Argentina volvió a pedir detención de las obras de Botnia y Ence

El canciller Rafael Bielsa calificó el tema de «cuestión nacional». Cuatro días antes, la comisión binacional se reunió por segunda vez y los delegados argentinos presentaron un documento elaborado por el Banco Mundial que apoya su afirmación de que las plantas de celulosa son contaminantes.

«Es irritante comprobar visualmente que las plantas se continúan construyendo», dijo Bielsa tras una reunión entre el presidente Néstor Kirchner y los ecologistas nucleados en la Asamblea Ciudadana Ambiental de Gualeguaychú, de la que participaron también el gobernador de Entre Ríos, Jorge Busti, y el vicegobernador, Pedro Guastavino.

Bielsa señaló que el tema es para su país «una cuestión nacional», y anunció que Argentina «no va a cejar en el empeño de la detención de la construcción de las plantas» hasta que «el estudio de impacto ambiental que se está llevando adelante culmine y podamos conocer cuáles son sus conclusiones».
«Hay que tratar de tener la mejor relación posible (con Uruguay) sin que eso implique decir a todo que sí o cercenar derechos que no deben ser menoscabados», añadió.
El gobierno uruguayo considera «política de Estado» la instalación de ambas plantas, que suponen la mayor inversión -por un monto de U$S 1.800 millones- que recibirá el país en décadas.
Los militantes ambientalistas, que entregaron al presidente un petitorio respaldado por 35 mil firmas, expresaron su satisfacción por ser recibidos por el mandatario. «Esperemos que no sea sólo un gesto electoral, sino que realmente se establezca una posición nacional y que Kirchner tome una postura clara con respecto al gobierno uruguayo», dijo el activista Andrés Rivas.

En Montevideo, el canciller Reinaldo Gargano declaró que «no hay problemas de enfrentamientos» con Argentina, y que las discrepancias por este tema no tendrán «consecuencias políticas».
«Ya hay varios medios en Argentina que están planteándose el porqué de todo esto», señaló. Consultado sobre los ciudadanos argentinos, que se han postulado para trabajar en las plantas de celulosa, Gargano dijo que «no hay problemas» para que vengan, y que «hay que darles» la misma libertad que a los uruguayos.

Documento. El viernes 19, la comisión binacional que estudia los posibles efectos ambientales de ambas plantas se reunió por segunda vez. Los delegados argentinos -el encargado de Asuntos Ambientales de la Cancillería, Raúl Estrada Oyuela, y el embajador en Uruguay, Hernán Patino Mayer- entregaron a su contraparte uruguaya -el subsecretario de Industria,
Martín Ponce de León, el encargado de Asuntos Políticos de la Cancillería, Bruno Faraone, y el embajador en Argentina, Francisco Bustillo- un documento del Banco Mundial que «confirma» lo que Argentina sostiene: «que las plantas contaminan», dijeron a Búsqueda fuentes que asistieron al encuentro. En el documento, que forma parte de una publicación del Banco Mundial de 1998, se afirma que «los impactos medioambientales significantes de la manufactura de pulpa y papel resultan de los procesos de blanqueado y producción de la pulpa. En algunos procesos, compuestos de sulfuro y óxidos de nitrógeno son emitidos al aire, y compuestos clorados y orgánicos, nutrientes y metales son descargados al agua».

Además, el texto sostiene que el método kraft-que es el que usarán las plantas de Botnia y Ence- produce «emisiones altamente malolientes», así como «efluentes líquidos» y «residuos sólidos». El documento explica que «sólo los procesos libres de cloro elemental (ECF) son aceptables y, desde una perspectiva medioambiental, son preferidos los procesos totalmente libres de cloro (TCF)».
Las plantas que se instalarán en Uruguay funcionarán con procesos ECF.
Sin embargo, los efectos pueden ser «prevenidos» y «controlados». Según el informe, «los problemas medioambientales más significantes son la descarga de compuestos orgánicos basados en cloro (del blanqueo) y de otros orgánicos tóxicos». Para prevenir la eventual contaminación, los técnicos recomiendan, entre otras cosas, «preferir procesos secos de descortezamiento», «prevenir y controlar derrames de licor negro» y «apuntar a la nula descarga de efluentes».
En la reunión, los delegados uruguayos proporcionaron a los argentinos un disco que contiene información adicional sobre el proyecto de Botnia. A su vez, recibieron consultas sobre la autenticidad de la información sobre Ence que los diplomáticos argentinos poseen.

Estrada Oyuela elogió la buena disposición de los representantes uruguayos y recordó que la comisión intenta «enmendar» el incumplimiento por parte de las autoridades uruguayas del Tratado del Río Uruguay.
En tanto, el miércoles 17, la Cámara de Diputados de Entre Ríos aprobó una ley que declara a la provincia «libre de plantas procesado-ras de pasta celulósica cuya actividad industrial impacte en el medio ambiente». Esta ley anula el decreto que el propio Busti firmara como gobernador en 1990, en el que se fomentaba la promoción de actividades industriales vinculadas a la producción de celulosa y que, aun cuando las autoridades entrerrianas se oponían a la instalación de Botnia y Ence en Fray Bentos, continuaba vigente.