Astori sufrió su lance más duro

La larga jornada en la Comisión Permanente pareció un diálogo de sordos: el diputado blanco Jorge Gandini le pidió reiteradamente que explique por qué mantuvo a Juan Carlos Bengoa y Orestes González, al tiempo que Astori defendió la gestión en los Casinos del Estado. Pero también admitió que sería el primero en reconocer el error si hay una condena judicial y que su apoyo no es «incondicional ni irrestricto». Expresamente, evitó opinar sobre el proceso judicial relativo a los casinos municipales. «Tenemos que dejar actuar a la Justicia, con las manos libres», insistió.

El ministro de Economía pidió que se respete el honor de los involucrados y, en un mensaje a la interna, afirmó que la izquierda no hizo lo propio en el pasado, en referencia a las denuncias de corrupción en anteriores gobiernos.

Junto a Astori estaba el equipo económico en pleno y responsables de la Dirección de Casinos, además de la bancada casi completa de Asamblea Uruguay y el vicepresidente Rodolfo Nin Novoa. Sin embargo, no hubo demasiado apoyo de otros sectores frenteamplistas: sólo estaban presentes los integrantes de la comisión permanente, y otros legisladores de izquierda pasaron breves minutos por la sala. Además de Gandini (miembro interpelante), hablaron los blancos Luis Alberto Heber y Javier García. Ningún frenteamplista defendió en sala a Astori, más allá del gesto de respaldo de sus compañeros de Asamblea Uruguay.

La nota sorpresa la dio el ministro José Mujica, que apareció en el Parlamento a media tarde para saludar a Astori, con quien charló brevemente en el ambulatorio (ver página A7).

En nombre de la bancada del Partido Nacional, Gandini le pidió a Astori que deje el cargo, insatisfecho con las respuestas, que omitieron toda referencia al proceso judicial y las acusaciones sobre Bengoa y González. E incluso sugirió que Bengoa sigue dirigiendo Casinos desde el cuarto piso de la Cárcel Central. Gandini criticó al gobierno por dejar como director a Víctor Hugo Ozano, de extrema confianza de Bengoa y hasta hace poco su director adjunto. «Es escandaloso», criticó el diputado blanco, quien pone a Astori como «responsable» al mantener en los cargos a los funcionarios procesados.

«Astori transformó un episodio aislado de corrupción municipal del gobierno anterior en un grave problema político de este gobierno», disparó Gandini. Y siguió: «El ministro sabe que el preso es suyo, pero igual reafirmó la solidaridad con los enjuiciados y no los suspendió en sus cargos».

GESTOS. Mientras Gandini hablaba, Astori escuchaba sin demasiada expresividad en su rostro. Ocasionalmente dialogó con el viceministro Mario Bergara, con Fernando Lorenzo o con legisladores de su sector. Pero la mayor parte del tiempo lo dedicó a leer papeles, a veces con una lapicera en la boca, rascándose la cabeza o jugando con un paquetito de azúcar. En las barras, la interpelación fue seguida por dirigentes de la federación del juego, algunos con remeras alusivas: «El Gran Tuleque, no más privatizaciones».

Más allá de los discursos y, como era previsible, la interpelación no tuvo consecuencias. Con los votos del Frente y el rechazo de los blancos, se aprobó una moción que establece que debe respetarse la separación de poderes, que la información proporcionada por el ministro fue «seria, profesional y satisfactoria» y que el cuerpo quedó «exhaustivamente informado».

Los blancos presentaron otra moción, respaldada por el oficialismo, para que pase la versión taquigráfica al juzgado de sexto turno (donde se tramita la causa), y que se envíe copia al presidente de la República, la Auditoría Interna y el Tribunal de Cuentas.

«No hemos olvidado que Bengoa está preso y por eso no queremos interferir en la Justicia y no seguiremos opinando sobre temas que están en su análisis», se defendió Astori ante la artillería blanca.

Dijo que le causa asombro la expresión «el preso es suyo», usada por Gandini. «Como si los presos fueran objeto de propiedad. Jamás hemos ofrecido apoyo incondicional o irrestricto a los que hoy están procesados. No es verdad. Respetamos el estado de derecho y los valores en los que creemos. Veremos qué ocurre en el futuro», alertó. Astori no dudó en dar su respaldo a Bengoa y González, sosteniendo que cumplieron una gestión «buena» en los Casinos del Estado. Negó ser «amigo» de estas personas, en el sentido de haber tenido una «relación profunda» con ellos. En cambio, se declaró «compañero» de ambos.

«No digo esto para tomar distancia (de ellos) ni para lavarme las manos», advirtió. Dijo que en 2005 los nombró porque conocía su gestión en los casinos municipales donde habían tratado de implementar medidas para revertir las pérdidas. También negó que haya considerado la pertenencia de ambos a Asamblea Uruguay a la hora de su designación.

Luego de una intervención del diputado blanco Javier García -que habló del «honor de las personas y dijo que «los buenos y los malos no están todos de un lado ni del otro»- Astori le dio la razón: adelantó que haría una contribución a la autocrítica por lo ocurrido en el pasado. «Yo sé que desde filas de mi partido no se practicó este criterio y naturalmente me hago cargo. Así como hoy decíamos que ningún partido está libre del flagelo de la corrupción, tampoco ningún partido está libre de haber atacado el honor de las personas y nosotros lo hicimos», admitió.

Pidió que llegue la hora en que «todos comencemos a respetarnos un poco más, a respetar el honor nuestro y de nuestras familias», lo cual «está en la base del Estado de derecho y de la convivencia democrática».

DEBATE. Fastidiado con el discurso de Gandini, Astori sostuvo que el legislador blanco no acepta las «respuestas» de Economía y directamente «no cree en las instituciones». Se quejó por una intervención «llena de acusaciones irresponsables sin aportar una prueba» y lo invitó a «no perder altura» y actuar con buena fe, al tiempo que Gandini levantaba los brazos en señal de protesta.

Entonces el senador Heber salió a defenderlo: dijo que Astori no fue convocado para clarificar «la altura de las expresiones» de los legisladores. «Su función es la de aclarar y explicar a la gente lo que pasó, con humildad. ¿Era un santo Bengoa? ¿O era que tenía familiares contratados en una empresa? Hay implicancias», aseguró Heber. Astori, en cambio, insistió en que la oposición busca «efectos políticos y electorales» con la instancia legislativa: «No estamos acá para comprometer carreras políticas de futuro».

Gandini leyó un artículo en una revista extranjera donde se afirmaba que un casino nunca puede perder dinero, y que si llegara a perder durante tres años seguidos es porque ha habido mala gestión o irregularidades. «Un casino puede perder», contestó Astori, «pero lo que nunca pierde es el juego, es decir lo que se apuesta menos los premios que se pagan». «Lo que sí pierde frecuentemente es la empresa, cuando tiene problemas estructurales o de gestión», agregó.

Después de la larga interpelación y ya fuera del plenario, Gandini sacó conclusiones del tenso debate: «El ministro se va más complicado de lo que vino. La confirmación principal es que se ha abrazado a la gestión de los casinos municipales y de los casinos del Estado. Ha adjudicado la pérdida a factores externos y no a las maniobras. Reafirmó su convicción de inocencia hacia una persona que ha usado los dineros públicos».