Bensión: actitud criminal de los Röhm desató crisis

El ex ministro de Economía y Finanzas, Alberto Bensión, atribuyó a los hermanos Carlos y José Röhm una actitud «criminal» por los «delitos cometidos» en las operaciones fraudulentas del Banco Comercial lo que, a su juicio, resultó «definitivo» para desencadenar una desconfianza generalizada en el sistema financiero nacional a comienzos de 2002, que el gobierno no pudo detener.

A lo largo de casi ocho horas, en su segunda comparecencia ante la comisión investigadora del Parlamento sobre el sistema financiero, Bensión —que encabezó el equipo económico del gobierno entre marzo de 2000 y julio de 2002— sostuvo que «los grandes responsables» de la corrida de depósitos bancarios fueron los Röhm y que «la estafa» que ellos cometieron marcó el inicio de la situación que vivió el país desde febrero del año pasado.

El ex ministro defendió ante la comisión parlamentaria la asistencia financiera acordada por el gobierno y dijo que la decisión fue adoptada por él y el presidente Jorge Batlle, hecho que avivó la reacción de los diputados de la izquierda en la comisión, que evalúan plantear entre sus conclusiones la posibilidad de entablar un juicio político al jefe de Estado.

Bensión lamentó que no haya podido hacer nada para detener la corrida, dijo haber sentido «frustración» y que no había «otro camino» que seguir, según las informaciones recogidas por El País de fuentes legislativas.

«Era nuestra obligación hacer lo que hicimos. Un año después, en un examen permanente de consciencia que me hago, no creo que hubiéramos podido proceder de otra manera», reflexionó más tarde, ante los medios de prensa, el ex ministro.

«Satisfacción, no siento. Me fui del Ministerio —y lo voy a llevar toda mi vida— con el dolor de no haber podido contribuir a solucionar la crisis bancaria», añadió.

Según el ex ministro, el origen de la corrida fue la intervención del banco de Galicia pero entendió que si ése hubiera sido el único problema, el sistema financiero hubiera podido «soportar la tensión».

«Lo que fue definitivo, lo que fue criminal, fue el problema del Banco Comercial y los delitos cometidos por los hermanos Röhm, porque eso avivó una desconfianza colectiva que no pudimos detener en los primeros meses de 2002», subrayó el ex ministro.

Asimismo, admitió que sintió «frustración» en su cargo por no haber podido frenar esa corrida de depósitos y que «no hubo otro camino», en tanto reivindicó su decisión de «luchar hasta el último minuto» para evitar el desenlace. A modo de valoración general, sostuvo que en el mundo ha quedado probado que las crisis bancarias tienen «efectos económicos, políticos y sociales tremendamente perniciosos» sobre los países.

DECISION. Bensión indicó que las corridas se detienen con dinero y que, en el marco de las facultades legales de que dispone el gobierno, decidió la asistencia financiera a todas las instituciones en acuerdo con el Presidente de la República.

El presidente de la comisión investigadora, el diputado de la Lista 15, Gabriel Pais, subrayó que hubo una «decisión política» del gobierno para no dejar caer los bancos.

Pero, para el diputado frenteamplista Raúl Sendic, buena parte de la asistencia, por aproximadamente U$S 500 millones, no tuvo respaldo legal.

La bancada del EP-FA maneja la posibilidad de establecer en las conclusiones de la investigación de más de un año, la posibilidad de entablar un juicio político al jefe de Estado, con todas las consecuencias que ello conlleva.

Sendic dijo a El País que Bensión adjudicó al presidente Batlle una «gran responsabilidad» sobre las decisiones más trascendentes que se tomaron, en particular la asistencia a los bancos, los compromisos en los acuerdos internacionales y la determinación de sostener «a cualquier precio» a los bancos.

CAPITALIZACION. Los legisladores del EP-FA consideraron que el contrato de capitalización del Comercial con los socios extranjeros se produjo «fuera del marco legal» y que con ese hecho «se quitó al Estado capacidad negociadora», según advirtió la diputada Silvana Charlone.

«El Ejecutivo no tiene competencias para firmar un contrato de confidencialidad sin dar cuenta al Parlamento», subrayó, a lo cual el ex ministro replicó que la decisión de firmar era «la menos inconveniente, la menos desfavorable, la única posible. Hasta ese momento no había controversias. La sala de abogados del Central era favorable a lo que hizo el Poder Ejecutivo».

«Se nos presentaban tres escenarios posibles: uno era cerrar el Banco Comercial, otra era intervenirlo con el consiguiente riesgo de corrida y la tercera fue la que se adoptó», indicó el ministro.

Además, recordó que en ese momento el país atravesaba «un incendio» donde el sistema bancario «perdía cien millones de dólares por día».

Rodríguez Batlle y Eva Holz

Bensión se solidarizó anoche con el ex presidente del Banco Central del Uruguay, César Rodríguez Batlle, y con la ex vicepresidenta, Eva Holz, en relación con la polémica desatada por el carácter positivo o negativo del patrimonio del Banco Comercial cuando éste fue asistido financieramente, y afirmó que tiene «plena confianza» en la actuación de ambos. «Compartí con ellos los momentos tan duros que vivimos en esos meses», aclaró, pero advirtió a su vez que «no conozco otros detalles».

«No conocía la discusión sobre el expediente, que iba y que venía, y que eso determinaba si el patrimonio era positivo o no. Soy solidario con la actuación y las decisiones que tomaron el contador Rodríguez Batlle y la doctora Holz en el Banco Central, en atribución de sus funciones», subrayó el ex ministro que, sin embargo, no nombró en ambas ocasiones a la directora nacionalista Rosario Medero.