BCU: la prioridad es la estabilidad de precios

“Si se producen conflictos de objetivos entre inflación y tipo de cambio, y el Banco Central tiene que elegir, ya eligió la estabilidad de precios”, afirmó el gerente de política monetario del BCU, Umberto Della Mea, en una charla a periodistas en el anfiteatro de la institución, a la que también asistieron el presidente y vicepresidente de la autoridad monetaria, Walter Cancela y César Failache, respectivamente, y Gerardo Licandro, encargado del Departamento de Estudios Económicos del banco.

Della Mea anunció que el BCU comenzará a utilizar en la brevedad la tasa Lombardo a fin de “limar las fluctuaciones de las tasas de interés”. La Lombardo es una especie tasa Call a la inversa y sería a la que prestaría dinero el BCU, por lo que operaría como una “tasa techo”, explicó el funcionario.

El gerente de política monetaria también anunció que el BCU comenzará a utilizar ventas y compras de títulos en el mercado secundario para controlar la base monetaria.

Della Mae informó sobre la dificultosa tarea que implica mantener estable el nivel de precios dada la inestabilidad de la demanda de dinero. La demanda tiene ciclos anuales y mensuales. El BCU tiene fijadas metas diarias de base monetaria y todos los días de acuerdo a la demanda actúa mediante algunos de los instrumentos con que dispone. Los ciclos están en estrecha dependencia con la agenda del gobierno en lo que refiere a cobros de impuestos y pagos de salarios y pasividades, explicó Della Mea.


Inflación y tipo de cambio. “Estamos dentro de la meta de inflación, pero todavía persisten volatilidades”, expresó el jerarca del BCU refiriéndose a las diferentes variaciones mensuales del Indice de Precios al Consumo (IPC) que se registraron este año.

“La idea es que la inflación sea lo más suave posible”, afirmó Della Mea. También expresó el efecto que tiene la apreciación nominal de la moneda en la caída de los precios de los bienes transables y por lo tanto en la baja del IPC.

En cuanto a las expectativas de inflación, recién este año se logró que la misma entre dentro del rango propuesto por el BCU. Según Della Mea esto sería una clara muestra del aumento de credibilidad que se está experimentando en el mercado.

El equipo económico se fijó para este año una meta de inflación de entre 5% y 7%.

Della Mea destacó la importancia de observar la inflación en dólares en Uruguay –o sea cuando los precios suben más que el tipo de cambio–en comparación con la inflación en dólares de los socios comerciales del país.

En este sentido afirmó que el tipo de cambio real cayó 15% en 2004, lo que implica que la economía se encareció, pero esta caída es igual al aumento que había tenido el índice en el año 2003.

“El nivel de precios en dólares es relativamente bajo, pero no hay que descartar la probabilidad de que se genere inflación en dólares ya que los socios comerciales la están teniendo”, afirmó Della Mea y explicó que tarde o temprano la inflación en dólares se importa.

“La tasa de interés es el termómetro del mercado de dinero”, dijo luego.

A partir de octubre de 2004 la mayoría de las tasas caen, por lo que no hay signos de iliquidez en el mercado. El jerarca afirmó que actualmente los bancos tienen liquidez y los créditos están creciendo.

Sobre la intervención del gobierno en el mercado de divisas, Della Mea afirmo que “es totalmente normal que el gobierno compre moneda extranjera y esto es neutral para el mercado monetario”. El gobierno recibe sus ingresos provenientes de impuestos en pesos y debe pagar intereses –entre otras cosas– en moneda extranjera, explicó Della Mea. El gobierno compra unos US$ 1.000 millones anuales.