ANCAP completó inversiones para la producción de biocombustibles.

Alcoholes del Uruguay (ALUR), recibió esta semana las dos plantas modulares para la producción de biodiésel que serán instaladas durante el próximo mes y entrarán en operaciones a partir de agosto, dijo a El Observador el director de la compañía, Leonardo de León. Con una inversión de US$ 5,7 millones –que incluye el montaje en el predio lindero a la aceitera Cousa–, la empresa propiedad de ANCAP estará en condiciones de abastecer a la petrolera estatal de unos 18.000 metros cúbicos de biodiésel producido a partir de girasol y soja, que permitirá al ente cumplir con el objetivo de sustituir 2% del consumo anual de gasoil por el combustible de origen vegetal, complementó el presidente de ANCAP, Raúl Sendic.
Las plantas, fabricadas por la empresa Ageratec, arribaron el miércoles en ocho contenedores provenientes de Suecia.

En paralelo, Alur comenzará en agosto con la producción de etanol de caña de azúcar en Bella Unión, lo que permitirá que partir de setiembre tanto naftas como gasoil inicien el proceso de mezclado con combustibles renovables de origen nacional, informó Sendic.

En el caso del etanol, el mandato legal impone una sustitución de 5% del consumo local de gasolinas fósiles por el combustible de origen vegetal. “Estamos pensando que en principio de setiembre comenzaremos a mezclar” el biodiésel con el gasoil común y el etanol con las naftas, sostuvo Sendic.

El acuerdo con Cousa determina que la empresa estatal proveerá de los granos para que la aceitera realice un prensado inicial para obtener el aceite, a partir del cual se obtendrá el biodiésel, explicó el jerarca.

En el otro extremo del país, Alur cerrará en agosto el ciclo productivo que permitirá obtener, además del azúcar, el alcohol carburante y energía eléctrica a partir de la caña y sus desechos. “Esta zafra es muy importante porque permitirá alcanzar el punto de equilibrio” de la empresa con la producción de los tres componentes de la matriz de negocio, sostuvo De León.

Desde que asumió la gestión del ex ingenio de Calnú en Bella Unión, ANCAP –a través de Alur–, lleva invertidos US$ 50 millones.

La zafra de este año involucrará unas 6.500 hectáreas del total de 7.800 plantadas, de las cuales se obtendrán unas 380.000 toneladas de caña, informó De León.

Si bien no toda la producción se destinará al etanol, se espera destilar 28.000 metros cúbicos anuales, equivalentes a 7,5% del consumo local de naftas.