Astori descartó de plano un ajuste fiscal y se plantó en un superávit de 3,5%

El gobierno electo día ayer un sonoro portazo al planteo del Banco Mundial sobre un posible ajuste fiscal y ratificó que trabaja con un escenario de superávit primario para 2005 de 3,5%.
En el marco del encuentro ayer de parte del futuro gabinete con una nutrida delegación del (BM), la puesta en el tapete por parte del economista para Uruguay del organismo Daniel Oks, motivó una tajante intervención del próximo ministro de Economía, Danilo Astori en relación al enfoque de la próxima administración en materia fiscal, revelaron a El Observador participantes en el encuentro. La firmeza de Astori sorprendió a muchos presentes que no esperaban una respuesta de ese tenor para un funcionario de bajo rango en el organismo. Incluso los planteos de los cabeza de delegación Ernesto May, director de Gestión Económica y Reducción de Pobreza y del director subregional, Axel van Trotsenburg, desarrollaron planteos más flexibles y con mayor énfasis en los temas de pobreza y crecimiento. Este aspecto, según las fuentes, también fue subrayado por varios representantes del gobierno electo quienes plantearon que en el documento del BM se mantenía un enfoque “clásico” de la tecnocracia de los organismos multilaterales de crédito y se hacía poco énfasis en las cuestiones de desarrollo cuando es obvio que el enfoque del Encuentro Progresista-Frente Amplio establece acentos diferentes.

Una publicación en el semanario Búsqueda había ambientado el asunto. El semanario publicó ayer que el BM sugería en su documento “Uruguay, opciones de política” un nuevo ajuste fiscal y ponía en duda la sustentabilidad del endeudamiento externo con un superávit primario menor a 4%.

Antes de comenzar la reunión y a su llegada al hotel Sheraton, Astori disparó: “No va a haber ningún ajuste fiscal, porque no está contemplado en nuestro programa de gobierno. Nuestro objetivo es muy claro y apunta al crecimiento a través de mayores inversiones en el sector productivo, la estabilidad y un férrea disciplina fiscal”.

Los delegados del BM quitaron revoluciones al tema y declinaron entregar a los medios el documento. Al fin de la reunión se divulgó solamente un memorándum redactado en la tarde por ambas partes que contiene las principales coincidencias entre la futuro gobierno y el organismo, así como varias sugerencias del BM en materia de reformas ver nota en página 4)

Al atardecer, Astori destacó las “coincidencias conceptuales” del nuevo gobierno con los enfoques del organismo e hizo una nueva alusión sutil al tema fiscal. “El objetivo fundamental es mejorar la calidad de vida de los uruguayos y para eso hay que crecer, tener estabilidad y disciplina fiscal”, señaló. “Ese eje de razonamiento ha sido compartido y sobre esa base ingresamos en estudios sectoriales que abarcan los sectores de infraestructura, desarrollo social, salud, educación, pobreza, agropecuario”, agregó.

Van Trotsenburg por su parte se atajó: “Nosotros no pedimos nada”, dijo a los periodistas que aguardaban a la salida de la hermética reunión en el hotel Sheraton. “El propósito de esta jornada fue intercambiar ideas e iniciar un diálogo con el nuevo gabinete, conocer sus nuevos desafíos, los cuales compartimos bastante ya que apuntan al crecimiento económico, a reducir la pobreza, a aumentar el empleo y a la inclusión social”, dijo reiterando por ennésima vez el renovado discurso del organismo multilateral. “En ningún momento pusimos exigencia o condiciones”, remató por si subsistían dudas.

El propio Oks declaró el pasado 6 de enero al suplemento de Economía y Mercado de El País había insistido en la necesidad de que Uruguay alcanzara este año un superávit fiscal primario de 4% como condición para bajar su ratio de deuda sobre producto. Admitió entonces, empero que “será difícil” para Uruguay alcanzar este objetivo.

En la reunión de ayer, Oks hizo perder la paciencia a más de un participante cuando desplegó un cuadro que explicaba cómo bajaría la deuda con un superávit primario de 4% y lo comparó con el tenebroso panorama de un superávit de 2%, lo que sonó incongruente. “El gobierno electo maneja el 3,5%, lo que es sustancialmente distinto”, señaló uno de los asistentes a la reunión.

Por su parte, el próximo director de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto, Carlos Viera, dijo que el Banco Mundial precisó que se produjo un matiz de carácter “terminológico” cuando en el informe recomendó que la nueva administración debería aplicar un programa de ajuste fiscal.

Viera dijo a El Observador que los integrantes del equipo económico expresaron a las autoridades del BM que el concepto de ajuste fiscal no “está en nuestro calendario”.

“Les hicimos ver que no era nuestro punto de vista, que no estamos de acuerdo con aplicar un ajuste que implique aumentar impuestos y reducir gastos, sobre todo salariales”, agregó.

A su juicio, los representantes del organismo financiero “entendieron nuestro punto de vista” y aclararon que estaban hablando de un “esfuerzo fiscal, que básicamente implica la “sustentabilidad de las cuentas del Estado”.

“Entonces si el concepto es ese, borramos la palabra ajuste, ponemos la palabra sustentabilidad y todos estamos de acuerdo”, rubrico el futuro director de OPP.