Ariel Sharon internado en grave estado

Según el facultativo, el estado de Sharón seguía siendo grave luego de seis horas en las que dos eminentes neurocirujanos argentinos, Félix Umansky y José Cohén, intentaban detener una grave y masiva hemorragia cerebral.

El primer ministro israelí se encontraba en la madrugada de hoy anestesiado, conectado a un respirador artificial y tratado con anticoagulantes. Luego de la prolongada operación y tras una tomografía computada posterior, los médicos resolvieron volver a intervenirlo quirúrgicamente.

Mientras tanto, Israel, Medio Oriente y el mundo miran hacia el Hospital Hadassa de Jerusalén en espera de lo que [Hieda ocurrir. Varios allegados a Sharon ya han adelantado que «esperan un milagro».

Ariel Sharon, de 77 años, el viejo general que en el último tramo de su vida ha conmocio-nado la vida política en Israel después de proceder a.una histórica retirada de la franja de (la/a, se encontraba en la madrugada de hoy entre la vida y la muerte.
APOPLEJÍA. Ariel Sharon ingresó a las 23.00 hora local (19.00 de Uruguay) de ayer en el centro médico, adonde había sido trasladado tras sentirse indispuesto cuando se encontraba en su rancho del desierto del Negev, a unos cien kilómetros de Jerusalén.
Sharon, que en febrero cumplirá 78 años, llegó en ambulancia al hospital. Según emisoras de radio locales, estuvo consciente durante todo el trayecto.

Tres semanas atrás, el 18 de diciembre, Sharon había sufrido un infarto cerebral leve que le obligó a permanecer dos días en reposo. Sin embargo, ayer fue diferente. Ni bien puso pie en el hospital, las autoridades médicas concluyeron que el primer ministro israelí tenía una «apoplejía masiva» que requería inmediata intervención quirúrgica. Fue puesto en coma farmacológico, se le aplicó respiración asistida y comenzó la operación de drenaje.

Para aliviar la presión en el cerebro, los médicos tuvieron que perforar la masa craneal a fin de introducir un pequeño tubo con el que extraer la sangre almacenada. Según los doctores, un coágulo habría obstruido el riego en el cerebro del primer ministro y habría provocado la hemorragia, por lo que ha sido necesario recurrir a la cirugía para frenarla.
Sharon tenía previsto ingresar hoy, jueves, en el mismo hospital donde está siendo operado para someterse a una angioplastia mediante cateterismo, a fin de corregirle un detecto congénito que fue al parecer el causante del hilarlo cerebral leve de semanas atrás.

INCERTIDUMBRE. El deterioro del estado de salud del primer ministro abre serias incertidumbres sobre el futuro de su carrera política, en particular, y del proceso de electoral en Israel, en general.
Inmediatamente después de conocerse el grave estado de salud de Sharon, el secretario del Gobierno, Israel Maimón, informó de que todos los poderes de gobierno debían ser transferidos a Ehud Olmert, viceprimer ministro israelí y desde ayer, primer ministro en funciones. Además, en un futuro inmediato, la población israelí está convocada a las urnas el próximo 28 de marzo, y Sharon, al frente de la nueva formación «Kadima», se estaba perfilando como el candidato favorito parar-las elecciones legislativas de esa fecha (ver nota aparte).

VIGILIA. Mientras las sinagogas de todo Israel comenzaban a llenarse de fieles orando por la salud de su gobernante, allegados al gobierno y a Sharon no podrían ocultar sus rostros circunspectos, como temiendo un fatal desenlace.

En las afueras del propio hospital Hadassah, un cordón de policías cerraba el acceso al servicio de urgencia, impidiendo que se acercaran fotógrafos, periodistas y cientos de transeúntes.

«El gobierno sigue funcionando», dijo a los periodistas Raanan Gissin del primer ministro, taciturno y vestido con traje oscuro. Añadió que el primer ministro en funciones convocó para hoy en la mañana a una reunión de todos los integrantes del gabinete. No pudeo explicarle a la prensa, sin embargo, porqué Sharon fue trasladado en ambulancia desde su residencia y no en helicóptero.

Un grupo de judíos ortodoxos, con sombreros, barba y papillotes, se detenían un momento delante de la entrada del servicio de urgencias para murmurar unos salmos de David, siguiendo la tradición judía para invocar la curación de los enfermos.