Barcelona recibe agua por barco para afrontar la sequía.

La peor sequía que azota a España en décadas obligó a la ciudad de Barcelona a comenzar ayer a traer agua potable en barcos, en un esfuerzo sin precedentes que según empresarios será una pesadilla para la imagen de uno de los destinos turísticos más importantes de Europa.
Con la temporada turística de verano muy cerca, un buque cisterna de bandera panameña cargado con agua atracó ayer por la mañana en la segunda ciudad más grande de España, con lo que comenzó una misión de una flotilla de emergencia de seis barcos, programada para operar durante por lo menos tres meses.

El costo del traslado de agua a través de los buques cisterna totalizará unos 22 millones de euros al mes.

El gobierno de Cataluña adelantó que los buques traerán agua que apenas bastará para satisfacer el 6% de las necesidades mensuales de los 5,5 millones de habitantes de la zona metropolitana de Barcelona.

El buque de ayer, procedente de la vecina Tarragona, trajo 19.000 metros cúbicos de agua. Un barco procedente de Marsella, Francia, es esperado en los próximos días.

La escena de ayer fue humillante para Cataluña, con más de 100 periodistas apiñados en el puerto para presenciar la primera entrega de agua.

La ciudad portuaria en el Mediterráneo español está entre las áreas más afectadas por la peor sequía primaveral en azotar España desde que comenzaron a mantenerse registros hace 60 años. “Ha sido uno de los años más secos en la historia, y Barcelona se ha encontrado en necesidad de agua”, dijo el director general de la compañía municipal Aguas de Barcelona, Leonard Carcole.

La solución provisional de recurrir a barcos y una programada tubería de 180 millones de euros para traer agua del río Ebro busca ayudar a la región a enfrentar el problema hasta que se complete una planta desalinizadora en mayo del año próximo.

La nueva planta de desalinización será una de las mayores en Europa y se espera que resuelva la mayor parte de los problemas de Cataluña.

Las últimas lluvias. A pesar de todo, las lluvias de los últimos días hicieron desalarmante la sequía. Lo suficiente como para que el ministro de ambiente de la región, Francesc Baltasar, comparara a la región con un enfermo que está mejorando.

Las lluvias beneficiaron a los embalses de Cataluña, que alcanzaron el 26,9% de su capacidad, frente al 20% de hace un mes, cerca del límite del 15%, bajo el cual el agua se considera no utilizable debido al lodo del fondo de las presas.

Sin embargo, la región del Levante, en la costa este española, tradicionalmente afectada por la sequía, se encuentra en peor situación que su vecina Cataluña, ya que no llovió lo suficiente y la capacidad de los embalses descendió y se encuentra en un 20,3% en la cuenca del río Segura y en un 24,1% en la del río Júcar.

Los ecólogos dicen que el sector agrícola de España, con sistemas de la irrigación anticuados y cosechas que necesitan cantidades desproporcionadas de agua, agota hasta el 70% del agua del país. Agregan que un modelo de turismo basado en instalaciones y campos de golf también son insostenibles en la del río Júcar. (AFP y AP)