Baja de un punto del PIB en Brasil afectará a Uruguay en US$ 193,1

El trabajo «Desbordes intrarregionales en América del Sur: ¿Brasil es sistémico, después de todo?» realizado por los técnicos del Fondo Monetario Internacional (FMI) Gustavo Adler y Sebastián Sosa analiza qué efectos tiene un shock económico de Brasil en los países de la región.

«A pesar de su tamaño económico, la importancia de Brasil como una fuente de posibles perturbaciones para las pequeñas economías vecinas no es uniforme en toda la región. Los países del cono Sur (Argentina, Bolivia, Chile, Paraguay y Uruguay) tienen vínculos importantes con la exportación y están sujetos a los efectos secundarios de esta gran economía», sostienen los autores.

«Las estimaciones econométricas confirman que la producción en estos países (especialmente los miembros del Mercosur) se ve afectada por los shocks de Brasil y por la amplificación de Brasil de la crisis mundial», agregan.

«Los resultados econométricos dan algunas ideas interesantes» como que confirman que «los países con vínculos de exportación de importancia económica con Brasil (cono Sur, y en especial los países del Mercosur) están sujetos a efectos de arrastre de la economía vecina grande, pero los países con vínculos comerciales limitados (los de la región andina) no», aseguran.

De acuerdo a las estimaciones que realizaron Adler y Sosa, los shocks de Brasil «se transmiten con bastante rapidez» y «la mayor parte del impacto tiene lugar en el mismo trimestre (excepto en Chile, donde los efectos son pequeños y se transmiten con un rezago de un trimestre)».

A su vez, encontraron que «el impacto en el crecimiento suele ser de corta duración (excepto en Paraguay, donde los efectos tienen una duración de tres trimestres)».

El pico del impacto acumulativo «es particularmente fuerte en Paraguay, donde una disminución de 1 punto porcentual en el crecimiento de Brasil reduce la producción en un 0,9%, mientras que «el efecto es notablemente menor, aunque sigue siendo importante, en Argentina, Bolivia y Uruguay», afirman.

En el caso de Uruguay, los autores lo estiman en 0,4%, lo que equivale a US$ 193,1 millones.

«En general, el efecto acumulativo alcanza su pico en uno o dos trimestres, después de lo cual estas economías son capaces de adaptarse al shock, al menos parcialmente», indican los técnicos del FMI.

«Tal reversión es particularmente marcada en el caso de Uruguay, donde el impacto se desvanece totalmente» tras ocho trimestres, aseguran.

D?»LAR. Los funcionarios del organismo multilateral analizaron también qué ocurrió con los socios comerciales con «la fuerte depreciación real del real brasileño en enero de 1999».

«El desempeño de las exportaciones a Brasil sugiere que estos eventos no pueden tener un impacto significativo en sus vecinos, ya que las exportaciones a ese país se derrumbaron en su mayoría antes de la depreciación y estabilizaron o recuperaron después», afirman.

«Para un país con un régimen de tipo de cambio flexible, que puede ajustarse a la depreciación del real con respecto al dólar, manteniendo así incambiada la relación cambiaria bilateral» la misma «sería inequívocamente beneficiosa, ya que solo el efecto expansivo opera».

Los técnicos «no» encontraron «ninguna evidencia de un impacto significativo de una fuerte depreciación del real brasileño en la producción en países del cono Sur».

Eso «sugiere que el impacto expansivo de la depreciación sobre la producción de Brasil puede en gran medida (o totalmente) compensar los efectos de sustitución asociados con una apreciación de la tasa de cambio real bilateral vis-à-vis Brasil», añaden.