un problema ambiental y la posibilidad de la biomasa y los biocombustibles, las que tienen «potencial asociado a la expansión agrícola y forestal».

En cuanto a la infraestructura, Oddone planteó -en base a datos del Ministerio de Transporte- que el 43% de la red vial de 8.696 kilómetros que tiene Uruguay se encuentra en estado regular o malo. Como alternativa, el ferrocarril «puede ser importante en el mediano plazo pero difícilmente se desarrolle en un lapso de cinco años».

El transporte presenta tres áreas diferenciadas según el economista: el puerto (donde existe planificación a largo plazo y una segunda terminal de contenedores despejaría restricciones), el transporte terrestre de carga que requiere ampliación y mejora de red de carreteras (los exportadores podrían enfrentar restricciones) y el de pasajeros que no presenta mayores problemas y finalmente el ferroviario que está estancado y sin proyecto estratégico.