Batlle y Sanguinetti analizaron la estrategia de cara al referéndum

El presidente Jorge Batlle y el líder del Foro Batllista, Julio María Sanguinetti, se reunieron ayer reservadamente para analizar la campaña en defensa de la ley de asociación de Ancap.

Asimismo, el primer mandatario restó trascendencia al desafío del presidente del Encuentro Progresista, Tabaré Vázquez, de mantener un debate sobre la iniciativa.

Vázquez había desestimado la propuesta lanzada por el líder blanco Luis Alberto Lacalle de comparecer ante la ciudadanía para exponer los puntos de vista sobre la ley, en una discusión pública.

«No soy el suplente ni el segundo de nadie», dijo Lacalle, respondiendo a voceros de la izquierda que consideraron que en caso de que el presidente Batlle no accediera a debatir se evaluarían otras posibilidades.

CITA. En la reunión, Batlle y Sanguinetti analizaron el proceso de integración regional y la evolución de la situación económica, aseguraron a El País fuentes del Partido Colorado.

Los informantes precisaron que si bien esos asuntos —sobre los que Uruguay aspira a tener una política de Estado— ocuparon buena parte de la conversación, el tema coyuntural de la campaña de defensa de la ley de Ancap centró la atención de los líderes colorados.

Anoche, al hablar en una reunión con jóvenes en un local de Punta Carretas, el ex presidente Sanguinetti dio algunas ideas de cómo el Partido Colorado debe encarar esta campaña. En ese orden, señaló que la misma, principalmente, debe ser de «información».

Fuentes foristas advirtieron que por el momento Sanguinetti no considera la posibilidad de debatir, aunque los informantes explicaron que es muy temprano para determinar una acción en ese sentido.

Al hacer uso de la palabra acompañado por el diputado del sector, Washington Abdala, Sanguinetti llamó a impulsar una campaña reflexiva, donde prime la información.

«Esto no es un campeonato de eslóganes porque así las sociedades no maduran, sino que se segmentan», sostuvo Sanguinetti. Y propuso discutir el tema con «racionalidad».

El ex presidente elogió la ley de Ancap y aseguró que la misma es un ejemplo en materia de búsqueda de consensos y de aplicación de una política de Estado.

Recordó que «lamentablemente» después que todos los partidos —incluidos los legisladores del Frente Amplio— hicieron aportes al proyecto, la izquierda rechazó la iniciativa.

Sanguinetti advirtió que el monopolio de Ancap caerá ante la evolución del Mercosur y estimó que es imprescindible «prepararse para la competencia».

RESPUESTA. Al tiempo que el presidente Jorge Batlle restó trascendencia al planteo de Tabaré Vázquez para debatir con él, Lacalle consignó que no es «ni el suplente ni el segundo» del primer mandatario, rechazando de ese modo la afirmación del secretario político de la presidencia del Frente Amplio sobre la posibilidad de concertar otros debates en caso de que el titular del Poder Ejecutivo no accediera a la confrontación pública.

«Los temas de Ancap son mucho más importantes que los debates» políticos, declaró Batlle, al responder sobre el planteo efectuado el lunes 28 por Vázquez en la Mesa Política del Frente Amplio.

Al finalizar el acto de despedida del Velero Escuela «Capitán Miranda» en la Dársena Fluvial del Puerto de Montevideo, Batlle explicó que «los temas políticos en este país siempre finalizan con una cuestión clave: ¿Uruguay quiere incorporarse al mundo o vivir a espaldas de él?».

«El mundo no espera por el Uruguay», sentenció el primer mandatario.

Luego de proponer una visión objetiva sobre los sistemas energéticos de Brasil, Argentina y Chile, Batlle dijo que esta mirada descubriría que los mismos «son muy diferentes» al uruguayo.

«El Mercosur es un área de libre comercio. Ello determina que si Uruguay desea —en un futuro próximo—vender nafta refinada en las estaciones que esta empresa posee en territorio argentino, inmediatamente desde Argentina y Brasil van a querer hacer lo mismo en Uruguay», dijo.

Batlle pronosticó que si Uruguay «no se abre» a la realidad planteada por el libre comercio en la región «se quedará muy atrás».

Anoche, el presidente de la Comisión de Programa del Encuentro Progresista, Héctor Lescano, lamentó que el presidente no hubiera aceptado debatir con el líder de la izquierda.

DEFICIT. Por su parte, el ex presidente Lacalle advirtió que «estamos ante un déficit político grande» por la ausencia de debates y recordó que esa actitud irrumpió en la pasada campaña electoral de 1999.

«En las elecciones pasadas tampoco el doctor Batlle ni el doctor Vázquez quisieron discutir y están dentro de su derecho. Es una lástima porque tengo una teoría un poco particular: la gente tiene derecho a que debatamos, tiene derecho a exigir», precisó al ser entrevistado en Setiembre FM—Carve.

Lacalle comentó que «una cosa es que usted pronuncie un discurso o establezca las bases de su pensamiento en la televisión solo, y otra es que tenga que defender su posición frente a las críticas y las observaciones que le formule otra persona con ideas contrarias. Me parece que es muy enriquecedor para la población y muy ilustrativo. El que se lo pierde es el doctor Vázquez», puntualizó.

Consultado acerca de las expresiones del secretario político de la presidencia del Frente Amplio, Fabricio Siniscalchi, que dijo que si el presidente Batlle no aceptara el desafío no estaba descartado un debate con el líder blanco, Lacalle respondió que no es «segundo de nadie».

«Lo digo sin ningún tipo de arrogancia. Soy el primer ciudadano del Partido Nacional», remarcó.

Y agregó: «no soy ni el suplente ni el segundo del doctor Batlle. Eso no lo voy a admitir bajo ningún concepto. Cada uno en su casa y paz en la de todos. Yo soy el presidente del Directorio del Partido Nacional. El doctor Batlle es el presidente de la República, no es más ni menos que yo desde el punto de vista partidario», indicó.

Recordó que «el doctor Batlle no quiso debatir» con él en el año 99, «quizás —acotó— porque no tenía buenos recuerdos del 89».

Preguntado sobre si creía que el presidente de la República debe intervenir en debates, respondió: «creo que no tiene que participar. Tiene que emitir un mensaje estableciendo por qué él, como jefe de gobierno, envió la ley y la patrocinó. Pero no creo que tenga que debatir», resaltó.

El ex presidente consideró además que la existencia de debates con otros protagonistas «deja en evidencia la carencia de los primeros niveles».

En tanto, el vicepresidente Luis Hierro López, dijo que está dispuesto a discutir sobre la ley y recordó que ya tiene pactada una instancia para el próximo viernes con el senador frentista, Rodolfo Nin Novoa.

«Yo voy a debatir y dije a todos que me parece horrible establecer categorías. Yo debato con quien sea. Y voy a hacer todo lo posible por hacerlo, porque es una de las formas de contribuir a aclarar el tema», comentó a El País.

El camino de la campaña de recoleccion de firmas

La campaña para dejar sin efecto las normas de Ancap comenzó el lunes 18 de marzo de 2002 y se extendió por un plazo de 12 meses. El objetivo de sus organizadores fue reunir poco más de 600.000 firmas que habilitaron la convocatoria a un reférendum en el que se resolverá el futuro de la ley.

Tan sólo una semana antes de que se lanzara formalmente la campaña, la Mesa Política del Frente Amplio había decidido respaldar la recolección de firmas que impulsaba el sindicato de trabajadores del ente, la Federación Ancap.

El martes 19 de marzo de 2002, en un acto en la ciudad de San Carlos, el presidente del Frente Amplio, Tabaré Vázquez, dijo que su fuerza política trabajaría para «impedir que se desguace el Estado, como se ha hecho en la Argentina, con los resultados que están a la vista. En ese sentido iniciamos la recolección de firmas para defender a Ancap».

Meses después, al encabezar una caravana de opositores a la ley, Vázquez aseguró que las firmas para impulsar un referéndum sobre Ancap «están, pero lo que hay que hacer es recogerlas», e invitó a los militantes de su fuerza política a participar activamente en la campaña para recoger las adhesiones que permitan habilitar la consulta respecto a la ley que habilita la asociación de Ancap con petroleras internacionales.

La marcha se realizó luego que el lunes 26 de agosto de 2002, el presidente de la Federación Ancap, el sindicalista de extracción socialista Hugo de Mello, se quejara ante la Mesa Política por el escaso involucramiento de los principales dirigentes del Frente Amplio en el trabajo de recolección de firmas.

La iniciativa recibió el aporte de los senadores Danilo Astori (Asamblea Uruguay), Alberto Couriel y Enrique Rubio (ambos de la Vertiente Artiguista). Sin embargo, cuando el texto fue sometido a la consideración del Senado, los legisladores no pudieron dar su voto ya que fue declarado asunto político por la coalición de izquierda. Lo mismo sucedió en la Cámara de Diputados.