Astori y su equipo inquietos ante los disensos en el EP-FA

En filas del equipo económico del gobierno electo que conduce Danilo Astori existe preocupación por las divergencias internas que toman estado público en temas sensibles de la economía.
Fuentes frenteamplistas, aseguraron ayer a El Observador que Astori considera necesario adoptar medidas de corte partidario para evitar que el proyecto del país productivo que fomenta la izquierda no se resquebraje antes de tomar el 1º de marzo las riendas del país.

En este sentido, se señaló que Astori se propone mantener un encuentro con Tabaré Vázquez con el objetivo de unificar criterios y prevenir nuevas complicaciones.

Astori, quien ha evitado chocar en público con otros dirigentes frenteamplistas y, a lo sumo, ha manifestado sus opiniones frente a consultas periodísticas, buscará la forma de procesar internamente las diferencias de enfoque.

La inquietud de Astori se funda en las expresiones de algunos prominentes miembros de la coalición de izquierdas –entre ellos el futuro vicepresidente Rodolfo Nin Novoa y el senador socialista Reinado Gargano–, quienes son partidarios de dejar sin efecto la participación de América Móvil en el mercado de la telefonía hasta, al menos, que asuma la nueva administración.

Adicionalmente, el encargado de manejar las finanzas del gobierno de izquierda contempla con inquietud como las fuerzas sindicales intentan ejercer presión sobre Vázquez y algunos grupos de la coalición para que se revean concesiones y contratos vinculados a la producción forestal y a los servicios portuarios.

Para neutralizar este panorama que sacude el proceso de transición, Astori aprovechó ayer la conferencia Visión Uruguay organizado por Promesur Cosulting Group – que congregó a destacadas personalidades gubernamentales y del mundo académico de la región y España– para expresar que el país no crecerá sin una inversión que “necesariamente debe sustentarse en reglas de juego estable, respeto riguroso de los contratos y compromisos asumidos y en la creación de un ambiente propicio que fomente la captación de capitales”.

Así, advirtió que sin esta inversión no habrá crecimiento sostenido ni, por ende, una mejora en la calidad de vida de la población.

Por ello, hizo un llamamiento a “tomar conciencia” de las oportunidades “que el país ya está ofreciendo a la inversión, particularmente la que proviene del exterior”.

Resaltó que la inversión se está verificando en complejos y cadenas de producción de bienes y servicios, que a su juicio exhiben las posibilidades de ventaja competitiva “que el país debe aprovechar”.

En esta línea, puso como ejemplo la agroindustria alimenticia, la producción forestal, la pesca, el turismo, el transporte, las comunicaciones, los servicios portuarios y la generación de productos derivados del conocimiento, como la tecnología de la información o la biotecnología.

Asimismo, señaló que para afianzar el crecimiento será necesario mejorar la performance del Mercosur. Para ello, dijo que la izquierda se propone que Uruguay “milite intensamente para contribuir a superar la debilidad institucional insostenible” que sufre el bloque.

Señaló que esta carencia conspira contra los resultados que se podrían obtener en materia política y comercial.

También indicó que para direccionar al país hacia el crecimiento será necesario aplicar un manejo adecuado de las cuentas públicas, aspecto en el que a su entender el gobierno actual “fracasó”.

Dijo que esta “errática” práctica fue, exceptuando el manejo de la crisis financiera de 2002, la principal causa del endeudamiento público del país.

Asimismo, subrayó que la administración Batlle generó “un efecto destructivo” sobre la producción nacional y la corriente exportadora a raíz de un “incorrecto” tratamiento de la herramienta cambiaria.