BCU defiende cambio en política monetaria

Emitido a las 8.53

EMILIANO COTELO:
Ante la escalada de los precios de la canasta básica, el Banco Central del Uruguay (BCU) decidió endurecer su política monetaria, para lo cual procurará que suban las tasas de interés. Concretamente, la tasa call para préstamos interbancarios sube, por decisión del BCU, 0,5%. Pasa de 4,5% a 5% anual.

La decisión se conoció después de divulgarse la inflación del mes de agosto, que se ubicó en 1,73%, superando las expectativas no sólo de las autoridades sino también de todos los analistas. Con ese número, la inflación acumulada en lo que va del año es de 8,22%, con lo cual ya resulta inalcanzable la meta que el gobierno se había fijado para el conjunto de 2007, que iba en el rango de 4,5% a 6,5%.

Las autoridades del BCU dicen que el Índice de Precios al Consumo (IPC) de este año probablemente se ubique en el entorno del 8%.

¿Y qué señalan los economistas sobre esta situación?

JOSÉ IRAZÁBAL:
Pablo Rosselli, economista de Tea Deloitte, dice que el dato de agosto indica que tenemos presiones más persistentes que no estaban contempladas. “La política monetaria debe ser más restrictiva”, y desde esa perspectiva la tasa de 5% debería subir luego para ser consistente con la meta a 18 meses.

EC – En la prensa esta mañana se recogen opiniones de otros analistas. Por ejemplo la de Jorge Caumont, para quien “se necesita una política de choque para contener los precios. Utilizar como instrumento una tasa de interés de 5% no es adecuado, pues la tasa debería ser mayor y complementarse con políticas salariales y fiscales. El IPC puede llegar a dos dígitos este año”.

JI – Por su parte, Isaac Alfie, ex ministro de Economía y actual senador del Partido Colorado, dice que el dato es preocupante y que el BCU no tomó medidas adecuadas. “Debió reducir la cantidad de dinero hace siete meses. La tasa que se fijó es expansiva, porque con una inflación de 10% se fijó en 5%. No creo que la tasa de interés sea el instrumento, porque no hay canal de crédito”.

EC – La economista Dolores Benavente, asesora de la Cámara Nacional de Comercio, dice (también en el diario El Observador) que “la base inflacionaria está alimentada por factores que la política monetaria no puede revertir. Se espera que a la larga dé sus frutos, pero hay que atacar las causas de la inflación, y no las consecuencias”.

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EC – Estamos en diálogo con el presidente del BCU, economista Walter Cancela.

¿Qué opinión tiene a propósito de lo que se divulgó ayer? Ya conocemos su opinión sobre el dato de inflación del mes de agosto. En la conferencia de prensa utilizó un término muy contundente, dijo que era “impresentable”. ¿Por qué?

WALTER CANCELA:
Efectivamente. Está 2,5% arriba del techo del rango meta definido para este período. Además, lo ha dicho el ministro de Economía y lo hemos sugerido en varias oportunidades. Creemos que un nivel de inflación normal, natural para Uruguay en términos de largo plazo es del orden de 5% y estamos casi en el doble. Por esa razón entiendo que es impresentable. En ese sentido lo manejé ayer en la conferencia.

EC – De todos modos, usted sostuvo que los factores que incidieron sobre el desvío son de carácter temporal y no ponen en cuestión el objetivo de reencauzar la evolución de los precios dentro del rango comprometido para el futuro. ¿Por qué las razones del desvío son de carácter temporal?

WC – Lo entendemos así tras analizar cuáles son los factores que han incidido en que tengamos el índice que tenemos. No hay que ser economista. Basta con ir a la feria para darse cuenta de que las verduras hoy cuestan el doble que hace un año. Eso responde a factores de carácter temporal. Tiene que ver con los efectos climáticos y la oferta de ese tipo de productos, que no afectan sólo a Uruguay sino también a la región. Por lo tanto el déficit de oferta local no puede ser abastecido con oferta regional. Y esos productos son difíciles de traer de otro lado que no sea la región.

EC – Paralelamente juegan otros aumentos fuertes. Por ejemplo, aumentos en la carne, en la leche, en los combustibles, que tienen que ver con razones externas, son factores ajenos a Uruguay. Juega mucho el aumento de los precios de los commodities. ¿Por qué eso no se continuaría dando? ¿Por qué no se mantendría el año que viene?

WC – Es una previsión que surge del análisis de comportamiento de esos precios en los mercados internacionales y de lo que puede ocurrir con la resolución de estas turbulencias financieras que están operando en el mundo. No es que preveamos una caída de los precios de los commodities con un efecto de retroceso en el precio de la carne…El precio de la leche probablemente tenga alguna caída porque una parte del incremento de los precios internacionales de los lácteos se debe a factores de carácter climático que han afectado la oferta de Nueva Zelandia, que es un gran proveedor mundial. Lo mismo ocurre con otros commodities, como el trigo y otros granos, que han tenido un crecimiento muy rápido el año pasado. No prevemos que se mantenga en el mismo ritmo, sino al revés, esperamos que se detenga, que no haya crecimientos importantes en esos rubros como consecuencia de un enlentecimiento de la demanda mundial y de haber alcanzado precios históricos en prácticamente todos los casos.

EC – El hecho de que la inflación haya llegado a 9% en los últimos 12 meses incluye el impacto de medidas que se tomaron desde el gobierno y desde el BCU en el último año y medio. En ese período, el BCU intervino en el mercado de cambios, compró dólares, lo que permitió un tipo de cambio más alto y presionó a la inflación. ¿Ustedes hacen una autocrítica en ese sentido?

WC – No en ese punto particularmente. El tipo de cambio es un precio muy particular, que afecta al conjunto de la economía y está sujeto a presiones de diverso tipo. Si el tipo de cambio flota libremente, totalmente libre, es probable que en algunos momentos tenga valores imposibles de sostener para mantener la competitividad de la economía como conjunto (no de algún sector en particular). La entrada de capitales, el efecto de crecimiento de la productividad en la economía…todo eso lleva a una presión apreciadora del tipo de cambio, y en tanto esos factores no sean de carácter permanente ponen en cuestión la competitividad. Es por eso que el BCU, como los bancos centrales de casi todo el mundo, interviene en el mercado de cambios a los efectos de que el precio del dólar (o el de cualquier divisa) siga su tendencia sin generar fluctuaciones que -por su profundidad y duración -dejen fuera de competencia a sectores estructuralmente competitivos.

EC – En este caso concreto, ¿la forma como actuó el BCU terminó siendo contraproducente desde el punto de vista de la inflación?

WC – No lo creo, hay que ver el problema por el lado de la adecuación del régimen monetario que teníamos con niveles de inflación bajos, la dificultad de hacer sintonía fina en materia de política monetaria cuando se trabaja con un régimen de agregados monetarios, es decir, determinando la cantidad de dinero que el BCU pone a disposición del mercado. Cuando la inflación es muy baja, la relación entre la cantidad de dinero y la marcha de los precios es prácticamente indeterminable. Lo que hace que no haya una adecuación, que haya mucha fluctuación en las tasas de interés y en el tipo de cambio y haya que intervenir para que esas fluctuaciones no sean tan grandes. De ahí que se haya resuelto cambiar el régimen.

EC – Se deja de actuar sobre la cantidad de dinero y se pasa a incidir sobre la tasa de interés. ¿Ese es el modelo ahora?

WC – Podría decirse así. No quiere decir que nos despreocupemos de la cantidad de dinero. Vamos a seguir monitoreando cómo se comporta esa variable. Queremos transmitir al mercado una señal clara, inmediata, transparente de cuál es la situación de la política monetaria. Cuando manejamos agregados, los periodistas, los analistas, el público en general no puede leer inmediatamente, cuál es la posición efectiva del BCU en materia de política monetaria porque las cifras no están disponibles en tiempo real, tienen cierto retraso por la elaboración (hay que recolectarlas, procesarlas, etcétera). En cambio con la tasa de interés eso se ve como se ve el tipo de cambio: en tiempo real y al momento.

EC – ¿No se demoró demasiado en cambiar de esquema?

WC – No. Este tipo de cambio de régimen no puede hacerse sin antes preparar el terreno. Yo escuchaba algunos comentarios de analistas en cuanto a que no hay canales de transmisión que permitan que la tasa de interés opere claramente, como opera en otros países; que tenemos una cantidad de dinero muy baja. El BCU ha tratado de generar las condiciones para que este régimen pueda operar en condiciones razonablemente buenas: dadas la apertura financiera total que tiene el país (que no es el caso de la mayor parte de los países) y su alta dolarización. Ha intentado desarrollar una curva de rendimiento, es decir, mercados en moneda nacional en el sector financiero a plazos relativamente largos. El BCU está operando con plazos de hasta dos años en instrumentos de política monetaria, coloca títulos de deuda, letras de regulación monetaria en moneda nacional. Anteayer, licitaciones a ese plazo cerraron a 10% y algo más, una tasa claramente positiva, lo que marca una posición contractiva de la política monetaria. Cuando el BCU trabaja sobre una tasa de interés objetivo como la tasa call interbancaria, en este caso fijada en 5%, busca que eso se refleje en el resto de la curva. Para que esto pueda operar, y operar así los canales de transmisión y las señales de la política monetaria, antes hubo que desarrollar estos mercados en pesos.

EC – ¿Cuál es la hipótesis? ¿Con una tasa call de préstamos interbancarios más alta va a haber un correlato en la elevación de las tasas de interés de los créditos, por ejemplo?

WC – Sí. Ése sería el resultado natural. Otro efecto posible sería el aumento de las tasas para los depósitos que los bancos captan.

EC – ¿Por esa vía se busca enfriar el funcionamiento de la economía?

WC – Yo diría adecuar el crecimiento del gasto privado, que está operando en exceso. (Se busca) desacelerarlo para hacerlo compatible con el crecimiento de la producción. El gobierno está siendo equilibrado, el sector público en general está gastando lo que está recaudando. Mejor dicho, todo lo que gasta está financiado con recaudación, o sea que lo que vuelca al mercado lo está retirando por otro lado. Incluso hay parte de lo que recauda que no vuelca al mercado. Va a pagar intereses de deuda externa.

EC – Eso fue siempre así…

WC – No. Recordemos períodos en los cuales teníamos déficits de 3% o 4% en el sector público en términos de producto. Hoy estamos en cero e incluso hemos tenido pequeños superávits en algunos meses. El sector público no está haciendo presión inflacionaria. Lo que hace presión inflacionaria del lado de la demanda es el gasto privado, que es mayor que el ingreso privado. Eso se ve en la cuenta corriente de la balanza de pagos. Si hay mayor gasto que producción interna va a haber déficit en la cuenta corriente de la balanza de pagos. Ese déficit es prácticamente equivalente al déficit del sector privado.

EC – ¿Creen que con el aumento de la tasa call va a haber un aumento de las tasas que los bancos esgrimen en sus créditos, por ejemplo, con sus clientes?

WC – Es probable.

EC – Eso es lo que se busca, por lo menos…

WC – Sería un efecto razonable de la política. Y que lleve a que el gasto presente, el gasto inmediato, tenga un costo/oportunidad más alto.

EC – Algunos de los analistas con los que hemos conversado sostienen que este valor de la tasa call que se ha fijado es todavía bajo. ¿Qué dice usted al respecto?

WC – El valor de la tasa call a 5% hoy es cinco veces el valor que tenía en enero. Ha tenido un crecimiento muy rápido. De hecho, el BCU, aún trabajando con agregados, ha venido ensayando desde abril el manejo de la tasa y ha logrado colocarla en niveles que han ido desde 1% en un salto a 3% y de ahí a 4%, 4,5% y ayer cerró a 4,75%. Este proceso de suba de tasas de 1% a 5% a Estados Unidos le llevó varios años. Los bancos centrales normalmente no hacen eso, se mueven en saltos de 25 puntos básicos, es decir, de 0,25% en sus tasas. Nosotros hemos decidido ayer un aumento de 0,5% con la perspectiva de que en la reunión del Comité de Política Monetaria de octubre eventualmente se haga una nueva corrección al alza.

EC – ¿Cuáles son las metas ahora?

WC – Las metas son las mismas que antes. Siguen siendo las metas definidas.

EC – No para este año…

WC – Este año la meta sigue siendo la misma, aunque no vamos a poder cumplirla, como es claro a esta altura del año.

EC – ¿A cuánto llegará? ¿8%?

WC – Ayer me hacía esa pregunta su colega Carlos Pauletti, intentando forzarme una proyección. Estimo que va a estar debajo de 9% pero por encima de 6,5%. No tengo todavía una proyección puntual.

EC – ¿Y el año que viene?

WC – El año que viene seguramente vamos a terminar el año en la meta definida: entre 4% y 6%.

EC – ¿Usted entiende que con estas medidas que se están adoptando el dólar va a volver a caer?

WC – El dólar cayó ayer. Es probable que tenga una trayectoria como la que ha mostrando en los últimos meses, de fluctuación en una tendencia descendente que acompaña la evolución (internacional) del dólar en los últimos años.

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Comunicado del Comité de Política Monetaria