Argentina pidió parar las obras en Botnia

El gobierno argentino protestó formalmente ayer por la supuesta intoxicación de tres mujeres residentes en Gualeguaychú que dijeron haber inhalado vapores nocivos provenientes de la planta de Botnia y le exigió a Uruguay que mande parar la fábrica finlandesa en Fray Bentos.
En tanto el sindicato de la construcción (Sunca) denunció que otros tres obreros se intoxicaron ayer con sulfuro de sodio, pero en forma más leve que los nueve afectados el martes.

A raíz de ello, en la víspera formalizaron un paro que se extendrá hasta que la empresa adopte mayores medidas de seguridad para la manipulación de químicos.


La respuesta. “Nuestro país ha instado una vez más a las autoridades uruguayas a detener el proyecto Orion (Botnia), en el marco de la necesidad de evitar un agravamiento de las fuertes tensiones ya existentes entre ambos países”, expresó un comunicado difundido ayer por la Cancillería argentina.

La sede diplomática “tomó conocimiento de las denuncias realizadas por ciudadanos argentinos cuya salud se vio fuertemente afectada por el episodio ocurrido el 14 de mayo de 2007 en el emprendimiento a cargo de la empresa Botnia sobre el río Uruguay, que involucró la emisión de productos químicos de alta toxicidad”, advirtió el comunicado.

Las presuntas personas intoxicadas en Argentina aseguraron que el martes fueron al puente que conduce a Fray Bentos para tomar fotografías de la “nube tóxica”.

“Primero fue un fuerte olor a cloro, después picazón en el pecho, molestias en la garganta y enrojecimiento en la piel y los ojos. Hoy presentamos la denuncia”, declaró una de las afectadas.

El embajador uruguayo en Buenos Aires, Francisco Bustillo, fue convocado entonces por la Cancillería argentina, donde un alto jerarca le entregó la nota de protesta que únicamente se refiere a la presunta intoxicación de las mujeres en Gualeguaychú.

El gobierno uruguayo esperaba una reacción a su fuerte reclamo a la administración del presidente Néstor Kirchner, al que se le adjudicó inacción ante las amenazas de corte violento de los ambientalistas. El presidente Tabaré Vázquez consideró el lunes que se trató de “actitudes terroristas”.

El embajador de Argentina en Montevideo, Hernán Patiño Mayer, había tildado de “improcedentes” las afirmaciones contenidas en la nota que recibió el miércoles.

Pero la protesta argentina nada dice respecto al punto. Sólo se refiere a las mujeres tóxicas y señala “su más fuerte inquietud por este grave episodio, que involucra a un emprendimiento ilícito, autorizado y desarrollado sobre un recurso fluvial compartido en violación de un tratado bilateral, el Estatuto de 1975, que constituye el objeto principal de la controversia entre ambos países ante la Corte Internacional de Justicia”.

“Este episodio representa una evidencia adicional de lo que nuestro país ha señalado reiteradamente y que el Uruguay pretende negar: que la localización unilateralmente elegida es perjudicial para el ecosistema asociado al río Uruguay y sus áreas de influencia, incluyendo particularmente la salud y el bienestar de las comunidades adyacentes a dicho recurso compartido”, concluyó la carta de protesta entregada a Bustillo.