Arnaldo Castro. ‘Vázquez se excedió al señalar mezquindad en los empresarios’

– Tras la reunión de las cámaras empresariales con el presidente Vázquez quedó pendiente una repuesta por escrito. ¿La han recibido?

– De momento no ha llegado nada; está dentro de los tiempos razonables.

– ¿Qué mensajes espera?

– Parte de los mensajes se han visto en las pautas salariales comunicadas por el gobierno. Esperamos un mensaje positivo. El sector que representamos, 24 cámaras, es el 100% de la actividad empresarial. Es una voz que debe ser escuchada. Asumo que el presidente lo entendió.

– Uno de los puntos más sensibles es el de las ocupaciones. ¿Espera algo nuevo?

– Esperamos que la cordura, el sentido común se aplique en este caso. Para nosotros, por un problema de principios, sostenemos que cada vez que se ocupa un lugar de trabajo se está violando el derecho de propiedad consagrado por la Constitución.

– Da la impresión que en el enfoque oficial no habrá marcha atrás en esto…

– Son interpretaciones que este gobierno las entiende posibles. Otro gobierno seguramente va a entender que no es así. Hay que pensar en lo que es mejor para el país y una ocupación es un problema para todos. Y creo que la gente no quiere más problemas; quiere soluciones.

– La columna publicada en la página web de Presidencia esta semana es un adelanto de la respuesta a las cámaras. Esa columna sugiere que hay «mezquindad» en el empresariado. ¿Qué piensa?

– Si es la opinión del presidente, creo que el presidente se excedió en calificar con esa palabra, que es una palabra desafortunada en el contexto de lo que el empresariado le fue a plantear.

– ¿No le parece lógico que un gobierno de izquierda defienda la sindicalización?

– Me parece natural porque ha sido su plataforma de mucho tiempo. El jueves hubo un seminario con sindicalistas españoles que tienen una visión moderna de la realidad.

– ¿Le parece que los sindicalistas locales están en la misma sintonía de los españoles?

– Van a tener que estar. La realidad es esa. Hoy España es parte de la Unión Europea y la sindicalización de la Unión Europea se empieza a homogeneizar y a regular en toda Europa.

– ¿Qué diferencia percibió entre los sindicalistas españoles y los uruguayos?

– Ellos sufrieron un proceso de maduración que los acercó a acompañar el desarrollo del país. Los sindicatos españoles acompañaron cuando terminó el franquismo, en la transición, en el Pacto de la Moncloa. Ayudaron enormemente y se alinearon a un proyecto nacional.

– En Uruguay, la falta de un proyecto común que involucre a gobierno, trabajadores y empresarios ¿es un problema del gobierno o de los sindicatos?

-Es un problema de todos. Uruguay como un país que no tiene riquezas, tiene que pensar en transformarse de alguna manera en un país próspero. Y un país próspero es el que tiene un proyecto que involucra a todos.

– Los empresarios se han opuesto sistemáticamente a todas las políticas laborales del gobierno. ¿No ha sido contraproducente esta actitud?

– No debe haber sido tan contraproducente; hemos avanzado, estamos creciendo. Sí creo que hay que replantearse muchas cosas. El país tiene que ver que de la forma en que está organizada su fuerza de trabajo está planeando y con tendencia a bajar.

– Pero hay un distanciamiento entre el gobierno y los empresarios. ¿No le parece que la oposición de las Cámaras a las norma laborales durante estos tres años les ha resultado negativa?

– No tengo una respuesta para eso. Lo que veo es que hay una confrontación. Y creo que esta propuesta de extender los convenios salariales a mayores plazos con términos razonables sacaría la confrontación.

– ¿Qué debe hacer el gobierno para esto?

– Tiene que armar políticas que permitan la cooperación más que la confrontación; debe empezar a regular aquellas cosas posibles para que las situaciones que están en oposición estén en cooperación.

– ¿Algún paso concreto?

– Lograr entendimientos de largo plazo que eviten los paros, las huelgas, las ocupaciones. Cuando se utiliza como primer paso la ocupación, y aquí no pasa nada, eso termina en confrontación.

– ¿Espera que esta ronda salarial traiga más conflictividad?

– No, en absoluto.