Batlle lega un gobierno con las cuentas claras y en orden

En la reunión de seis horas que los ministros mantuvieron con el presidente estuvo subyacente la intención de enfatizar el crecimiento económico y las políticas sociales aplicadas en la gestión, en contraste con las ideas de la coalición de izquierda como el Plan de Emergencia.

Entre las disertaciones de cada ministro, Batlle intercaló elogios y agradecimientos, en los que sobrevoló el recuerdo de la crisis de 2002.

En su discurso, el mandatario afirmó que la actual transición de gobierno no tiene “antecedentes históricos en la vida del país” porque todas las oficinas se abrieron a dar información sobre el Estado.

Aseveró que eso “es un gran ejemplo” que le asegura al país “la certeza de que no solamente el próximo gobierno tiene una economía ordenada, un país con una inserción enorme en el mundo, un área primaria de desarrollo creciente (…), los servicios sociales bien organizados y atendidos y un estado de paz que (…) la Comisión para la Paz consagró y reconoció”.

Dijo que la nueva administración tendrá, además, “un estado de paz que le permitirá continuar por estos andariveles”.

Batlle repasó las principales cifras para argumentar la estabilidad económica actual y luego enfatizó en la cantidad de políticas sociales que se llevaron adelante en su gestión, en particular para enfrentar los efectos de la crisis económica.

Afirmó que el gobierno no ha hecho “política con las canastas familiares” ni tampoco mandó a ver quiénes eran sus correligionarios para darles canastas.

Afirmó que el abanico de planes sociales muestra que hubo “una preocupación importante, silenciosa”.

El mandatario reivindicó el hecho de que “no ha utilizado estos números para señalar ante la opinión pública lo mucho y lo bueno que se ha hecho, sino que lo ha hecho porque era su obligación”.


Reconocimientos. Batlle hizo un especial reconocimiento a los ministros actuales y también a los que pasaron antes por el gabinete.

En particular, Batlle elogió a los blancos y a los foristas por haber contribuido a que “el país se encuentre hoy al final del recorrido de este período de gobierno en paz, libertad, crecimiento, estabilidad y con certezas del camino a seguir” después de la crisis de 2002.

Reivindicó su condición de “garante de todos los derechos” de los ciudadanos y afirmó que nunca se intento cercenar ninguna de las libertades.

Recordó además a los ex ministros de Economía, Alberto Bensión y Alejandro Atchugarry, y manifestó que ellos enfrentaron el “trago amargo” del “principio de las dificultades”.

Agregó que ello permitió luego a Isaac Alfie hacer “el jaque mate final” a la crisis económica.

Acerca del conjunto del gabinete, Batlle dijo que “un presidente puede dormir tranquilo, aún en medio de las mayores tormentas, cuando sabe que está rodeado de gente inteligente, leal, honrada, trabajadora, dedicada y con sentido de cumplir con su deber.”.

“Creo que eso es algo que el país nos lo va a reconocer”, concluyó.

Por su parte, Alfie sostuvo que el nivel de las cuentas públicas que se entregará a la próxima administración es el mejor en los últimos 50 años. Agregó que el canje de deuda se hizo contra la visión de declarar al país en quiebra (posición manejada por la izquierda en 2002). Así, desgranó una por una las áreas de crecimiento económico, el desempleo y el salario real.

Alfie dijo que la combinación de tarifas moderadas, reducciones de impuestos y algunos gastos que hubo que pagar igualmente lograron un superávit primario del 4% y un déficit de 1.9%.

“Es un argumento importante el número final, que le da la razón al gobierno que esto no lo hizo por electoralismo, lo hizo a conciencia y con solidez”, aseguró. También sostuvo que es importante que las cuentas públicas muestren «este sendero de solvencia”.