Atlántida conquistó el verano

Atlántida, principal balneario de Costa de Oro tuvo un muy buen enero y un Carnaval que casi igualó los guarismos del principio de año, según se desprende en varias horas de recorrida por sus calles. Después del feriado adelantado en esta oportunidad, la cantidad de visitantes mermó aunque no a índices alarmantes según voceros oficiales.

Aún no hay un registro exacto de la cantidad de personas que visitó el lugar, sin embargo, extraoficialmente El País pudo saber que se estima que por verano vienen unas 500.000 personas a los 72 kilómetros de costa que tiene Canelones.

La zona de mayor concentración turística cuenta con 5.473 plazas entre hoteles, campings, hoteles y complejos turísticos (cabañas y bungalows). No están calibradas cuántas plazas hay en casas-habitación que puedan alquilarse a través de inmobiliarias. «Eso varía y es muy difícil de determinar», explicó la directora municipal de Turismo, Susana Prats. La jerarca dijo que la ocupación se ha mantenido promedialmente en el 95% con altas y bajas, en el trimestre diciembre-febrero.

De acuerdo con su percepción, este año ha sido «mucho mejor» que el anterior. Y ha mejorado «en cantidad y calidad, se nota que el uruguayo tiene más poder adquisitivo» dijo. Su opinión es compartida por algunos de los operadores consultados, pero no por todos.

alquileres. En materia de alquileres el panorama es alentador. Varios operadores consultados coincidieron en una ocupación buena hasta Carnaval que mermó tras ese feriado. En la mayoría de los casos, el IRPF es mencionado como un problema que hizo cambiar muchos planes.

En Atlántida una casa puede valer en temporada alta (enero), desde U$S 1.000 el mes; a la quincena siempre hay que agregarle un poco más que a la mitad del mensual. El precio de un apartamento es menor. Por ejemplo, en pleno enero, un chalet de 2 dormitorios, enclavado a una cuadra de la playa cuesta entre U$S 800 y U$S 1.300 el mes.

En los hoteles -siempre en alta temporada- los precios van desde los U$S 45 hasta U$S 66, promedialmente. La ocupación fue evaluada como «muy buena, del 100%» en enero por Cristina, de Hotel Centenario. Su percepción es que esta temporada fue «un poco mejor» que la anterior.

Por su parte, Arturo del Hotel Munday consignó que enero fue «muy bueno» y que febrero viene flojo, aunque Carnaval estuvo bien. Del mismo modo que otros consultados que prefirieron el anonimato, opinó que la temporada fue mejor que la de 2007.

La curva ascendente se registra no sólo con el advenimiento de visitantes del Interior del país y principalmente Montevideo, sino de la región y extrarregión. Este año se vieron más chilenos y ya es una constante observar algunas chapas de Paraguay o escuchar el clásico tono de los brasileños.

Si algo se reitera cuando con operadores se habla, es el perjuicio que sintieron los turistas argentinos al cambiar de dólar a peso. Eso y el costo del combustible fueron sistemáticamente incluidos en las conversaciones. También los precios fueron objeto de alguna crítica. «Ven que es un lugar caro», señalaron dos mozos de restaurantes. Y afirmaron que muchos turistas prefieren salir a caminar, pero no sentarse a comer. «Lo consideran muy costoso», aseguraron los mozos.

carnaval y dudas. Haber adelantado Carnaval fue una medida que no cayó bien en la mayoría de los consultados. Los mismos mozos que trabajan en un conocido restaurante de Atlántida se quejaron porque creció la cantidad de gente, pero se preguntaron cómo se pudo cortar la temporada decretando el inicio de las clases para el 3 de marzo. «La gente necesita al menos 15 días para las compras y organizar todo».

Un empleado del restaurante Don Vito, consideró disminuida la temporada en materia de turistas en relación al año pasado. No vio muchos turistas argentinos y que, con los que habló, le dijeron que era «caro». Desde su punto de vista, adelantar el carnaval cortó «un poco» el año estival.

Susana López, es titular de Farmacia Rodríguez, ubicada en el centro de la ciudad balnearia. Es además la presidenta de la Asociación Comercial, que todavía no ha evaluado la temporada. «Eso se realiza después de (Semana de) Turismo», informó a El País. A nivel personal observó un buen mes de enero, una «muy buena» segunda quincena y destacó la gran cantidad de familias que visitaron el balneario.

«Últimamente se ven menos jóvenes, que antes en que eran las mayorías. Ahora, la familia con hijos es la que más puede verse por las calles», apuntó. Como otros colegas, no entendió favorable que se adelantara Carnaval porque acortó el verano. «Personalmente creo que el gobierno tiene que cambiar su política de turismo», subrayó la comerciante. «Va a tener que extender la temporada, no puede ser que las clases empiecen el 3 de marzo» coincidió. Susana pudo ver muchos turistas extrarregión: alemanes, españoles, paraguayos, chilenos, estadounidenses y brasileños.

Este año recibió una gran cantidad de inspecciones, «No quedó quien no nos visitara» dijo. Se refería al BPS, DGI, BSE, Bromatología, etc. Finalmente valoró con positivismo la seguridad. «Estuvo bastante tranquilo, al menos en el centro» concluyó.