Aumentan arrendamientos para negocios forestales.

Aldo Roque Difilippo
MERCEDES

Un hecho bastante llamativo es que en los últimos meses ha aparecido un área bastante importante de tierras arrendadas con destino a la forestación», comentó Alfredo Hernández, director de la Dirección de Estadísticas Agropecuarias (DIEA).
«Esta modalidad, que no era conocida hasta hace poco tiempo, está en crecimiento, son unos cuantos miles de hectáreas, y quizá sea una demostración de que el rubro forestal sigue creciendo, y no sólo mediante la adquisición de tierras». En diálogo con LA REPÚBLICA Hernández recordó un reciente informe difundido por la DIEA que daba cuenta de la venta de tierras, donde Colonia es el departamento con mayores valores en cuanto a la venta. «Para nosotros es uno de los trabajos bien interesantes, porque da cuenta objetiva de una información que es actual e importante, y que realmente llama la atención de la gente porque constituyen datos reales. Colonia fue el departamento con mayor valor de tierra promedio, seguido por Rocha y Soriano», recordó Hernández. «Nosotros estamos haciendo este trabajo de carácter semestral y ahora estamos procesando los datos correspondientes a arrendamientos para el segundo semestre de 2009».

No bajó el precio

De acuerdo a esta información, acotó el director de la DIEA, «podemos constatar que incluso a pesar de la crisis bajaron las áreas vendidas, pero no bajaron los precios promedio» y los arrendamientos «se han mantenido bastante altos, especialmente en el área agrícola». Agregó que «históricamente las áreas mayores han correspondido a ganadería pero no los mayores precios. En el área ganadera se siguen manejando valores cercanos a los 50, 60 dólares por hectárea por año, que es el promedio nacional». En el agrícola «se pasan los 220 dólares, y en la lechería, rondan los 100 dólares. Es el promedio, lo que no quiere decir que no haya valores mucho más altos».

El mercado

Está dejando fuera de competencia para acceder a la tierra al pequeño y mediano productor, que reclama tierras para producir. La demanda es cómo se consigue revertiría situación. Al respecto Hernández consideró que «hay que tener en cuenta que una buena parte de todo este proceso es como resultado de las buenas expectativas del sector. Nadie invierte en aquello que es inseguro o no ofrece cierto margen de retorno. Quiere decir que si los precios fueran malos no estaríamos en una situación problemática, desde el punto de vista de las perspectivas de los rubros.
Y en este caso parece ser un poco al contrario. Habrá que poner en la balanza qué es lo más positivo, y hasta dónde.
Seguramente el tema de los pequeños productores no alcance ni pase por el tema del mercado, en las condiciones que está la tierra, sino que habrá que instrumentar otro tipo de acciones», dijo el director de DIEA.