Argentina obstruye inversión privada para el balizamiento del río Uruguay

Los propietarios de la Terminal Logística de M’Bopicuá (TLM) plantearon a la Comisión Administradora del Río Uruguay (Caru) financiar con fondos propios, el balizamiento del río Uruguay y el dragado de cuatro cuellos de botella que impiden el pasaje de buques de gran calado en la carrera entre Nueva Palmira y Fray Bentos.

La propuesta se realizó formalmente hace cinco meses, pero las desinteligencias políticas detonadas entre los gobiernos uruguayo y argentino, determinaron una postergación en esa definición.

La TLM pertenece a la maderera española Ence, y desde allí se extrae la producción de madera chipeada elaborado en el establecimiento de M’Bopicuá, que sale por el puerto homónimo ubicado dos quilómetros al norte de la ciudad de Fray Bentos.

El arrastre del río Uruguay compromete de manera periódica la profundidad del curso, impidiendo el tránsito fluvial entre Nueva Palmira y Fray Bentos para buques de calado mediano y grande.

La planta chipeadora que Ence mantiene operativa en M’Bopicuá, requiere que el río Uruguay tenga una profundidad de al menos 23 pies, para poder sacar la producción en buques cargados con por lo menos un 45% de su capacidad de bodega, aunque lo ideal sería contar con una profundidad de 32 pies para que las bodegas admitan una carga del 100% de su capacidad.

La cuestión del calado tiene relación directa con la rentabilidad del tráfico naval que requiere la TLM para su operativa.

La otra gran variable en la rentabilidad se relaciona con las horas de tránsito.

Como el río en la actualidad carece de balizado, la navegación debe realizarse sólo de día.

Por lo tanto, la maderera española instalada en Fray Bentos planteó la posibilidad de financiar con fondos propios el dragado y limpieza del río en cuatro sitios donde el tránsito se imposibilita por falta de profundidad, y el balizamiento del curso entre Nueva Palmira y Fray Bentos para hacer navegable el río las 24 horas.

Pero la iniciativa quedó en suspenso por las desinteligencias que el gobierno uruguayo mantiene con el argentino, desde los enfrentamientos personales entre los presidentes Néstor Kirchner y Jorge Batlle.

A pesar de que Ence presentó formalmente la propuesta de dragado y balizamiento a su cargo en junio de este año a la Comisión Administradora del Río Uruguay (Caru), el organismo uruguayo-argentino de contralor de ese curso, cinco meses después no hay novedad alguna debido a la indefinición política de los delegados argentinos en la oficina binacional.

Fuentes vinculadas a la empresa dijeron a Ultimas Noticias, que el silencio de la delegación argentina en la Caru en realidad se debe a la falta de respuestas de la Dirección Nacional de Vías Navegables, una repartición de la Secretaría de Transporte del gobierno nacional argentino que tiene a su cargo el contralor y la comisión de los dragados fluviales.

Por otro lado, fuentes de la delegación ueruguaya en Caru confirmaron a este diario que en setiembre el gobierno de Entre Ríos acordó con la Dirección Nacional de Vías Navegables el dragado de un tramo del río, pero admitió que el planteo de Ence sigue sin respuesta.