Ataques, golpes bajos y censuras cruzadas signan tramo final de una campaña anodina

La ausencia de debates y la similitud de los mensajes entre los principales candidatos presidenciales -particularmente los de Vázquez y su contendor blanco, Jorge Larrañaga- han transformado la puja electoral en un duelo verbal de escaso contenido, a sólo 17 días de los comicios.

Mientras Vázquez instó a «pelear el voto a voto» y a dar certezas en la conducción económica, su compañero de fórmula, Rodolfo Nin Novoa, dijo que «la elección ya está ganada» y que es cuestión de «raspar y comer».

«En virtud del desastre que han sido estos gobiernos la vamos a ganar con facilidad. El desafío es gobernar bien», declaró Nin Novoa el martes 12 en Durazno.

Allegados a Vázquez confiaron a Búsqueda los resultados de una encuesta realizada a solicitud del EP-FA en Canelones, según la cual la izquierda recoge en ese departamento el 52% de la intención de voto, los blancos el 27% y los colorados el 9%.

No obstante, Vázquez llamó a sus adherentes a seguir luchando porcada voto durante la recta final de la campaña. «Olvidemos por un momento las encuestas y hagamos el mayor esfuerzo en estos días. Hay que pelear el voto a voto (…) en las carnicerías, en las panaderías», arengó.

Los blancos ensayan movimientos, ansiosos por desnudar flaquezas de la izquierda, a la espera de un golpe de suerte que les permita definir la elección en un balotaje. Larrañaga, abierto a la confrontación, relativiza la importancia de las encuestas, pero no ha podido revertir la negativa de Vázquez a debatir y lo condena con dureza.

«El Frente Amplio no tiene programa de gobierno, está lleno de contradicciones y su candidato no puede debatir sin papelitos y asesores», dasafió Larrañaga anoche en Río Negro, donde auguró su triunfo en una segunda vuelta.

Casi al margen de la contienda presidencial, los colorados apelan a conquistar votos adjudicándose la salida de la crisis financiera y el crecimiento económico y apuntando sus baterías contra los tupamaros, que conducen el Movimiento de Participación Popular (MPP), el grupo mayoritario de la izquierda.

Precisamente, tupamaros y colorados se enfrentaron esta semana tras la decisión de los ex guerrilleros de impedir que los canales de televisión difundieran un aviso del Foro Batllista, sector liderado por el ex presidente Julio Sanguinetti, con testimonios de algunos de los principales referentes tupamaros sobre la lucha armada de los años ’60 y ’70.

Esos dos sectores también se enfrascaron en acusaciones a raíz del procesamiento con prisión de un militante del 26 de Marzo por haber agredido a un dirigente del Foro Batllista en Durazno.

A todo esto, el presidente Jorge Batlle se comprometió ayer miércoles a entregar el poder en una transición «normal» y «sin ningún misterio». Batlle, quien concluirá su mandato el 1° de marzo, aseguró que los partidos ya fueron informados sobre «todo lo que tiene que ver con la parte financiera», entre otras «aproximaciones» para que el traspaso de poder se haga «con orden, con tranquilidad y con acuerdo de partes».

«Se va a hacer como se hizo en tiempos de Sanguinetti, Lacalle, Sanguinetti y yo y el que viene con el que vendrá después de él», afirmó. (Más información en páginas interiores).