Beneficios colaterales

La estimación mejor centrada ha provenido de dirigentes empresariales. El presidente de la Unión de Exportadores, Alejandro Bzurovski, y el de la Cámara de Comercio y Servicios, Alfonso Varela, han coincidido en dos efectos favorables, más allá de la ayuda a una población eufórica para sobrellevar mejor por algún tiempo los problemas y sinsabores de la vida cotidiana. Un efecto es capitalizar en el mundo de los negocios el hecho de que Uruguay es ahora más conocido, tal vez algo más respetado, y ciertamente mirado con mayor simpatía fuera de fronteras.
El otro es transferir a otros campos de la actividad interna lo que nos mostramos capaces de hacer en el fútbol. «Se trata de trasladar esos valores de entrega y esfuerzo a la cultura empresarial y exportadora», como señaló Bzurovski. Son elementos intangibles pero que ciertamente pueden tener un peso útil en la lenta marcha del país hacia el desarrollo. El ministro de Turismo y Deporte, Héctor Lescano, ya anunció a Búsqueda una nueva campaña publicitaria internacional para atraer más turistas, basada en la actuación en el Mundial porque mejora «la imagen de Uruguay» en la evaluación externa de los buenos indicadores que muestra la economía. Más parco y cauteloso fue el ministro de Economía, Fernando Lorenzo, al declarar en rueda de prensa que no percibe evidencias de que el cuarto puesto en el Mundial, el Balón de Oro de Diego Forlán o la mano salvadora de Suárez incidan en una mejora de los indicadores económicos.

Es obvio que los efectos de haberse distinguido en Sudáfrica son y seguirán siendo favorables para el país y sus habitantes, aunque sea limitado e incierto su alcance en el desarrollo de la economía, al menos en el corto plazo. En este sentido las previsiones de dirigentes privados y jerarcas del gobierno están lejos de la euforia oficial en España, cuyo primer puesto motivó al gobierno a anticipar una suba de la predicción negativa de crecimiento económico para este año. La ministra de Economía, Elena Salgado, aseguró que el título mejora «la confianza en nuestro país, dentro y fuera» de fronteras.

Pero la confianza de los agentes económicos y los inversores se fortalece cuando una nación está bien gobernada, crece en forma sostenida y asegura una sólida estabilidad. Estos requisitos están ausentes en la España de hoy, donde la administración imprevisora del gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero permitió que se generara una crisis que ha llevado el desempleo a un catastrófico 20,05%, el más alto de la zona euro, y el déficit fiscal a 11,2% del PBI, casi tres veces más del tope autorizado a los miembros de la Unión Europea. Son, en cambio, requisitos en los que Uruguay lleva notoria ventaja, lo que justifica la presunción de que podamos sacar del Mundial algunos beneficios colaterales pero muy importantes si se administran bien.