Argentina amenaza con imponer restricciones a los productos brasileños

La amenaza, lanzada por el ministro de Industria, Miguel Perirano, ocurre en una escalada de declaraciones contra la gestión de Brasil como líder regional, su ambición de poder a escala mundial y su aparente indiferencia ante las asimetrías en el Mercosur.

Ocurre, también, pese a que los diplomáticos brasileños se esfuerzan estos días en remarcar que las diferencias con su principal socio en la región son «mínimas» y nada más que material para la prensa. El propio presidente Lula dijo ayer que los roces son «pasajeros», aunque reconoció que la aspiración brasileña de obtener una banca permanente en el Consejo de Seguridad de ONU provoca «celos» en la región. Ciertamente, a Argentina le digustan esas pretenciones y reclama que el asiento sea rotativo.

Su canciller Celso Amorim se había expresado en la misma forma el martes, aunque igualmente confesó que «tal vez Brasil no se haya comportado de la mejor manera hacia Argentina».

Más allá de las declaraciones, la administración brasileña se toma muy en serio esta primera crisis —pública al menos— con el gobierno de Néstor Kirchner y ayer Lula reunió a varios ministros clave para analizar la situación. En ese encuentro, informa el diario Folha de San Pablo, se llegó a plantear la idea de llamar al embajador brasileño en Buenos Aires y dar una respuesta más dura a las «patadas» argentinas.

El fin de semana, según publica Clarín, Kirchner y su canciller Rafael Bielsa acordaron hacer públicas las diferencias con Brasil, que vienen arrastrándose de largo tiempo. En concreto, Argentina cuestiona el protagonismo de Itamaraty (la cancillería brasileña) en la crisis ecuatoriana, sus ambiciones en la ONU, la falta de apoyo a Buenos Aires en sus negociaciones con el FMI; además de reclamar una respuesta a un documento que presentó en setiembre para salvar las asimetrías comerciales en el Mercosur. El comercio bilateral ha crecido un 64% en los últimos dos años, con un saldo siempre favorable a Brasil.

SALIDA. En tanto, ayer surgieron algunas instancias que podrían allanar el camino de los aliados en el Mercosur. Por lo pronto, Kirchner y Lula se encontrarán el 10 de mayo en ocasión de la cumbre árabe-sudamericana.

Antes, igualmente, es posible que los mandatarios sostengan una conversación telefónica. Lo seguro es que habrá un encuentro entre legisladores de ambos países, los que analizarán la crisis mañana en Buenos Aires.

Uruguay ha preferido mantenerse a la expectativa frente al conflicto de sus socios regionales, sin pronunciarse sobre el tema.