Avanzada brasileña puede crecer y en el gobierno debaten su impacto

Mientras desde Economía y Finanzas (MEF) y de Industria no se muestra mayor inquietud porque empresas brasileñas estén avanzando en posiciones del sector agroindustrial, adquiriendo plantas frigoríficas (Marfrig y Bertín), molinos arroceros (Camil) y tierras, el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) y algunos legisladores ven con «preocupación» esa situación.

El ministro de Ganadería, José Mujica dijo ayer a El País que a él «le preocupa» que capitales extranjeros se queden con industrias clave para Uruguay.

En tanto, el vicepresidente de la República, Rodolfo Nin Novoa, señaló que ve esa situación «con los ojos grandes».

Cuando El País consultó a Mujica sobre si pensaba promover medidas al respecto, respondió: «Estamos en un régimen de propiedad privada. Tú vendes lo que quieres».

Pese a eso fuentes del MGAP dijeron ayer a El País que se empezó a evaluar si a futuro no habrá que establecer un marco legal para que las compras no ocurran de manera tan indiscriminada como hasta ahora.

El ministro concurrió ayer a la inauguración de la planta de AAK para producir aceites vegetales (ver nota aparte), donde dijo que ese tipo de inversión es la que le gusta. «No vinieron a comprar algo que está hecho, vinieron a hacer una cosa nueva y a traer un proceso tecnológico que no conocemos y del cual vamos a aprender cosas. Soy hincha de este tipo de inversión», afirmó.

Esa visión tiene matices con las del MEF y de Industria. El martes, el titular de Economía, Danilo Astori, se excusó de opinar de la compra de Saman por ser un «negocio entre privados».

El dos del MEF, Mario Bergara había dicho el lunes a El País que no se pronunciaba sobre la operación en particular, pero destacó que ve con agrado la llegada de inversiones que generen más empleo y actividad.

Por su parte, fuentes del Ministerio de Industria dijeron que la venta de Saman a Camil «es positiva» y forma parte de la «lógica de futuro» de la firma brasileña que pretende expandirse. Las fuentes consideraron que el tema no es visto «con preocupación», en tanto no implique «un perjuicio» para el país. Además resaltaron que Uruguay es el principal inversor extranjero en Brasil por lo que «no debería asustarnos» que «ellos inviertan» en Uruguay.

Sin embargo, las inversiones en capacidad ya instalada en el país sí inquietan a la bancada oficialista. El senador del Partido Comunista, Eduardo Lorier, dijo ayer a El País que «existe mucha preocupación» y que eso «hace acelerar la posibilidad de analizar dentro de los distintos sectores del Frente Amplio establecer un marco legal que dé garantías al país».

Mientras se procesa esa discusión a nivel del gobierno, los brasileños de Camil que firmaron un acuerdo de compra de Saman (por unos U$S 160 millones) estudian seguir invirtiendo en Uruguay.

El director financiero de Camil Alimentos, Luciano Quartiero, dijo ayer que el grupo podría «eventualmente» realizar nuevas adquisiciones en el país. En declaraciones a Tiempo de Cambio de Radio Rural el ejecutivo sostuvo que Camil tiene interés «en otras compras en Brasil y en América Latina» y que dentro de ese plan «eventualmente» podría estar Uruguay. Quartiero dijo que el grupo quiere dar «un paso por vez».

Por su parte, el principal del grupo Leadgate (dueño del 75% de Pluna), Matías Campiani, dijo que la compra de empresas uruguayas por parte de extranjeros no debe verse como una «amenaza», sino como «un indicador de que Uruguay es atractivo» y que eso permite «obtener algo a los uruguayos para reinvertir en otros emprendimientos», lo que, en definitiva, «multiplica la inversión».

PRIVADOS. En tanto ayer, Campiani, el director ejecutivo de la forestal Weyerhaeuser Marvin Risco y el director de Linpac Plastic, Julio Najul, coincidieron en que Uruguay debe diseñar un plan de negocios para definir las inversiones que quiere atraer y luego debe encarar una «política agresiva» de marketing que las promueva.

Al disertar en un almuerzo de ADM, Campiani sostuvo que Uruguay es «mejor reteniendo inversores que atrayendo por primera vez», lo que «debe cambiar». Najul afirmó que el gobierno debe mejorar su relación con el Mercosur, porque «todas las empresas que vienen a instalarse al país buscan ingresar al mercado ampliado y si no lo tienen se van a otro lado».

Los tres empresarios se quejaron de la incertidumbre que genera la ley de tercerizaciones y las políticas laborales, así como de los altos costos energéticos y la falta de infraestructura que existe en el país.