Argentina denunciará ante ONU «militarización» del Atlántico Sur

La mandataria convocó a ex combatientes de la guerra, legisladores y gobernadores, a la oposición y el sindicalismo, con el que está enfrentada hasta el punto de que el diálogo se ha roto. Los analistas esperaban, ante tal convocatoria, que Fernández anunciara la cancelación del vuelo de Lan, el único contacto que sortea el bloqueo marítimo de Argentina a las Malvinas. Las últimas acciones diplomáticas y el pedido informal a Chile de que cancele el vuelo, así lo sugerían. Sin embargo, en primer lugar Fernández oficializó a través de un decreto la desclasificación del informe Rattenbach y luego anunció que denunciará al Reino Unido ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas (ONU) por la «militarización del Atlántico Sur».

La firma del decreto había sido anunciada hace ya dos semana, lo que contrasta con el hermetismo oficial que precedió al anuncio. El documento, considerado «secreto político y militar» por la dictadura militar que promovió la guerra por las Malvinas con el Reino Unido hace casi tres décadas, será de dominio público. El decreto firmado ayer crea una comisión, integrada por representantes de los ministerios de Defensa y de Relaciones Exteriores, que se encargará de determinar en los próximos 30 días si hay datos del informe que pongan en riesgo la soberanía nacional. La comisión también estará integrada por el coronel Augusto Rattenbach, hijo del teniente general Benjamín Rattenbach, autor del informe.

De todas maneras, la mandataria focalizó su discurso en la regionalización del conflicto y en el reclamo por la soberanía de las islas, y en la denuncia que presentará ante el Consejo de Seguridad de ONU.

Las Malvinas «se han convertido en una causa global y regional porque hemos desplegado históricamente todos un fuerte reclamo y una fuerte política de todos los países de Latinoamérica», dijo ayer Fernández, quien agregó: «Creo que cada país se ve reflejado en una potencialidad de lo que puede pasar».

En diciembre los países del Mercosur -Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay- decidieron bloquear la entrada a sus puertos de barcos con bandera de las Falkland. El fin de semana, otros cinco países centroamericanos se sumaron a esta prohibición. En un comunicado oficial, el canciller argentino Héctor Timerman destacó que el Mercosur, la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur, integrada por los países sudamericanos) y el ALBA (Venezuela, Cuba, Bolivia, Ecuador, Nicaragua, San Vicente y las Granadinas, Dominica, Antigua y Barbuda) «prohíben el uso de la bandera ilegal».

Fernández se reservó para el final de su discurso el anuncio más importante. Luego de reiterar que es un «anacronismo» mantener colonias en el siglo XXI, de defender los recursos naturales de las islas -petrolíferos y pesqueros-, de augurar «un posible caos ecológico» en las islas y de reivindicar la soberanía argentina sobre las Malvinas basados en argumentos «históricos y geográficos», Fernández denunció que el Reino Unido «está militarizando una vez más el Atlántico Sur, como los demuestra el envío de un destructor para acompañar la visita del príncipe William, que pone en riesgo la seguridad internacional».

La presidenta cerró su discurso con una serie de frases que coronan su reclamo. «Que nadie espere de nosotros gestos que estén fuera de la política y de la diplomacia», dijo la mandataria. «No nos atraen los juegos de armas ni las guerras», agregó.

Finalmente, Fernández le pidió al primer ministro David Cameron que «le dé una oportunidad a la paz y no a la guerra». En ese sentido, propuso otra vez resolver el conflicto a través de la negociación.

El discurso de Fernández y el anuncio de la denuncia ante ONU se produce semanas antes de que se cumplan 30 años del comienzo de la guerra de las Malvinas entre argentinos y británicos. El 2 de abril de 1982 desembarcaron soldados argentinos en las islas. Los últimos se retiraron derrotados el 14 de junio de ese año.