Bachelet tomará las riendas de un país dinámico pero desigual

Este es el país que gobernará Michelle Bachelet desde el próximo 11 de marzo. Sus desafíos de gobierno pasan por apuntalar el crecimiento económico sostenido que ha tenido Chile desde hace años e incrementado durante la administración de Ricardo Lagos, y abocarse a políticas sociales que ayuden a paliar la desigualdad social. Esto último es uno de los debes del presidente más exitoso del continente, con una popularidad que llega al 75% de la población a menos de dos meses de dejar el cargo.

Al vencer el domingo en el balotaje con el 53,5% de los votos (contra el 46,5% del opositor Sebastián Piñera) y alcanzar la Presidencia, Bachelet, una mujer agnóstica y separada, hizo trizas varios preconceptos existentes en una sociedad tan económicamente moderna como conservadora en cuestiones religiosas y de género. Sin embargo, varios analistas aseguran que uno de sus desafíos próximos es demostrar su capacidad de liderazgo y desprenderse de la figura de Lagos.

Pero también destacan que los escollos no son nuevos para Bachelet. Su padre, el militar constitucionalista Alberto Bachelet, fue apresado y muerto durante la dictadura de Augusto Pinochet. Ella misma sufrió la tortura y el exilio durante ese regimen.

DESAFIOS INMEDIATOS. «Como presidenta electa, voy a tomarme el tiempo que yo defina para elegir el gabinete. Y por lo tanto, el plazo lo voy a tomar yo, y quiénes (lo conformen) lo decidiré yo, porque fui electa por la ciudadanía», dijo ayer Bachelet en conferencia de prensa.

El analista político Patricio Navia subrayó —citado por la AFP— que estos días de «transición», deberán ser un indicador de si Bachelet va a asumir su rol de líder «o permitirá que otros dirigentes asuman parcelas de poder».

La excesiva demora en elegir su gabinete, añadió, «sería una muestra de que los partidos de la coalición (la oficialista Concertación Democrática, en el poder desde el fin de la dictadura de Pinochet, en 1990), tienen más injerencia en la decisión que ella misma».

Asimismo, distintos analistas coincidieron en que Bachelet necesitará distanciarse de Lagos —socialista como ella y junto a quien ayer compartió un desayuno—, de cuyo gobierno fue ministra de Salud y de Defensa, para poder ejercer un liderazgo propio.

Si las políticas sociales contra la desigualdad son la prioridad para Chile, en lo referente al plano internacional el relacionamiento con los países vecinos ocupa el primer lugar en la agenda del futuro gobierno, anunció ayer Bachelet. Más concretamente, se refería a Bolivia y Perú, con quienes su país ha tenido diferencias en cuestiones limítrofes.

Bachelet cuenta a su favor con algo que no tenían los anteriores presidentes chilenos: una mayoría en ambas cámaras legislativas, 20 de 38 senadores y 65 de 120 diputados.