Batlle: El país queda en posición muy positiva para primer año de gobierno

Batlle manifestó que «el gobierno entrante ha ido sosteniendo la necesidad de mantener los rumbos económicos centrales que el saliente deja». Opinó que la tranquilidad de los mercados durante la transición revela que «hay confianza en mérito a que se ha ratificado la continuidad de la línea económica».

Asimismo, efectuó un resumen de lo que comunicará al Poder Legislativo como balance de cinco años de gestión. Dice que se va con «la tranquilidad de haber cumplido con sus obligaciones».

-Doctor Batlle, ¿cuáles son sus sentimientos al convertirse en el primer ciudadano del país que debe entregar el gobierno a la izquierda después de casi dos siglos de gobiernos de otro signo?
-Mis sentimientos son simplemente los del ciudadano que tiene la tranquilidad de haber cumplido con sus obligaciones. Y que lo hi/o, además, en momentos difíciles para el país. Además, cuando esos momentos llegaron, el gobierno sintió la comprensión del pueblo.

-¿El pueblo entendió, pues, cuáles eran los orígenes de esas dificultades?
-Sin duda. Fue clara esa actitud, por ejemplo, cuando vino la añosa. Vino dos veces, como recordará: la primera desde Brasil y la segunda desde Argentina.

-¿Y con respecto a la crisis bancaria?
-También. Sufrimos el efecto del colapso que empezó a verse claramente en el último trimestre del 2001 -por la situación de la Argentina- que luego se agravó con el corralito y con las dificultades del Banco de Galicia. Este tenía 1.500 millones de dólares de depósitos de argentinos y, claro, la gente comenzó a retirarlos. Luego vinieron las dificultades con el Comercial.

-Que tiene connotaciones especiales, ¿verdad?
-Sí, por esas vinculaciones que tuvo con ese grupo, que era un holding manejado en conjunto por Saint Louis en Argentina y Uruguay, con actividades financieras, además de bancarias. En ese momento sentimos que el cuerpo político tuvo una actitud positiva.

-¿Todos?
-Bueno, los que no votan nunca nada tampoco votaron en esa oportunidad. No cambiaron. Hubiera sido increíble que votaran. En algún caso, hasta reclamaron la quiebra. O por lo menos, anunciaron claramente la quiebra del país. Pero eso no cambió para nada nuestro sentir ni el de los ministros ni, menos, el del titular del Poder Ejecutivo.

-Digamos que siente que hizo lo que tenía que hacer.
-Así lo siento, y además pudimos sortear dificultades. Creemos que el país ha salido exitosamente de todas ellas. Y también creemos que el país queda en una posición muy positiva para el primer año de gobierno.

-¿Cómo visualiza esas ventajas?
-No es lo mismo llegar al gobierno, por primera vez en la historia, con un país en crecimiento, que bajo otra situación. Hubiera sido muy difícil, para cualquier colectividad política
-y más para quienes no han tenido nunca la experiencia de gobernar- si no recibiera el gobierno en la condición en que está ahora. Para 2005 se sabe, ya, que al margen de lo que el gobierno piense, el país va a crecer un mínimo del 7% ,va a tener una inflación de un dígito y puede continuar bajando la tasa de desempleo hasta alcanzar a 10 puntos, que es algo formidable y que en buena medida va a resolver la situación de aquellos que, sobre todo entre los jóvenes, no tienen trabajo.

-¿Qué posibilidades abre al gobierno entrante ese panorama?
-Eso permitirá que las cosas se planteen dentro de lo que hasta ahora se ha dicho. Usted habrá advertido que hasta ahora el gobierno entrante ha ido sosteniendo la necesidad de mantener los rumbos económicos centrales que el saliente deja. Esto quiere decir que las opciones del país están alineadas con lo que hemos hecho en nuestra gestión.

-¿Sería esta la sugerencia que le haría al doctor Vázquez? ¿Mantener el rumbo?
-No creo que sea preciso eso. Primero, porque yo no soy quien para hacer sugerencias, y segundo, porque el señor ministro designado de Economía, contador Astori, lo ha dicho con toda claridad: los mercados están muy tranquilos y la transición -desde el punto de vista de los mercados bancario y financiero- también muy tranquila, por el hecho de que hay confianza en mérito a que se ha ratificado la continuidad de la línea económica que hasta ahora se ha mantenido.
Lo único que tiene Uruguay es su conducta. Si el país no expresa una buena conducta de sus gobernantes y de su sociedad -y si no se empeña en hacer las cosas como se debe-tendremos allí la causa de nuestro éxito o de nuestro fracaso. Creo que el debate real del país no es el de si debe ser de izquierda, de derecha o de centro. El único camino real que tiene es, en vez de exportar tres mil millones de dólares de bienes, todos los años superar el esfuerzo para exportar más. Con eso, habrá más medios económicos genuinos y la disposición para que esa riqueza no quede reducida a unos pocos, sino para continuar la línea tradicional: ser el mejor país de América y, sin ninguna duda, uno de los mejores del mundo.

-Esa tranquilidad que menciona, ¿cabe para toda la transición?
-Ampliamente. Desde el punto de vista de cómo se ha hecho ésta, yo nunca vi en mi vida una similar. Se han abierto todas las ventanas y las puertas de la casa. Se ha puesto en conocimiento del próximo gobierno todos los extremos que éste entendió que debía conocer. Es más: hay medidas que no se han tomado a solicitud del próximo gobierno.

-¿Cuáles, por ejemplo?
-Una muy notoria: el agua. Nosotros anunciamos que íbamos a llevar adelante los resultados del plebiscito según la letra, muy clara, de la Constitución de la República, pero como vimos que el próximo gobierno sostenía públicamente la necesidad de que llegara la nueva administración, dictamos un decreto que fue aceptado por las partes. Será, pues, el próximo gobierno el que examinará cómo opera la Constitución. Para nosotros es totalmente clara la reforma, regulada por la carta magna.

-¿También en otros temas se abstuvo de tomar medidas?
-Por ejemplo, hemos informado plenamente al gobierno sobre toda la situación contenciosa que hemos tenido con la banca propietaria de la mayoría del Banco Comercial. Le informamos, paso a paso, a medida que vamos progresando en los instrumentos que hacen posibles los planteos propios de la República en materia judicial. Vamos a dar un paso de conciliación con los bancos a los efectos de que el próximo gobierno quede en condiciones de proseguir el juicio o de desistir de él..

-O sea que el gobierno quedará provisto de instrumentos y armas-adecuadas para enfrentar esa instancia.
-Y lo hemos hecho con y para el conocimiento pleno de quienes nos subrogarán. Hay otras medidas de
esa índole, tomadas según las conversaciones cumplidas con las autoridades designadas en cada una de las áreas. El otro día tuve la Fiesta de la Forestación y el propio ministro de Trabajo y Seguridad Social, el señor Bonomi, explicitaba lo bien que se había entendido con las autoridades del Ministerio.

-Las conversaciones se han hecho a distintos niveles.
-Claro, no sólo entre ministros sino también entre subsecretarios, entre los directores generales y en todos los escalones de la administración. Lo mismo acá. Desde el presidente de la República hacia abajo. El hermano del presidente electo ha venido a trabajar con el prosecretario de la Presidencia. Ha estado ya visitando todas las casas de que el gobierno dispone.

-¿Punta del Este y Anchorena incluidas?
-Sí. La de Punta del Este es una donación modal hecha, en su momento, por el Cantegril (Country Club). El sábado pasado el presidente (sic) Vázquez estuvo con su esposa y su familia almorzando en Anchorena. Visitó todas las dependencias y le encantó.

-Y quizá dijo que va a utilizarla a menudo.
-Sí, expresó que va a ir en semana de Turismo. Sabe que es un lugar disponible y muy agradable, adecuado para recibir visitas del exterior. Yo, lamentablemente, lo he usado muy poco.

-¿Porqué?
-Porque mis sábados y domingos eran de trabajo y no de descanso. Puede ser, sin embargo, que sean de descanso de aquí en adelante.

-¿Cuál es su futuro político?
-Mire, usted sabe que a los 77 años lo que uno tiene, sobre todo, es pasado.
Futuro tiene poco. Ante todo, me voy a tomar algunos días para encontrarme con mis nietos y ver si me reconocen. También, para reorganizar mi vida en el apartamento que alquilamos con Mercedes. Pero… ¿sabe qué?.

-Dígamelo.
-Es muy difícil cambiar, a esta altura de la vida, por más que uno se empeñe. Así que voy a dar una manilo en materia política. Desde afuera, pero la voy a dar»…

-¿Y cómo cree que lo va a recordar el pueblo uruguayo?
-Eso es harina de otro costal. Por más que uno sienta que hay cosas que quedan pendientes, creo que los números hablan por sí solos: tienen más fuerza que las palabras. Pero acá creo que hay algo que no se ha dicho mucho, aunque sí han sobrevenido comentarios que son como una mano de cal y otra de arena.

-¿Qué es, presidente, lo que no se ha dicho?
-Es cómo Uruguay, en estos años de dificultades tan extremas -que han causado todo tipo de seísmos y tsunamis en muchos lugares del continente- en nuestro país transcurrieron bajo la más absoluta estabilidad institucional, en el goce pleno de la libertad. En ningún momento hubo menoscabo alguno de ningún tipo de derecho. Nunca. Jamás. Ni por asomo. Ni de los políticos ni de los sindicales. Incluso en aquel caso de la manifestación hacia Punta del Este, reclamando por derechos laborales.

-Recuerdo que no se le permitió llegar hasta el punto previsto por los organizadores.
-Supongo que ahora, con más facilidades, podrán hacer varias».

-¿Porqué no dejaron llegar a aquella?
-Porque consideramos que Punta del Este era un ámbito como el de una fábrica, necesario para que Uruguay trabajara y produjera divisas. Pero lo hicimos con mucho respeto pese a que el gobierno, y en particular el gobernante, fue insultado y agredido por un ciudadano -que estaba en la dirección sindical- con agresiones verbales absurdas. En ese momento yo no era -no lo soy todavía- una persona del común sino una institución: la Presidencia. Pero en fin: yo mismo le pedí a! juez públicamente, si eso era posible, que no tomara medidas contra el insultador.

-Se mantuvo el respeto a las libertades, destaca usted.
-Como debía ser. Uno nunca anduvo rodeado por protecciones especiales ni por círculos íntimos. Siempre pude andar tranquilo por la calle sin ningún problema, porque se vivía y se vive un clima de absoluta y plena libertad. Pero quiero enfatizar en otro aspecto del que se habla poco. ¿Usted recuerda lo que era, todos los días, un es-crache?».

-Todos los días se reclamaba por los desaparecidos también.
-Tuvimos una Comisión para la Paz que trabajó en silencio durante dos años, produjo un resultado positivo, esclareció una cantidad de situaciones -especialmente sobre el destino de niños- y envió proyectos de ley que nunca fueron tratados ni considerados por aquellos que todos los días, en la prensa, en la calle y frente a los sectores políticos, manifestaban su ardiente deseo de que hubiera soluciones legislativas que ampararan su derecho. Hoy, los que agitaban aquellas banderas las han dejado de agitar en la medida de entonces. El gobierno hizo cosas, en esa materia, desconocidas.