Argentina gana con el conflicto en la pesca

En el Poder Ejecutivo crece la preocupación por la ofensiva lanzada desde Argentina para incrementar la pesca de corvina en la zona binacional de captura, mientras que la paralización gremial de la flota uruguaya significó una pérdida de materia prima equivalente a más de U$S 1.200.000 en dos semanas.
Es que los 33 buques corvineros de bandera nacional están varados desde el 30 de abril, al igual que el resto de la flota pesquera, por decisión del Sindicato de Trabajadores del Mar (Suntma), que busca mejorar salarios y beneficios presionando a los armadores para que negocien un nuevo convenio colectivo.

El 30 de abril caducó el convenio anterior y la huelga fue activada por el Suntma en el comienza la zafra anual.

En ese marco, las autoridades observan “con preocupación” la magnitud de la captura impulsada desde la provincia de Buenos Aires, que aumentó la entrega de permisos a buques con asiento principalmente en Mar del Plata. “Observamos con preocupación las medidas que aumentan el peso de la pesquería que Argentina realiza habitualmente, en especial sobre el recurso corvina”, expresaron a El Observador altas fuentes del Poder Ejecutivo.

El gobierno provincial de Buenos Aires autorizó a capturar corvina en la zona común de pesca en el Rio de la Plata a más de 80 buques, aprovechando la ausencia de navíos uruguayos.

Pero 50 de esos barcos tienen hasta 28 metros de eslora mientras que los de bandera nacional no exceden los 24 metros, lo que redunda en mayores capturas.

Ello puede precipitar la veda que se aplica de común acuerdo cuando el volumen obtenido entre las dos flotas supera el cupo de 36.000 toneladas anuales.

El 70% de ese total, unas 25.200 toneladas, se localiza en el Rio de la Plata, y la mitad –algo más de 12.000- corresponde a cada país.

El 30% restante, casi 11.000 toneladas, se ubica fuera del rio, su captura es libre para los buques de ambos países y se le llama “cupo olímpico”: el que puede captura más.

El promedio capturado por Uruguay durante los últimos años fue de 23.000 toneladas anuales, gracias a que Argentina no suele interesarse en el cupo “olímpico”.


U$S 1.200.000 menos. Ello fue así porque la corvina, una especie de consumo popular, no es prioritaria para las pesqueras argentinas por su precio internacional bajo. Empero, la tonelada se cotiza hoy en el entorno de los U$S 485.

En las dos semanas de huelga los corvineros uruguayos dejaron de pescar entre 2.000 y 2.500 toneladas, dijeron a El Observador fuentes privadas, lo que supone una pérdida inmediata del entorno de U$S 1.200.000.