Argentina y Brasil se ‘despiden’ del dólar.

El documento define el Sistema de Pagos en Moneda Local y por ese mecanismo los importadores y exportadores de ambos países podrán pagar y cobrar por las transacciones comerciales pesos argentinos y reales brasileños, sin que el dólar intervenga en la operación.

«Estamos dando un paso inicial para una futura integración monetaria regional. Rápidamente veremos los primeros resultados, con la caída de los costos», dijo Lula en un discurso pronunciado luego de la firma del acuerdo.

Argentina y Brasil concentran 80% del comercio del Mercosur; una unión aduanera que completan Paraguay y Uruguay, que vieron las negociaciones desde afuera. En 2007 el intercambio entre los dos mayores países sudamericanos fue de unos 25.000 millones de dólares y se espera que este año crezca a unos 30.000 millones.

En los primeros siete meses del año, la balanza comercial favoreció a Brasil por 3.028 millones de dólares.

Fernández destacó que «este acuerdo no es solamente una cuestión económica. Considero que es un asunto fundamentalmente cultural el hecho de que hayamos llegado a un acuerdo de este tipo».

El canciller argentino, Jorge Taiana, dijo que «el acuerdo es excelente y deberá entrar en vigor ya a partir del 3 de octubre».

El Banco Central brasileño explicó en una nota que el mecanismo significa la «eliminación de una tercera moneda en las transacciones directas entre las empresas». Además, las instituciones interesadas no precisarán ser autorizadas a operar en el mercado de cambio. En ese mismo documento se explicó que los bancos centrales de los dos países adoptarán la llamada «tasa SML», que regirá las conversiones entre el real brasileño y el peso argentino.

Además de este acuerdo, los presidentes de ambos países firmaron otros protocolos sobre cooperación entre los respectivos bancos de fomento y un estudio de viabilidad de aprovechamiento hidroeléctrico del río Uruguay, a través de la construcción de la represa Garabi, con un costo estimado en 3.000 millones de dólares.

Otros acuerdos. En un discurso que pronunció en la sede de la cancillería antes de compartir un almuerzo con Fernández de Kirchner, Lula pasó revista a los principales proyectos de cooperación que Brasil y Argentina continúan negociando.

Lula destacó que Argentina «puede y debe participar en la construcción de la gran infraestructura necesaria para la explotación del petróleo brasileño en la camada presal».

Brasil descubrió yacimientos en aguas ultraprofundas y bajo una capa de sal con los que aspira a convertirse en algunos años en una potencia petrolera.

En este sentido, la ministra argentina de Defensa, Nilda Garré, comentó con la prensa que su país podría participar de esa iniciativa mediante la fabricación de barcos de patrulla.

Los acuerdos, dijo Garré, estarían «prácticamente cerrados y ahora hay que ver quién fabricaría las partes y cómo nos complementamos con Brasil». La producción conjunta de un vehículo militar, el «Gaucho», también fue mencionado por Garré como ejemplo de la cooperación en esa área.

En un improvisado discurso, Fernández destacó los «progresos en las áreas estratégicas de la cooperación espacial, nuclear y de defensa», así como «30 proyectos conjuntos para uso pacífico de la energía nuclear» y los esfuerzos conjuntos para finalizar el diseño de un satélite, el SABIA-Mar.

«Están igualmente avanzados los entendimientos para que la Fábrica Militar de Córdoba se asocie a Embraer (brasileña) para la producción de aviones», consignó Lula. Pero reconoció que «la integración que ambicionamos exige mayor capacidad de financiación para inversiones productivas plurinacionales. Estamos tomando medidas para que ese intercambio sea equilibrado y refuerce las cadenas productivas binacionales», puntualizó.

También se avanzó en las conversaciones por la compra de 26 aviones a Embraer para la flota de las recién estatizadas por Buenos Aires Aerolíneas Argentinas y Austral.