Avanzan con Brasil en acuerdo automotor a más de cinco años

Además, hay interés de empresas europeas en armar autos blindados en el país aprovechando el cupo con Brasil, es por eso que se busca dar más «previsibilidad» al marco jurídico para atraer ese tipo de inversiones. Esa ha sido una queja del sector privado.

Participantes de una reunión reservada que se llevó a cabo ayer en Montevideo, dijeron a El País que se avanzó, pero sin llegar a formularse una propuesta. La idea es que en el próximo encuentro a mediados de mayo se avance en un borrador del acuerdo.

Incluso, una de las fuentes consultadas, manejó la posibilidad de que en la visita del canciller Gonzalo Fernández a Brasil por esa fecha, pueda cerrarse el borrador de acuerdo.

De acuerdo a los informantes el gobierno de Brasil acepta y cree conveniente que el nuevo acuerdo automotor tenga plazos más largos de duración para dar un marco más estable que propicie la llegada de inversiones en el sector.

Se manejó un piso de cinco años (Brasil acaba de acordar uno por ese plazo con Argentina) para el nuevo acuerdo, aunque el plazo podría ser mayor, remarcaron las fuentes.

Uruguay insiste en que el acuerdo sea de comercio «compensado», esto es, limitar la cantidad de vehículos brasileños que pueden ingresar a Uruguay sin pagar el Arancel Externo Común (AEC) del Mercosur.

De esa manera, se busca reducir el fuerte déficit comercial en este sector. En el último año se agravó el déficit del comercio automotor entre los dos países. El ingreso a Uruguay de ómnibus brasileños acentuó el rojo comercial con ese país.

En 2007 por cada dólar que Uruguay le vendió a Brasil, compró US$ 13 de ese país.

El año pasado se firmó un acuerdo que vence a fines de julio, en el que estableció para Brasil una cuota de acceso para exportar a Uruguay 6.500 automóviles y vehículos comerciales livianos. En el caso de Uruguay, el límite para exportar automóviles y vehículos comerciales livianos es de 20.000 por año. Además hay una cuota para venderle a Brasil 2.000 blindados.

Los autos que no sean livianos, los camiones y los ómnibus -tanto los que Brasil quiera vender a Uruguay como viceversa- no pagan arancel, siempre que tenga un 60% de componente elaborado en el Mercosur.

Es por eso que en la renovación del acuerdo, Uruguay busca algún otro tipo de limitante.

Fuentes consultadas reconocieron que no existe oferta para llenar el cupo (que tiene Uruguay) pero adelantaron que logrando un acuerdo de cinco años con comercio compensado consolidará el interés por nuevas inversiones en el país.

También señalaron que hay interés de empresas europeas en armar autos blindados aprovechando el cupo que se tiene para exportar a Brasil. Hoy está Bognor. Incluso dijeron que hay empresas brasileñas interesadas en instalarse en el país.

PRIVADOS. Fuentes del sector privado remarcaron a El País la necesidad de un acuerdo a largo plazo para atraer inversiones. «Es difícil atraer inversores con el objetivo de venderle a Brasil, con un acuerdo de un año (de vigencia)», afirmaron.

En el sector, la empresa Chery-Socma (que formó un joint-venture con la local Oferol para armar el modelo Tiggo) producirá este año unos 2.500 vehículos y espera duplicar su producción el año próximo.

Las fuentes remarcaron que en 2009, eso daría un promedio mensual de 250 autos, lo que representaría apenas el 0,06% de los vehículos que se venden en Brasil en un mes. Es por eso que entienden que la decisión es «política», ya que lo que produzca Uruguay no afecta a la industria automotriz brasileña.

«Qué hace eso en una industria que se propone producir 5 millones de autos en 4 años», dijeron.